Mallorca

Mallorca lleva su gastronomía de cine al Festival de San Sebastián

‘Mallorca, un recetario’, de Pablo Bujosa, clausurará la sección Culinary Cinema con una mirada a las recetas tradicionales de los diferentes pueblos de la isla.

Mallorca tiene muchas formas de ser contada. Sus playas, sus hoteles y su paisaje han construido durante décadas una de las imágenes turísticas más reconocibles del Mediterráneo. Pero hay otra Mallorca, menos evidente y quizá más profunda, que se encuentra alrededor de una mesa. Esa es la Mallorca que llegará este septiembre al Festival de San Sebastián de la mano de Mallorca, un recetario, el documental dirigido por Pablo Bujosa Martínez que clausurará la sección Culinary Cinema del certamen. La película propone un recorrido por distintos pueblos de la isla para reivindicar una cocina construida con productos de temporada, recetas familiares y conocimientos transmitidos de generación en generación.

La elección no es baladí. Culinary Cinema, organizado por el festival junto al Basque Culinary Center, se ha convertido en uno de los espacios donde gastronomía y cultura audiovisual se encuentran para contar historias que van mucho más allá de un plato. En su próxima edición, entre el 22 y el 25 de septiembre, cinco películas pondrán el foco en distintas maneras de entender la gastronomía: desde la cocina andalusí hasta los vinos de Borgoña, pasando por el universo del chef Pedro Subijana y un restaurante de sushi de Tokio con capacidad para apenas seis clientes.

Entre ellas, la película mallorquina será la encargada de cerrar el programa. Mallorca, un recetario parte de una premisa sencilla: para entender un territorio también hay que sentarse a comer en él. El documental se adentra en distintos pueblos de Mallorca para recuperar platos tradicionales elaborados con los productos disponibles en cada temporada. No se trata únicamente de recopilar recetas, sino de mostrar el vínculo entre cocina, paisaje y comunidad: qué se cultiva, qué se pesca, qué se conserva y, sobre todo, qué se ha seguido cocinando pese al paso del tiempo.

En una isla cuya identidad contemporánea está estrechamente ligada al turismo, la gastronomía aparece aquí como una herramienta para recuperar otra narrativa. Una que no depende de la postal mediterránea, sino de la memoria. La película tendrá su estreno dentro de Culinary Cinema el 25 de septiembre, en una jornada que continuará fuera de la pantalla. Porque en San Sebastián la película no será el punto final, sino el comienzo de la experiencia gastronómica.

De la pantalla al plato

La cena vinculada al documental estará a cargo de Maria Solivellas, de Ca na Toneta y Celler Tonet, y Andreu Genestra, del restaurante que lleva su nombre. Ambos cocineros representan dos aproximaciones contemporáneas a la gastronomía mallorquina y comparten una misma idea: el producto local y el territorio no son elementos decorativos, sino parte esencial del relato culinario.

El contraste con el resto de la programación de Culinary Cinema resulta especialmente revelador. La sección arrancará con Noor: Cocinar pasados posibles, de Carlos Velasco y Kate Hu, sobre el trabajo de Paco Morales y Paola Gaulandi en el restaurante Noor de Córdoba, con tres estrellas Michelin. También viajará hasta Borgoña para explorar la cultura del vino y hasta Tokio para retratar el restaurante de Yasuhiko Mitani, un establecimiento de sushi para seis personas con una lista de espera de cuatro años.

Así, el 23 de septiembre, habrá doble proyección, las de MITAMI. The Mariage of Sushi, del japonés Keita Ideno y el australiano Ivan Kovac, y la de Burgundy, de los estadounidenses Michael Sweck y Gregory Kershaw, una mezcla de ficción con elementos de no ficción y algo de irreverencia, que pasará antes por el Festival de Venecia y que se adentra en la cultura del vino en la región francesa de Borgoña, donde la tradición pervive en apasionados rituales de lujo y placer. Por su parte, el primer título es un documental que se sumerge en el mundo de Yasuhiko Mitani, dueño de un exclusivo restaurante de sushi de Tokio para solo seis comensales y que cuenta con una lista de espera de cuatro años.

La presencia de Mallorca, un recetario en el Festival de San Sebastián también supone una oportunidad para proyectar esa identidad fuera de la isla. Culinary Cinema no se limita a programar películas sobre comida. Su formato combina las proyecciones con cenas elaboradas por chefs vinculados a las historias que llegan a la pantalla. En esta edición, el programa incluirá cinco títulos, cuatro de ellos en estreno mundial.

El documental mallorquín será, por tanto, parte de una conversación internacional sobre gastronomía, territorio e identidad. Y lo hará desde una posición singular. Frente a la tendencia de convertir la gastronomía en espectáculo, la película de Bujosa Martínez mira hacia lo cotidiano: los pueblos, las estaciones, los ingredientes y las personas que han mantenido vivo un recetario que forma parte del patrimonio cultural de Mallorca.

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