El Claustro de los Dominicos, en pleno Dalt Vila de Ibiza, será escenario, del 29 al 31 de agosto, de la octava edición del Festival Internacional de Música Clásica Ibiza Conciertos, una cita que este año amplía sus ambiciones con una propuesta poco convencional: poner frente a frente la tradición musical europea y la energía de Brasil.
El responsable de hacerlo posible es el violinista alemán Linus Roth, fundador y director artístico del festival, que llegará a la isla con uno de los instrumentos más fascinantes del mundo de la música: un Stradivarius de 1703, conocido como «Dancla». A su lado estará la Johann Sebastian Rio Orchestra, recién llegada de Río de Janeiro y especializada precisamente en tender puentes entre la música clásica y la tradición popular brasileña. El resultado se podrá escuchar durante tres noches, siempre a las 21.00 horas, en un escenario que añade un elemento difícil de replicar en una sala de conciertos convencional: el cielo de Ibiza como parte del programa.
La apertura, el sábado 29 de agosto, será probablemente la declaración de intenciones más clara de esta edición. SamBach: De Bach a los Sambas Brasileños plantea un diálogo entre el universo de Johann Sebastian Bach y los sonidos de la samba y la bossa nova. El proyecto, que ya ha pasado por importantes festivales europeos, parte de una idea sencilla pero ambiciosa: demostrar que la música clásica no tiene por qué entenderse como un territorio cerrado. El Concierto para violín de Bach convivirá con arreglos inspirados en la música brasileña, buscando conexiones entre la precisión barroca y la libertad rítmica de Brasil.
“Esta octava edición es una de las más especiales que hemos impulsado”, explica Roth, que considera la llegada de SamBach a Ibiza la culminación de un proyecto largamente perseguido. “Buscamos entusiasmar a través de un recorrido musical único que traslada de los grandes clásicos a los ritmos inconfundibles de la música brasileña”. La segunda noche cambia de coordenadas, aunque mantiene el mismo concepto. El domingo 30 de agosto, Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi compartirán protagonismo con obras de compositores brasileños como Heitor Villa-Lobos, César Guerra-Peixe, Ernani Aguiar, Sivuca y Gadelha.
Es, en esencia, un viaje musical entre dos mundos: la Venecia del Barroco y el Brasil del folclore, separados por miles de kilómetros y varios siglos, pero unidos por el lenguaje universal de la música.
Una noche para escuchar Brasil
El festival cerrará el lunes 31 de agosto con una Noche Brasileña en la que la Johann Sebastian Rio Orchestra asumirá todo el protagonismo. El programa recorrerá obras de Villa-Lobos, Cláudio Santoro, Ernani Aguiar y César Guerra-Peixe, además de clásicos populares y melodías vinculadas al choro y la samba. Parte de los arreglos han sido creados específicamente para Ibiza Conciertos, convirtiendo la última jornada en una propuesta difícil de encontrar en el circuito tradicional de música clásica.
La formación brasileña, dirigida artísticamente por el violinista y director Felipe Prazeres, lleva años desarrollando precisamente este tipo de lenguaje híbrido. Sus conciertos han llenado algunos de los principales escenarios de Río de Janeiro, entre ellos el Theatro Municipal, Sala Cecília Meireles, Cidade das Artes y Vivo Rio, y la orquesta ha compartido escenario con artistas como Gilberto Gil, Alceu Valença, Marco Pereira y el propio Linus Roth. Su apuesta es clara: conservar la excelencia de una formación de concierto sin renunciar a la espontaneidad y la cercanía de la música popular.
En un mercado cultural cada vez más orientado a la experiencia, Ibiza Conciertos cuenta con un activo que ninguna campaña de marketing puede fabricar: el propio lugar donde sucede. Dalt Vila, Patrimonio Mundial de la UNESCO, aporta al festival una dimensión que va más allá del repertorio. La arquitectura histórica del claustro, la noche ibicenca y la intimidad del espacio convierten cada concierto en una experiencia que combina patrimonio, turismo cultural y música.
Es también una forma de posicionar la isla desde un ángulo diferente. Ibiza suele asociarse internacionalmente a la música electrónica, el ocio y el turismo de alto nivel. Propuestas como esta amplían el relato y sitúan a la isla en otro mapa: el de los destinos internacionales capaces de atraer talento artístico y público alrededor de la cultura.
Un Stradivarius con tres siglos de historia
En ese contexto, la presencia de Linus Roth funciona como uno de los grandes reclamos artísticos. El violinista recibió el premio ECHO Klassik como Mejor Revelación en 2006 por su debut discográfico con EMI y volvió a recibir el galardón en 2017 por una grabación de los conciertos para violín de Shostakóvich y Chaikovski junto a la Orquesta Sinfónica de Londres.
Pero su trayectoria tiene una característica especialmente relevante: Roth ha construido buena parte de su prestigio recuperando repertorio que había quedado fuera del gran circuito internacional. Su trabajo con el compositor polaco-soviético Mieczysław Weinberg le llevó a convertirse en el primer violinista en grabar en CD la obra completa del compositor. En 2015 fundó además la Sociedad Internacional Weinberg, dedicada a ampliar el conocimiento de su música.
Profesor de violín en el Leopold-Mozart-Zentrum de la Universidad de Augsburgo desde 2012, Roth compagina su actividad docente y concertística con la dirección artística de distintos festivales europeos. En Ibiza, además, toca un instrumento excepcional: el Stradivarius «Dancla» de 1703, cedido por la fundación musical de L-Bank Baden-Württemberg.
El proyecto también busca que el festival no termine cuando se apagan las luces del claustro. La Asociación Ibiza Conciertos mantiene una colaboración con la Asociación Ibiza y Formentera Contra el Cáncer (IFCC) para llevar conciertos gratuitos a hospitales y residencias y acercar la música a pacientes oncológicos y sus familiares. Es una dimensión menos visible, pero significativa: utilizar un evento cultural internacional como plataforma para generar impacto en el territorio que lo acoge.
La experiencia, en cifras
Los conciertos tendrán un precio general de 40 euros, mientras que los residentes en Baleares podrán acceder por 25 euros y los menores de 14 años por 10 euros. También existe un abono para las tres noches por 96 euros, reducido a 72 euros para residentes en Baleares y 24 euros para menores de 14 años.
La organización habilitará además un servicio de minibús para facilitar el acceso a Dalt Vila. La lanzadera funcionará entre las 20.00 y las 21.00 horas desde el paseo de Vara de Rey, junto al Hotel Montesol, hasta el recinto de los conciertos. Las entradas están disponibles en www.ibizaconciertos.com.
Esta octava edición plantea una idea que conecta con la evolución del turismo cultural: cuando el destino deja de ser simplemente el lugar donde ocurre un evento y pasa a formar parte de él. Durante tres noches, Ibiza será precisamente eso: el escenario donde Bach se encuentra con Brasil, donde un Stradivarius de más de tres siglos dialoga con la samba y donde la música clásica abandona por unas horas la solemnidad de las grandes salas para encontrarse con el Mediterráneo.

