El ‘oro digital’ no vive su mejor momento. El Bitcoin lleva semanas en caída y esta semana ha provocado un fenómeno que los expertos llaman ‘cruce de la muerte’, contagiando el pesimismo sobre la duración de este ciclo bajista al resto del mercado de criptodivisas. La criptomoneda ha traspasado estos días la barrera de los 30.000 dólares por unidad, borrando así toda la ganancia acumulada durante el año. La caída asciende a un 50% desde su máximo histórico de 64.800 dólares alcanzado en abril.

La alegría de que El Salvador aceptara Bitcoin como moneda de curso legal duró poco. La criptodivisa sigue lastrada por el endurecimiento de la regulación en China, donde las autoridades han ordenado el cierre de las operaciones de criptominería y ha exigido a la banca privada que deje de ofrecer productos o servicios destinados a realizar transacciones con monedas digitales. Tampoco ha ayudado que el multimillonario Elon Musk ponga Bitcoin en cuarentena hasta que su ‘extracción’ sea más sostenible.

Las condiciones bajistas del mercado no han afectado por igual a las fortunas de los multimillonarios criptográficos. Los analistas calculan que la caída del valor del Bitcoin desde el nivel de principios de marzo ha borrado más de 1.400 millones de dólares de las fortunas de cuatro de de los principales ‘criptomagnates’. Pérdidas que son más dolorosas aún si se compara con el aumento de la fortuna de otros de estos multimillonarios del Bitcoin.

La riqueza de los doce ‘criptomagnates’ ascendía a 37.300 millones en conjunto a principios de marzo, con un valor de 49.207 por bitcoin en ese momento. Hoy, pese a la caída hasta el entorno de los 30.000 dólares, el patrimonio neto colectivo de este grupo de multimillonarios ha crecido hasta los 39.500 millones.

Los gemelos Winklevoss, fundadores de Gemini; Michael Saylor, CEO de MicroStrateg; o el inversor Tim Draper, son algunos de los más afectados. Sus pérdidas están entre los 300 y 500 millones de dólares.

Mejor fortuna para XRP

Pero en el criptomercado no todo son lágrimas. Otra de las divisas, XRP, ha mostrado su resistencia en los últimos meses y ha servido para aupar la fortuna de varios de los ‘criptomagnates’. Es el caso de Jeb McCaleb, confundador de Ripple, ha sumado 500 millones de dólares a su fortuna desde marzo. Este empresario, que fundó la primera plataforma de intercambio de criptomonedas en 2010, atesora un patrimonio de 2,6 millones de dólares y sería más rico aún si Stellar Lumens, la criptomoneda que cofundó en 2014, no hubiera caído un 44% desde marzo. Tampoco le ha ido mal al presidente de Ripple, Chris Larsen. La subida de XRP le ha aportado 600 millones.

Por su parte, la fortuna del CEO de Coinbase, Brian Armstrong, ha aumentado en 2.000 millones gracias a la salida a bolsa de la compañía en abril. Aun así, desde el máximo de 342 dólares de abril, las acciones de Coinbase también han caído, borrando algunos dólares extra del patrimonio de Armstrong.