Después de la invasión de Ucrania por parte de Putin, 20 oligarcas rusos han sido sancionados por Estados Unidos y sus aliados, frente a los 11 que ya habían sido sancionados antes de la invasión. Eso incluye a Román Abramóvich y otros seis penalizados por el Reino Unido el jueves.

Si bien la lista crece cada día y la guerra en Ucrania continúa, hay muchas preguntas sobre quién es sancionado y quién no.

Tomemos, por ejemplo, a Iskander Makhmudov, propietario del gigante ruso de los metales Ural Mining. Makhmudov fue acusado, junto con su socio comercial, el sancionado Oleg Deripaska, de liderar un “esquema masivo de extorsión” que incluía “violencia física, fraude postal y electrónico y lavado de dinero en los Estados Unidos” en una demanda federal estadounidense presentada en 2003. (El caso fue desestimado por motivos jurisdiccionales y Makmudov negó haber en este caso).

A pesar de que el magnate de la minería es “muy cercano al Kremlin”, dice Anders Åslund, economista y experto en Rusia, este no figura en la lista de personas sancionadas del Departamento del Tesoro de EE. UU. 

El es uno de varios oligarcas rusos que, al 10 de marzo, han escapado de las sanciones de EE. UU., el Reino Unido y la Unión Europea. Por otra parte, también el magnate Leonid Mikhelson no ha sido penalizado a pesar de que tiene acciones importantes en la compañía de gas natural Novatek y en la petroquímica Sibur junto con su socio comercial, Gennady Timchenko, un aliado clave de Putin que estuvo entre los primeros multimillonarios rusos sancionados por Estados Unidos en 2014. 

El mosaico de sanciones de los oligarcas rusos por parte de los gobiernos occidentales ha dejado a muchos expertos y observadores de Rusia haciéndose la pregunta: ¿Cómo deciden los funcionarios de sanciones a quién perseguir y a quién perdonar?

La respuesta es una combinación de consideraciones políticas, económicas y geoestratégicas, según expertos en sanciones, abogados y exfuncionarios del Tesoro que hablaron con Forbes USA sobre las deliberaciones detrás de las decisiones de sanciones, incluidas las posibles razones por las que ciertos oligarcas rusos se han librado del castigo.

“Las personas que fueron incluidas en las listas de sanciones lo son por razones políticas particulares”, dice Adam Smith, exasesor de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos durante la presidencia de Obama. Algunos oligarcas “son más importantes por razones políticas que otros”.

Peter Stano, portavoz de la UE para asuntos exteriores y política de seguridad, se negó a comentar sobre este tema y dijo: «Todas las decisiones las toman los Estados miembros en el Consejo por consenso, pero nada está fuera de la mesa y ninguno está a salvo de ser sancionado».

Por otra parte, un portavoz de la Oficina de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo del Reino Unido aseguró que: «El Reino Unido ya ha sancionado a más de 200 de las personas, entidades y subsidiarias más importantes y valiosas de Rusia desde la invasión.

Las relaciones comerciales, los lazos de inversión y los precios del mercado global son factores cruciales en la política de sanciones de un país, según los expertos consultados. “Los oligarcas rusos pueden ser peligrosos, pero no son peligrosos sin medios”, dice Richard Nephew, quien trabajó en la política de sanciones a Irán en el Departamento de Estado de EE. UU. bajo la administración de Obama. “Los millonarios son personas que tienen importantes conexiones económicas decisivas en el mundo. Eso no quiere decir que no se les sancione, pero sí son un factores para ser más cuidadosos”.

Otro ejemplo en el contexto actual: la UE y el Reino Unido no han sancionado a Vagit Alekperov, el fundador de la empresa rusa de petróleo y gas Lukoil. Alekperov estuvo entre los líderes empresariales rusos convocados al Kremlin para una audiencia con Putin el mes pasado. Sin embargo, Alekperov y Lukoil, una empresa privada que produce más del 2% del petróleo del mundo, son menos cercanos a Putin que Igor Sechin, director ejecutivo de la empresa petrolera estatal Rosneft. Sechin fue sancionado por la UE el 27 de febrero y por el Reino Unido el 9 de marzo.

“Si se sanciona a Alekperov, Sechin y la empresa estatal Rosneft se convertirían en los dominantes del sector petrolero”. La UE importa aproximadamente el 30% de su petróleo de Rusia.

El análisis de las compensaciones políticas y económicas es fundamental para el proceso de toma de decisiones sobre sanciones, dice Ari Redbord, exasesor de la unidad de Terrorismo e Inteligencia Financiera del Tesoro de Estados Unidos. «Para cada objetivo, hay una conversación en todo el Departamento del Tesoro e incluso dentro de la Seguridad Nacional. No es solo, a quién se debe sancionar, sino cuál va a ser el impacto de eso”.

Juegos mentales

Además de las consideraciones económicas, es probable que las autoridades encargadas de las sanciones estén analizando la mentalidad del presidente ruso, Vladimir Putin, quien, según se informa, está cada vez más aislado. 

Estados Unidos y la UE pueden sancionar a los oligarcas como parte de una estrategia de escalera, que mantiene «abiertos los peldaños superiores en caso de que continúe el mal comportamiento de Rusia», dice Timothy Frye, profesor de Política Post-Soviética en Columbia. Universidad.

La razón aquí es preservar los métodos de disuasión: si las autoridades sancionan a todos los oligarcas de una sola vez, teóricamente pierden influencia adicional sobre Putin. También está el asunto relacionado con la psicología de Putin: sancionar a todos los oligarcas podría hacer que el presidente ruso se sienta arrinconado y sin salida, lo que puede desencadenar en un comportamiento aún más errático y cruel.

Algunos observadores de Rusia no están de acuerdo con el enfoque fragmentario de los gobiernos occidentales sobre las sanciones a los oligarcas y la interpretación de la mentalidad de Putin.

“Para que esta gente (los oligarcas) presione al Kremlin, ellos mismos tendrán que sentir dolor”, explica Daniel Vajdich, presidente de Yorktown Solutions, una consultora internacional que ha trabajado con el sector energético de Ucrania desde 2017. Vajdich aboga por sancionar a todos los multimillonarios rusos a la vez.

Si bien los funcionarios encargados de las sanciones tienen todo el poder sobre las decisiones, eso no impide que los oligarcas intenten sacar sus nombres de las listas negras. 

Las demostraciones públicas de desacuerdo en la guerra de Rusia-Ucrania por parte de los millonarios rusos pueden ser señales a occidente de que se están distanciando de Putin en un intento por evitar ser sancionados o recibir más castigos, dice Richard Nephew, el funcionario de sanciones de Obama. “ Eso también influye en si está o no en la lista de sanciones”.

Tales actuaciones pueden dar tiempo a los oligarcas para liquidar activos y acercarse a las potencias occidentales, pero también pueden resultar contraproducentes. El 2 de marzo, dos días después de que la Unión Europea sancionara a numerosos multimillonarios rusos, imponiendo prohibiciones de viaje, Román Abramóvich puso a la venta su club de fútbol Chelsea y varias de sus opulentas casas de Londres, prometiendo donar las “ganancias netas” a las víctimas de la guerra en Ucrania.

Si se descubriera que Abramovich está haciendo X, Y y Z en secreto para ayudar a Putin, entonces eso resultaría en sanciones peores”, dijo Nephew a Forbes el 9 de marzo.