Baleares

Vino, tapas y las raquetas del futuro en el Rafa Nadal Open

Grupo Maca de Castro, Santi Taura, Übeck, La Loba y Cassai son los seis restaurantes que se darán cita en la Rafa Nadal Academy para hacer de los cuartos de final del torneo una de las jornadas gastronómicas del año.

Una de las ediciones previas del torneo. Foto: Rafa Nadal Academy

La gastronomía y el deporte vuelven a ir de la mano en el Rafa Nadal Open, cita que reúne a jóvenes talentos de la raqueta. La Rafa Nadal Academy se convertirá en uno de los puntos de encuentro del tenis internacional en Mallorca del 31 de agosto al 6 de septiembre, pero será durante la jornada de cuartos de final cuando el torneo añada uno de los grandes alicientes de esta edición con El Tie-Break: Vinos y Tapas. Una iniciativa que representa la apuesta de los organizadores por convertir el deporte en una experiencia que vaya más allá de las pistas.

La fórmula vuelve a ser ambiciosa y, sobre todo, muy mallorquina. Media docena de ofertas gastronómicas de la isla compartirán protagonismo con la raqueta. Grupo Maca de Castro, Santi Taura, Übeck, La Loba y Cassai se instalarán durante una noche en la Rafa Nadal Academy. Junto al Restaurante Roland Garros de la propia academia, serán seis propuestas gastronómicas reunidas en un mismo espacio y con el objetivo de que el público pueda experimentar diferentes maneras de entender la cocina mientras sigue disfrutando del torneo. Las propuestas especiales que prepararán los restaurantes tendrán un coste de entre 3 y 5 euros.

La experiencia comenzará a las 19.30 horas y se prolongará hasta las 22.30. Durante tres horas, los asistentes podrán desplazarse entre las diferentes propuestas mientras en las pistas continúa la competición. Esta reúne a jóvenes promesas en progresión, pero también a jugadores experimentados y veteranos entre el top 100 y top 250 que buscan sumar puntos, recuperar ritmo tras una lesión o volver a entrar en la vanguardia del circuito ATP. El año pasado participaron nombres destacados como Daniel Rincón, Martín Landaluce, John Echevarría, Harold Mayot, Jurij Rodionov, Edas Butvilas o Daniel Masur. La lista definitiva de participantes de la edición de este año está terminando de ser ajustada.

El vino también juega su partido

La otra mitad del cartel la forman seis bodegas: 4 Kilos, Binigrau, Can Axartell, Gallinas i Focas y Ribas, todas ellas referencias del panorama vitivinícola balear, además de Casa Rojo, proyecto de ámbito nacional con presencia internacional. La idea es sencilla y funciona como concepto: si el tenis tiene sus parejas de dobles, la gastronomía tiene las suyas.

Cada tapa encuentra su posible maridaje y el visitante puede construir su propia experiencia mientras descubre proyectos que han contribuido a situar los vinos de Baleares en el mapa gastronómico. Es, además, una forma particularmente eficaz de acercar estos productos a un público que quizá llega a la academia atraído por el tenis y termina descubriendo nuevos restaurantes, bodegas y sabores.

La música completará una noche diseñada para un entretenimiento de múltiples facetas. Desde el inicio de la sesión de tarde, DJ JAG —Jaume Grimalt— y PD’s Rentaplats se ocuparán de la ambientación musical con sesiones en vinilo. A partir de las 22.30, The Siberets tomará el relevo con una actuación en directo que se prolongará hasta las 23.45.

El Challenger 75 afronta este año su octava edición y se ha convertido en una de las citas habituales del calendario tenístico de final de verano en Mallorca. Por sus pistas han pasado jugadores como Carlos Alcaraz, Andy Murray, Fernando Verdasco o Pablo Andújar, además de jóvenes talentos que posteriormente han dado el salto a la élite internacional. Entre ellos está Dani Rincón, jugador de la Rafa Nadal Academy y vigente campeón del torneo.

Más de 10.000 espectadores han acudido a las diferentes ediciones, una cifra que ayuda a entender que el Rafa Nadal Open ya funciona como algo más que una competición deportiva. La pista sigue siendo el centro de todo, naturalmente. Pero alrededor de ella ha ido creciendo una programación que incorpora gastronomía, música, actividades para aficionados y una zona comercial.

Es una estrategia que responde a una tendencia cada vez más evidente en el deporte: el espectador ya no compra únicamente una entrada para ver una competición. Busca una experiencia. Y Mallorca, con su combinación de turismo, gastronomía, cultura y deporte, ofrece un escenario especialmente adecuado para ello.

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