El empresario de origen italiano Marzio Villa está al frente de Diarsa, una de las distribuidoras de marcas de alta relojería y joyería más relevantes de la Península Ibérica, con Hublot, Damiani, Porsche Design, Eberhard & Co, Cuervo y Sobrinos y Baume & Mercier en su portfolio. Uno de los hitos de su vida entregada al tiempo se produjo en 1982, cuando trajo a España la entonces incipiente marca Hublot, su enseña más rentable, y la ascendió a los cielos de las ventas.

¿Cómo se introdujo en el mundo relojero?

De casualidad, para hacer un favor a un amigo de mi padre. Había terminado los estudios de Derecho en la universidad, en Milán, y estaba a punto de montar mi primer despacho de abogados, hace más de 40 años. Él me convenció como un loco de que lo ayudara unos seis meses en una organización de venta de relojería en Italia. Me hizo una propuesta económica fantástica, y en seis meses ya había hecho más que en un año entero, por lo cual pensé que sería mi trabajo futuro y seguí con ello.

¿Cuáles son las mayores amenazas de esta industria hoy?

La globalización ha cambiado completamente la industria del lujo. Se ha vuelto todo más fácil, más normal, y ya no hay tanto compromiso. Ha cambiado el valor de los objetos, comprar un reloj ya no tiene tanto sentido para muchos. Hoy, el comprador tiene más información, conoce a la perfección lo que quiere comprar y demanda otro tipo de productos y servicios independientemente de su precio.

¿A qué directivo admira más y porqué?

En España admiro muchísimo a Juan Palacio (presidente del Grupo Munreco, que incluye marcas como Viceroy y Sandoz), porque ha erigido un pequeño imperio con productos de baja gama y ha sido un profesional como la copa de un pino.

¿Qué es lo que más le divierte de su trabajo?

Me sigue divirtiendo mucho poder ir personalmente a los puntos de venta y enfrentarme

a los nuevos retos, a las nuevas marcas y a la dura competencia que nos rodea en la actualidad. Convencer a un cliente de que le estoy haciendo una propuesta correcta para el desarrollo de su negocio es lo más gratificante de mi trabajo. Diarsa se caracteriza por su familiaridad y cercanía hacia nuestros clientes, cualidades que nos diferencian de otras distribuidoras o grupos.

¿Cuáles son sus proyectos de futuro en la relojería?

Considerando que tengo 74 años, mi futuro es limitado, pero aún así no me asustan los retos. Acabo de crear una línea de joyería que lleva mi nombre, Marzio Milano. Es mi séptima empresa y pronto se verá en los puntos de venta.