La Garriga es un pueblo que con más de 15.000 habitantes roza ya la categoría de ciudad pequeña. Uno de los municipios más representativos del Vallès Oriental, comarca colindante con Barcelona también conocida como Vallès Valley por, en un símil a escala reducida, con Silicon Valley, las muchas empresas tecnológicas y de investigación que en ella residen (o residían).

Justo en la entrada de La Garriga nos topamos con el Polígono El Congost, típico conglomerado de naves industriales que, de un pueblo a otro, parecen haber sido construidas en cadena. En el número 7 de la calle Vicenç Ferrer se encuentra Rechapados Ferrer.

No se lo pregunto a David Ferrer, el actual gerente de la empresa, pero supongo que el nombre de la avenida es el homenaje de La Garriga, una localidad con especial tradición en la elaboración de muebles y una gran riqueza en lo referente a su arquitectura modernista, a su abuelo, el fundador de “este pequeño tallercito de 14 empleados”, como él mismo me lo describe en diversos momentos de nuestro encuentro.

Una empresa que se ha viralizado internacionalmente gracias al éxito de ‘Gambito de dama‘, la miniserie de Netflix sobre la jugadora de ajedrez Beth Harmon. En Repachapados Ferrer han fabricado los tableros que se usan en la popular producción de la plataforma de visionado por streaming. “Mi hermana vive en Australia y me ha enviado diversos artículos en los que se habla de nosotros. Y mi hermano, que vive en la India, lo mismo”. Y el hype sigue creciendo. No son más de las 10.30 de una mañana de abril y ya soy el segundo periodista que acude a alterar su rutina.

Foto: Èric Altimis.

PREGUNTA. Toda esta atención ha de ser como un premio hasta que se vuelve un castigo.

RESPUESTA. Todo esto empezó a estallar a finales de octubre o principios de noviembre del año pasado. Al principio, por la novedad (cuando se estrenó la serie). Fue mi padre, que está jubilado, quien atendió a los primeros medios que se interesaron por nosotros: TV3 y alguna revista y diario. Pero cuando hizo la tercera entrevista se cansó.

P. Y te tocó a ti, atender a los medios.

R. Es un faenón. Mi trabajo no es este. Mi trabajo está en el taller y con todo esto de atenderos mis jornadas son eternas. Entro cada día a las 6 de la mañana y no me marcho hasta las 8 o las 9 de la noche, sábados y domingos incluidos. No acabo el trabajo.

P. ¿Merece la pena?

R. No lo hace para aumentar la facturación. Lo hacemos para que se conozca la marca. Rechapados Ferrer ya era un nombre muy conocido entre los amantes del ajedrez. Ahora queríamos que un público más amplio conociera nuestro trabajo como fabricantes de tableros.

Taller Rechapados Ferrer. Foto: Èric Altimis.

P. No es casual que vuestros tableros hayan aparecido en una serie de televisión ambientada en el universo del ajedrez.

R. Para nada. Venimos elaborando tableros de ajedrez desde los años sesenta del siglo pasado. Somos unos de los nombres más importantes del sector. Nuestros tableros se usan en los Mundiales y en los campeonatos de ajedrez más importantes del mundo.

P. ¿Vuestra reputación es internacional?

R. Vendemos tableros a todo el mundo: Alemania, Italia, Inglaterra, Francia, Estados Unidos. A todo el mundo.

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Perfecto anfitrión, David me explica cómo convive con su inesperado éxito mientras me enseña… “este pequeño tallercito de 14 empleados”, a lo que añade que pese a ir desbordados tienen los pies en el suelo y que si crecen, lo quieren hacer de una manera sostenible. Su nave tiene dos plantas. La de abajo es la dedicada al negocio original, los rechapados, la superior, es donde se elaboran los tableros.

P. ¿Las otras líneas de negocios, la de los rechapados, se han visto beneficiadas por el éxito con los tableros?

R. Hemos tenido mucho más trabajo que nunca durante estos meses de pandemia también con los rechapados de madera, pero no derivado del éxito de la serie, que vino más tarde. Durante el confinamiento, mucha gente se decidió a reformar la casa y a cambiar los muebles. Suena mal, y ojalá hubiera sido otro el motivo, pero la pandemia en nuestro caso ha reportado más trabajo.

Taller Rechapados Ferrer. Foto: Èric Altimis.

Subimos a la planta superior, donde se producen los tableros a cuadros, blancos y negros, o perla y marrón, o crema y verde…

P. ¿Y todos son hechos por encargo?

R. Todos los tableros que elaboramos ya están encargados previamente. Tenemos unos modelos ya establecidos, pero el cliente, que nunca son particulares, sino distribuidores internacionales, muchos de ellos con los que venimos trabajando desde hace muchos años, pueden hacer peticiones especiales.

P. ¿Algún encargo muy excéntrico?

R. Nada exageradamente raro. Algún tablero con alguna piedra o alguna cosa así. Sí que una vez, un cliente inglés, nos hizo un encargo especial para celebrar uno de los jubileos de la reina. Imagino que uno de nuestros tableros acabaría en palacio.

P. ¿Qué os hace tan especiales?

R. El material y el cuidado con el que elaboramos el producto. Todo está hecho a mano, por encargo y pasando hasta tres veces nuestro control de calidad. El ajedrecista no es un cliente muy, muy quisquilloso, pero si aprecia los detalles de calidad que nosotros aportamos.

P. ¿Cuál es la materia prima?

R. La madera, evidentemente. Y dentro de la madera, utilizamos diferentes tipos, desde madera con precios asequibles para todo el mundo, hasta maderas más especiales. Hay tableros cuyos cuadros están hechos con raíz de árbol. Solo una plancha de raíz de unos 40×40 cuesta 30 euros.

Taller Rechapados Ferrer. Foto: Èric Altimis.

P. ¿Cuánto tardáis en elaborar un tablero?

R. Habitualmente, desde que recibimos el encargo hasta que lo recibe el cliente, pasan ocho semanas. Ahora, los tiempos se han dilatado y ya estamos avisando que hay pedidos que no se entregarán hasta dentro de unos meses.

P. La fama tiene un precio.

R. Como todo empezó a suceder en noviembre, tuvimos la suerte de que pudimos realizar con normalidad los pedidos de la campaña de Navidad. Sucedió que hicimos la entrega y poco después un cliente americano nos volvió a hacer un pedido muy grande. Pensamos que se había equivocado. Pero no. Tras este llegaron muchos pedidos más y muchos pedidos de clientes nuevos.

P. ¿Cuántos tableros fabricáis en un año?

R. En un año normal fabricábamos unos 20.000 tableros. En estos tres últimos meses nos han entrado pedidos por 40.000 tableros. Hemos tenido que hablar con los clientes de toda la vida a los que no queríamos fallar y reducir cantidades y en el caso de algunos clientes nuevos, decirles que no les podríamos servir.

P. Fuisteis los primeros sorprendidos por aparecer en la serie, ¿verdad?

R. La verdad es que no lo sabíamos. Lo descubrimos gracias a Miguel Berbel, justamente nuestro responsable de la división de ajedrez. Fue el quien se dio cuenta viendo el tráiler de la serie de que aparecía uno de nuestros tableros.

“En un año normal fabricábamos unos 20.000 tableros. En estos tres últimos meses nos han entrado pedidos por 40.000 tableros”, afirma Ferrer

P. ¿Son tan característicos que son tan fáciles de descubrir?

R. No, pero en este caso, que se trata de un tablero que aparece en el último capítulo de la serie, sí. La primera parte de ‘Gambito de Dama’ se rodó en Estados Unidos y la parte final en Alemania. El modelo que aparece es un pedido específico de uno de nuestros mejores clientes ahí. Suponemos que el equipo de producción de la serie le compró a este proveedor el tablero.

Taller Rechapados Ferrer. Foto: Èric Altimis.

P. ¿Debe ser el modelo más demandado?

R. Pues la verdad es que no. Nuestros encargos se han disparado exponencialmente, pero no solo con este tablero en concreto, sino que con todos los que fabricamos.

P. ¿Y os han copiado?

R. Seguro que nos acabarán copiando, pero con una calidad muy inferior. Nuestros tableros son únicos y muy difíciles de copiar.

P. ¿Te gustó la serie?

R. Sonará que no puedo decir lo contrario, pero sí, mucho. Hay gente que me ha dicho que no es para tanto, pero yo me enganché. Son solo siete capítulos y me los tragué casi del tirón.

P. ¿Juegas al ajedrez?

R. Sí, pero nada especial, como aficionado. No soy particularmente bueno, pero es un deporte que me encanta por lo que necesitas de concentración, estrategia e intuición y anticipación de lo que sucederá durante la partida.