Publicado enEmpresas

Marian Salzman, la gurú de Philip Morris, ofrece su visión sobre las tendencias que vienen

Las ciudades volverán a ser pequeños pueblos. Cada persona podrá hacer sus compras y acceder a los servicios básicos a través de un paseo de, como mucho, quince minutos en bicicleta. La pandemia obligó a digitalizar parte de la educación, el trabajo y, a orilla de cumplir el segundo año de esta crisis mundial, estos dos conceptos ya han modificado nuestros hábitos. Esta es una de las conclusiones del informe de Philip Morris “Las 22 tendencias de Marian Salzman para 2022” en el que la gurú nos ofrece su visión sobre la dirección que tomará el mundo.
“¿Se encargarán los robots de desarrollar todos los buenos trabajos de clase media, como se predijo, o abrirán el camino para una nueva manera de trabajar?” se pregunta la vicepresidenta senior de Comunicaciones Globales en Philip Morris International (PMI). A su juicio, con independencia de la respuesta inmediata, el futuro del trabajo será diferente. Empresas como Google, Meta y Twitter ya han implementado estrategias a largo plazo de trabajo remoto. Destaca también la estrategia de PMI donde han creado un híbrido (oficina-teletrabajo) y son los empleados los que eligen dónde quieren trabajar. “Esperemos que más empresas sigan su ejemplo”, anhela.
Salzman, sin embargo, no cierra los ojos a la disparidad con la que los distintos rincones del mundo pueden acoger estas ideas. En este sentido, recuerda que trabajadores de primera línea como el personal de enfermería, cuidadores infantiles o cajeros de supermercado se vieron desbordados durante la pandemia sujetos además a sueldos muy bajos. Urge, por tanto, el modo “de garantizar la supervivencia de estos trabajos esenciales”.
Por otra parte, el documento apunta que la tecnología no solo ha modificado nuestra manera de trabajar, sino que se ha colado entre nuestro ocio, cultura e incluso inversión. La demanda de bienes físicos se enfrenta cada día a los problemas de la cadena de suministro causados o exacerbados por la COVID-19, por lo que los productos virtuales e impresos en 3D cada vez se presentan más atractivos como valores seguros. “Estamos en el comienzo de una tendencia que, casi seguro, seguirá creciendo y se transformará en nuevas direcciones”, destaca Salzman.
Así, el informe enumera algunos de las obras de arte más populares el año pasado como los CryptoPunk#3100, coleccionables compuestos por 8 bits de personajes humanoides, cada uno de ellos con rasgos únicos y valorados en 7,58 millones de dólares. O el metaverso, espacios de realidad aumentada donde los humanos interactuamos. Por poner un ejemplo, en noviembre de 2021 una de las parcelas de Decentraland —metaverso formado por 90.000 parcelas de tierra virtual— fue vendida por 2,4 millones de dólares.
La ciencia, a debate
La ciencia ha dejado de ser ese territorio protegido de injerencias políticas. La pandemia constató que el futuro de la humanidad pende de su mano. Tras el salto de la pandemia en el 2020 —los primeros casos se registraron den China en diciembre de 2019— los laboratorios de todo el mundo se pusieron a investigar una solución. Así, a mediados de octubre de 2021, se habían administrado 6.700 millones de dosis, y casi la mitad de la población mundial había recibido al menos una inyección. Cifras que desataron preguntas acerca de si se había dado tiempo de constatar los efectos secundarios o incluso que estas suponían la implantación de un microchip que interferirá con el ADN. Más allá de estos falsos mitos, el informe recuerda que las tecnologías de vanguardia en sanidad siguen en tela de juicio ya que sobre la mesa están avances sanitarios milagrosos como la posible creación de una raza superior genéticamente mejorada.
En este capítulo, Salzman es vehemente: “El virus no desaparecerá pronto con la cantidad de personas en el mundo sin acceso a vacuna y otros tantos que no lo hacen por prestar atención a conspiraciones”, concluye. “El paseo, uno espera, no será tan accidentado en 2022 como lo fue en 2020, pero los pasajeros inteligentes mantendrán sus cinturones de seguridad abrochados”, recomienda.
El informe defiende en este camino empinado la importancia de la salud mental y de invertir en adopción de programas, herramientas y tecnologías que encaren los preocupantes datos. Según UNICEF, los pacientes con ansiedad aumentaron en EEUU del 36,4 al 41,5 por ciento de la población en 2021.
El agua, el nuevo oro del mundo
Otro de los capítulos oscuros del documento es el que estudia los recursos naturales. La época en la que el cambio climático eran solo números en un cuaderno ha terminado. En los últimos años hemos vivido nevadas que aislaban ciudades en Europa, enormes incendios y una sequía sin precedentes en EEUU, inundaciones en China o temperaturas de 49 grados en países como Canadá. “El nivel del mar está subiendo, planteando una amenaza existencial para las naciones insulares de baja altitud, los países de baja altitud como como Bangladesh, algunas de las ciudades más grandes del mundo, y los casi 40 por ciento de la población estadounidense que vive en áreas costeras de alta densidad”, advierte el informe.
El presente análisis apunta además que hay que tener en cuenta que hay regiones del planeta más vulnerables a otras y que la pandemia, en este sentido, aumentó la brecha de desigualdad en el mundo. Así, según Oxfam, después de la COVID-19, los diez hombres más ricos del mundo vieron aumentar su riqueza en medio billón de dólares. No obstante, todavía hoy hay 258 millones de niños —uno de cada cinco— que no tiene acceso a escuela, según las cifras del mismo organismo.
Elegir un bando
El ruido informativo ávido por conseguir un clic, el descrédito hacia la escena política y la manera de informarse de la sociedad a través de redes sociales o su esfera más cercana está creando bandos muy polarizados. Es por ello por lo que Salzman propone que se valorice el centro como lugar para conjuntamente llegar a acuerdos y aprovechar estas fisuras a las que sin querer hemos llegado con la pandemia para construir un futuro lleno de oportunidades. Así, insiste: “El nuevo año hará poco para aliviar la polarización que estamos viendo si seguimos encontrando nuevas formas de separarnos en grupos opuestos”. En esta línea alerta sobre el futuro de la realidad aumentada. “¿Cómo podemos encontrar el medio cuando nunca ves lo que existe en el otro lado?”, concluye.