El 1% de lo que Amancio Ortega ha perdido en riqueza este año es equivalente al dinero que ha invertido la Fundación Amancio Ortega en equipos médicos para los centros sanitarios. Un uno por ciento puede parecer poco, pero en euros son 63 millones.

Amancio Ortega cerró el tercer trimestre del año con una riqueza de 57.000 millones, el 9,5% menos que en 2019 (63.000 millones) o 6.000 millones menos. En abril, la fundación Ortega compró 1.450 respiradores para las UCI, mascarillas y otros equipamientos hospitalarios con un coste de 63 millones: el 1,05% de la fortuna perdida. En aquel momento, España tenía un grave déficit de material sanitario para afrontar la COVID-19.

No fue el único. Su hija Sandra Ortega, segunda mayor accionista de Inditex y segunda persona más rica del país (5.600 millones), ha utilizado la conexión aérea de Inditex para transportar más de un millón de unidades de material sanitario, entre mascarillas y trajes protectores, para donar a la sanidad pública. Y su sobrina, Dolores Ortega Renedo, también accionista de Inditex, ha donado material de protección para los servicios sanitarios y los cuerpos de seguridad.

Fundación personal 

En realidad, estas donaciones no han sido una acción impulsiva, fruto de la urgencia del momento. Los Ortega hace años que están apoyando al sistema sanitario con donaciones a través de sus fundaciones.

La Fundación Amancio Ortega tiene unos fondos propios de 62,2 millones con unos ingresos de 95,6 millones, según datos de 2019. Estos fondos proceden en su totalidad de las aportaciones del fundador y se destinan íntegramente a presupuestos sociales. Entre otros programas, facilita 600 becas para estudiar en Estados Unidos y Canadá. En sanidad, destaca su programa para renovar los equipos de diagnóstico y tratamiento radioterápico del cáncer en distintos hospitales.

Entre 2015 y 2019, la fundación ha invertido 245,9 millones en distintos programas, y para el periodo 2020 a 2024 ha comprometido otros 374 millones. En total, 619,9 millones en diez años. Esto equivale a la riqueza actual de Marco o de José Luis Colomer, propietarios de la inmobiliaria Pryconsa, que ocupan el puesto 34 de los ricos, con 600 millones cada uno.

Por su parte, la Fundación Paideia Galiza, que fundó Rosalía Mera, fallecida y primera mujer de Ortega, y gestiona su hija Sandra Ortega, tiene un presupuesto anual de 2,5 millones, que destina a proyectos en apoyo a la discapacidad, el emprendimiento y la movilidad.

Tanto la Fundación Amancio Ortega como Paideia Galiza hacen públicos sus datos económicos.

Sinergias de rico

Hortensia Herrero, accionista de Mercadona y presidenta de la fundación que lleva su nombre, ha comprado un millón de mascarillas que ha donado a cinco hospitales valencianos. “En estos momentos, nuestra responsabilidad es ofrecer medidas concretas para afrontar una crisis sanitaria que está afectando a la salud y bienestar económico y social” ha apuntado Herrero.

Para hacerlo, ha utilizado la logística de Mercadona, la cadena española de supermercados que ocupa el puesto 59 entre las 100 mayores empresas familiares, según el índice Global Family Business 2019 de Ernst & Young (EY). Hortensia Herrero es la sexta mayor rica del país con 2.400 millones y está casada con Juan Roig, tercer millonario con 4.100 millones. Juntos tienen el 78% de Mercadona y el control de la autocartera del grupo (5,2%).

Filantropía vs RSC

Además, dentro de su estrategia de RSC, Mercadona ha implementado más de 100 medidas para preservar la salud de sus empleados y clientes. Esto llevó a incorporar 2.500 puestos indirectos para desinfección y vigilancia, y aumentar los gastos extraordinarios en un 25%, hasta 100 millones.

Por su parte, Inditex, la sociedad que Amancio Ortega controla en un 59%, ha utilizado sus relaciones comerciales en China para transportar material sanitario a España sin cobrar el transporte. En los primeros días de abril, cuando el suministro de mascarillas y material de protección estaba saturado, Inditex trajo 35 millones de unidades, compradas con el dinero de la Fundación Amancio Ortega y donaciones de otros empresarios.

Amancio Ortega y la familia Roig se han apoyado en Inditex y Mercadona para generar sinergias entre la filantropía personal y la RSC. Pero hay que diferenciar entre los dos ámbitos: “Dentro de una estrategia de RSC, hay lugar para la filantropía, pero la filantropía por sí sola no es RSC”, puntualiza Albert Vilariño, consultor en Sustainalogy y experto en RSC.

La responsabilidad social de la corporación “no trata sobre cómo gasta la empresa el dinero que gana, sino cómo lo está ganando. La filantropía entraría de lleno en cómo se están gastando los beneficios de una empresa, tanto si se hace a título empresarial, como si es a título individual por parte de sus dueños o accionistas”, puntualiza Vilariño.

Adiós negocio, hola solidaridad

Kike Sarasola, fundador de la cadena hotelera Room Mates, ha puesto varios hoteles en Madrid a disposición de las autoridades sanitarias para facilitar el aislamiento de los pacientes de covid. Precisamente, en la cadena Room Mates participa Sandra Ortega, con un 30% del capital. Sarasola no es el único. Abel Matutes Prats, miembro de la familia balear Matutes, ofreció el Gran Hotel Colón, de la cadena Ayre, situado frente al hospital Gregorio Marañón de Madrid, con el mismo objetivo.

En alimentación hay más ejemplos de solidaridad. La familia valenciana Ballester Martinavarro, propietarios del Grupo Alimentario Citrus, con Verdifresh y Mesturados Canarios como filiales, ha donado 5.000 unidades de ensaladas y vegetales al banco de alimentos de la Cruz Roja. Verdifresh es uno de los proveedores más destacados de Mercadona.

Por su parte, la familia Del Pino, accionista mayoritaria de Ferrovial, ha impulsado el fondo Ferrovial Juntos COVID-19 con diez millones de euros para la administración sanitaria y la investigación. Y los primos José Manuel y Juan Ignacio Entrecanales, máximos ejecutivos de Acciona, han puesto su bonus personal a disposición de la empresa para financiar el pago de hasta 3.000 euros a los empleados afectados por la COVID-19.

“En las políticas de RSC están ganando prioridad los clientes y empleados y, por tanto, se priorizan temas como la salud y seguridad de empleados y clientes, la digitalización y la realización de una comunicación eficiente que construya confianza y reputación”, concluye Vilariño.