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Audemars Piguet x Swatch, la colaboración que ha dinamitado la relojería

Ambas firmas han presentado al limón un reloj de bolsillo ‘pop’ pensado para llevarse de formas distintas. Es el resultado de una unión que ha revolucionado las redes sociales en los últimos días.

Audemars Piguet x Swatch: Royal Pop

La firma suiza Swatch ha vuelto a epatar a los aficionados a los relojes una vez más. Si en 2022 provocó un terremoto cuando lanzó con Omega el MoonSwatch, la versión asequible del famoso reloj Speedmaster, ahora se ha aliado con Audemars Piguet. Y, si hace cuatro años Swatch y Omega hicieron saltar la relojería por los aires con una colaboración que parecía imposible, el órdago de hoy ha sido comparable con aquel, pues la independiente Audemars Piguet no pertenece al grupo Swatch, como Omega, y es una de las tres casas que componen la Santa Trinidad de la alta relojería, junto con Patek Philippe y Vacheron Constantin, las tres conocidas por su calidad, su capacidad técnica y su longeva historia ininterrumpida. El lujo y el mass market se han vuelto a dar la mano.

Lo que se ha presentado ahora es también un reloj, pero en un formato de bolsillo que toma la caja octogonal de uno de los modelos más reconocibles y codiciados de la relojería mecánica: el Royal Oak de Audemars Piguet. Con su forma se han fabricado los ocho coloridos ejemplares de la nueva colección Royal Pop, que se venderán en tiendas Swatch seleccionadas a partir del 16 de mayo. Como es habitual en las colecciones de Swatch, solo se podrá adquirir un reloj por persona, día y tienda seleccionada.

Están realizados en Bioceramic (una mezcla de dos tercios de cerámica y un tercio de plástico de origen biológico) y se inspiran en los Swatch Pop que se lanzaron en los años ochenta con la cabeza extraíble para llevarla en la muñeca, colgada, enganchada a la ropa o como accesorio. Dentro incorporan el movimiento mecánico e industrial Sistem51 de Swatch, pero en este caso no es automático, sino de cuerda manual, con una reserva de marcha de 90 horas, aproximadamente. Se puede ver a través del fondo transparente de la caja, que está tampografiada con el logotipo de Royal Pop.

La esfera de estas piezas, que miden 44,2 x 53,2 mm cuando están montadas en el clip (y 8,4 mm de grosor), presenta la esfera Petite Tapisserie propia del Royal Oak, así como ocho tornillos hexagonales en el bisel. Los responsables de ambas marcas confían en que transformará la manera de llevar un reloj, pues los Royal Pop van acompañados de un cordón de piel de becerro que permite lucirlos de diferentes formas: colgados del cuello, en la muñeca, en el bolsillo o enganchados del bolso. Se puede elegir entre cordones de tres longitudes diferentes y un pequeño soporte extraíble los convierte en relojes de sobremesa.

En cuanto a la corona, también hay lugar para dos opciones. Los clientes podrán escoger entre seis modelos de dos agujas (horas y minutos) con la corona a las 12 h, que tienen un precio de 385 euros, y dos versiones con una subesfera de segundero a las 6 h y la corona a las 3 h., de 400 euros.

La estrategia

Tras el colosal éxito del MoonSwatch (del que se vendieron un millón de ejemplares en todo el mundo solo en 2022 y otro millón en 2023), las puertas para que otras marcas repitieran la fórmula (reloj asequible con un diseño que emula a un modelo mítico) estaban abiertas. Fue Blancpain, otra enseña del grupo Swatch, con su Fifty Fathoms de buceo, la que se llevó el gato al agua, si bien generó menos interés. El furor por ambas versiones de modelos emblemáticos, que llegó a provocar colas en las tiendas de Swatch, ha ido descendiendo en estos cuatro años, lógicamente. Está por ver si los nuevos Royal Pop lanzarán a los aficionados a las calles de forma tan masiva, ya que se trata de relojes de bolsillo.

La marca Swatch salió reforzada de aquella idea que hoy muchos alaban. Incluso Swatch dijo que las ventas del Speedmaster aumentaron a corto plazo tras el lanzamiento del MoonSwatch. ¿Será asimismo un espaldarazo para Audemars Piguet, si es de lo que se trata? Al menos provocará que los jóvenes conozcan más sobre el icónico Royal Oak, al que no le faltan compradores, precisamente. Y no hay riesgo de que se equipare al original, de que sea visto como una burda imitación, pues éste es de bolsillo, lo que contribuye a que el Royal Pop sea visto como un homenaje al Royal Oak.

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