El coste de oportunidad es uno de esos conceptos económicos que utilizamos a diario y que quizá no sabíamos que tenían su propia definición.

Pongámonos en situación… 30 años atrás, una niña delgaducha tenía 100 pesetas en una mano y la duda pintada en la cara: ¿cromos o chucherías?

Es posible que esa niña sea hoy una mujer que tenga algo más de capital disponible y se pregunte: ¿invertir en fondos o reformar el baño?

El coste de oportunidad es el valor de la opción no elegida; lo que no he ganado con una opción por el hecho de haber elegido otra.

Nuestro objetivo, a la hora de elegir entre varias opciones, será que la rentabilidad de la opción elegida sea mayor que el coste de oportunidad de las opciones rechazadas.

La rentabilidad no siempre se va a medir en cifras, sino que en muchas ocasiones se medirá en utilidad o en valor subjetivo, según nuestras preferencias. Si reformo el baño, voy a dejar de disponer de esa liquidez para invertir en fondos, pero quizá encuentre más utilidad en un nuevo baño que en la inversión en fondos y, además, estoy revalorizando la vivienda y evitando el coste de posibles reparaciones en mi baño actual.

En realidad, no voy a conocer el verdadero coste de oportunidad de haber hecho la reforma hasta que no transcurra cierto tiempo, porque podré ver la rentabilidad que he dejado de obtener de los fondos en dos años, por ejemplo. Al contrario, si realicé la inversión, tendré que comparar su rentabilidad con los costes de reparación que haya podido tener o el importe en el que no se haya revalorizado mi casa por tener un baño antiguo.

Lo importante es la valoración (o valoración esperada) que demos a cada opción: elegir la más valiosa y dejar de lado la que menor coste de oportunidad tenga.

A nivel macroeconómico, es famoso el dilema de los cañones y la mantequilla. ¿Qué debe hacer un buen gobierno? ¿proteger a sus ciudadanos o garantizar su bienestar?

El coste de oportunidad es relativamente fácil de calcular a nivel financiero (cuánto he dejado de ganar en una inversión por haber escogido otra) pero muy complejo cuando la utilidad o las preferencias entran en la ecuación.

Esperamos que el coste de oportunidad de haber leído esta entrada (medido en tiempo) sea menor que el valor que has obtenido de ella.