El mundo de la inversión ya tiene un nuevo paradigma: la recuperación económica gracias al apoyo de los gobiernos y los bancos centrales, tras el duro golpe de la crisis ocasionada por el covid-19. Un esquema que ha provocado elevadas reacciones en el mercado de la renta fija por el temor a que una dinamización del consumo pueda disparar la inflación y eso provoque la retirada de los estímulos de las instituciones monetarias, especialmente en Estados Unidos. Es lo que se conoce como ‘taper tantrum’: una estrategia que puede cambiar el signo del comportamiento de los bonos.

La duda sigue siendo qué pueden esperar exactamente los expertos y qué probabilidad hay de que se termine desarrollando ese ‘tapering’, cuyos efectos se pudieron ver en el año 2013. Por ahora, los expertos esperan que los bancos centrales sigan desempeñando un papel crucial en el mantenimiento de la estabilidad económica durante los próximos años, por lo que estos temores del aumento de la inflación podrían no estar tan justificados.

Según Mondher Bettaieb-Loriot, director de crédito en Vontobel AM, los mercados se han precipitado. “Es poco probable que cualquier aumento de la inflación debido a los impulsos fiscales sea sostenible, y Jerome Powel lo ha indicado al restar importancia a cualquier consecuencia de la inflación resultante del apoyo fiscal adicional de la Administración Biden, considerando cualquier signo de inflación como algo transitorio”, explica.

El presidente de la Reserva Federal estadounidense, Jerome Powell. (FED)

James Athey, director de Inversiones de Aberdeen Standard Investments, se mueve en esa misma línea al señalar que parece que en la era moderna todo sucede mucho más rápido. La recuperación del PIB tras el desplome del primer semestre de 2020 respaldaría sin duda su idea.

“Los mercados, por definición, miran hacia el futuro y, por lo tanto, ahora nos encontramos en una pequeña encrucijada (…) La Reserva Federal no deja de decir a los inversores que el momento para reducir las compras de activos no está cerca y, por lo tanto, de apretar las clavijas monetarias, y al mismo tiempo transmite el mensaje de que no ve ninguna razón para aumentar más la flexibilidad de sus políticas en esta coyuntura”, concreta Athey.

A ello hay que sumarle que la Fed ha indicado que las subidas de tipos no se producirán antes de principios de 2024, mientras que los mercados ya han descontado las subidas de tipos en Estados Unidos para el cuarto trimestre de 2022. El mantra de “no luchar contra la Fed” debería permanecer en la mente de los inversores.

“Creemos que la probabilidad de un nuevo ‘taper tantrum’ es baja, ya que los mercados siempre se adaptan a las acciones y el pensamiento de la Fed”, apunta Bettaieb-Loriot al respecto.

Repercusión directa en el mercado de bonos

Viendo este escenario, cabría esperarse una revisión de las previsiones económicas para la eurozona. Por el contrario, pensamos que se mantendrá la previsión para la inflación, debido al panorama del mercado laboral europeo, donde la pérdida de empleos de baja cualificación es superior al ritmo de creación de puestos de trabajo más cualificados.

El BCE tiene que seguir apoyando la economía con tipos de interés muy bajos y programas de compra de bonos. Los bajos tipos de interés son un factor positivo para el crecimiento económico de 2021, ya que favorece el consumo, un motor esencial en la recuperación económica. “Por esa razón es muy poco probable que la autoridad monetaria europea reduzca el programa de compra de bonos en estos momentos”, resalta el director de crédito de Vontobel AM.

En opinión de Athey para los inversores en renta fija, este no es un mensaje especialmente reconfortante, ya que la inflación se comerá las bajas rentas fijas que se ofrecen. “Por lo tanto, la venta de bonos del Tesoro de Estados Unidos –en particular los que se encuentran en el extremo más largo de la curva de tipos– es algo totalmente racional”, analiza.

Esto estaría situando a los mercados financieros en una situación complicada. El aumento de los rendimientos, en particular de las rentabilidades reales, parece ser un desafío al mensaje de “espera” de la Fed. Por eso, si todo se mantiene igual, este lenguaje debería impulsar el crecimiento y la inflación. “El hecho de que la Fed no vaya a actuar para frenar el aumento de la inflación o de los rendimientos es una luz verde para vender más”, ahonda el experto de Aberdeen SI.

De ahí a qué estrategia seguir con el mercado de bonos a la hora de construir carteras. Según Bettaieb-Loriot es momento de ser constructivos para el segmento de bonos corporativos mid yield en euros, ya que el BCE debería seguir con el piloto automático durante un largo periodo de tiempo.

“Además, la tasa de vacunación contra el virus covid-19 debería aumentar en los próximos meses, cimentando la recuperación, y se espera que la inmunidad de rebaño se alcance en algún momento del verano, ya que se espera que la producción y el suministro de vacunas aumenten durante los próximos meses”, argumenta.

Así, el aumento de los rendimientos podría estar actuando como un viento de cola para el dólar estadounidense y un viento en contra para los activos de riesgo y las materias primas, lo que supone el argumento principal del relato de la reflación.

“La conclusión obvia es que los rendimientos pueden seguir subiendo, independientemente de que la Reserva Federal tenga la intención de reducir las compras de activos o de emprender cualquier otra forma de restricción monetaria”, sugiere Athey.

La historia dice, sin embargo, que cuando los activos de riesgo se estrellan contra el muro, no tardará en llegar un nuevo mensaje dovish de la Fed. “De este modo, el banco central más importante del mundo se hundirá más en el agujero que él mismo ha creado”, concluye el experto de la gestora británica.