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Dos yates, un mismo verano: así reparte Amancio Ortega su tiempo entre la ría de Aldán y la Costa Esmeralda

Amancio Ortega reparte su verano entre dos yates: el Valoria B, en su refugio gallego de la ría de Aldán, y el Drizzle, de 300 millones, que triunfa en la Costa Esmeralda.

FOTO: D.R., Getty Images

Amancio Ortega, fundador de Zara y del grupo Inditex, vive un verano de dos velocidades. Mientras su superyate Drizzle acapara todas las miradas en la Costa Esmeralda, uno de los grandes escaparates del lujo mediterráneo, el empresario ha regresado a su rincón más personal: la ría de Aldán, en Galicia, a bordo del Valoria B, el yate con el que suele recorrer las Rías Baixas cada verano.

Project 24, del astillero Feadship. FOTO: Feadship

Aunque espectaculares, estos barcos no agotan la colección náutica del empresario gallego, que ha ido renovando su flota en los últimos años. En 2024 encargó a Feadship el Project 24 (antes conocido como Project 1012), un megayate de 96 metros de eslora valorado en unos 300 millones de euros, con piscina, beach club en cubierta, garaje para embarcaciones auxiliares y numerosas estancias pensadas para el uso familiar. Aunque espectacular, no ha sido una de las embarcaciones de las que Amancio Ortega se ha servido este verano, al menos de momento.

El Valoria B, emblema de la ría de Aldán

A finales de julio, el magnate de 90 años ha vuelto a fondear su Valoria B en la ría de Aldán, entre los municipios de Cangas y Bueu (Pontevedra), acompañado de su mujer, Flora Pérez, y un grupo de amigos. Es la fórmula habitual con la que la familia Ortega afronta el verano en estas aguas, conocidas popularmente como el Caribe del sur gallego, aunque en realidad se trata de una profunda ensenada integrada en la ría de Pontevedra, célebres por su clima templado y sus calas de arena fina y aguas tranquilas.

El Valoria B, de Amancio Orteja. FOTO: Feadship

Entre esos arenales destaca la playa de Arneles, en la parroquia de O Hío, un tramo de apenas medio kilómetro con vistas a las islas Ons que se ha convertido en una de las favoritas del empresario por su ambiente discreto. Ortega cuenta además con una propiedad en la cercana Isla de La Toja, donde suele alojarse en estas fechas, y mantiene con Galicia un vínculo que va mucho más allá de lo náutico: allí pasó buena parte de su infancia y juventud, y desde A Coruña levantó el imperio empresarial que hoy conoce todo el mundo.

El Valoria B, el yate más querido

De toda la flota náutica de Ortega, el Valoria B es la embarcación más modesta y, quizá precisamente por eso, la más utilizada. Construido también por el astillero neerlandés Feadship y entregado en 2018, fue bautizado en honor a Valoria la Buena, el pueblo vallisoletano natal de la madre del empresario.

Con 47 metros de eslora, casco de acero y superestructura de aluminio, permanece amarrado buena parte del año en el puerto de Sanxenxo y enarbola bandera española, una rareza entre los grandes superyates, que suelen repartir su tiempo entre el Mediterráneo y otros destinos internacionales. A diferencia del resto de embarcaciones del empresario, pensadas para largas travesías oceánicas, el Valoria B funciona como un yate de proximidad, ligado a sus residencias en España y, sobre todo, a su querencia por la costa gallega.

El ‘Drizzle’, la joya que acapara miradas en Cerdeña

Muy distinta es la vida del Drizzle, el buque insignia de la flota de Ortega, que este verano ha vuelto a convertirse en una de las grandes atracciones de la Costa Esmeralda, al norte de Cerdeña. Con casi 92 metros de eslora, 14,5 metros de manga y unas 3.000 toneladas de arqueo bruto, está considerado uno de los megayates privados más avanzados del mundo. Construido también por Feadship y entregado en 2024, su valor se estima en torno a 300 millones de dólares —unos 275 millones de euros al cambio—, aunque la cifra nunca ha sido confirmada oficialmente.

Drizzle, el superyate de Amancio Ortega. FOTO: Feadship

Su diseño exterior lleva la firma de Sinot Yacht Architecture, con ingeniería naval de De Voogt Naval Architects, y se trata del primer yate híbrido-eléctrico certificado construido por Feadship, un sistema que reduce el consumo de combustible, las emisiones y el ruido durante la navegación. Gracias a él alcanza una velocidad máxima de 16 nudos y una autonomía de unas 5.500 millas náuticas a velocidad de crucero. A bordo dispone de una piscina privada integrada en la cubierta principal, un amplio club de playa en la popa con plataformas abatibles que se transforman en terraza sobre el mar, lujosas suites, amplios salones y espacios pensados para la máxima privacidad de sus invitados, además de zonas de almacenaje para embarcaciones auxiliares y motos de agua.

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