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Zidane, nuevo seleccionador de Francia: el cargo que llevaba cinco años esperando

Zinedine Zidane inicia una nueva etapa como seleccionador de Francia tras cinco años alejado de los banquillos. Repasa su trayectoria, sus títulos con el Real Madrid y el reto que afronta con «Les Bleus».

El francés Zinedine Zidane observa antes del partido de la Liga Universal en el Velódromo de Orange, el 7 de diciembre de 2025, en Marsella, Francia.

Zinedine Zidane fue presentado este 28 de julio de 2026 como nuevo seleccionador de la selección francesa, en sustitución de Didier Deschamps, que se despide después de catorce años al frente de «Les Bleus» (2012-2026), un ciclo en el que conquistó el Mundial de 2018, fue subcampeón en 2022 y cerró su etapa con un cuarto puesto en el Mundial 2026, tras caer 6-4 ante Inglaterra en el partido por el tercer puesto. Zidane firma hasta junio de 2030, un horizonte que le da tiempo para preparar tanto la Eurocopa de 2028 como el propio Mundial de 2030.

Llega, además, a un cargo que parecía reservado para él desde hacía tiempo, casi tanto como él llevaba esperándolo. Dejó el banquillo del Real Madrid a finales de mayo de 2021, y en los algo más de cinco años transcurridos desde entonces su nombre sonó con insistencia en varios grandes clubes europeos: Manchester United, Bayern de Múnich, PSG o su propia Juventus, entre otros, pero prefirió esperar.

En más de una entrevista dejó claro que dirigir a la selección de su país era, sencillamente, lo que más le importaba. Ahora, con 54 años, hereda un vestuario con Kylian Mbappé como capitán y una generación que promete, con nombres como Ousmane Dembélé, Michael Olise, Aurélien Tchouaméni o Désiré Doué.

Como entrenador: once títulos, todos con el Real Madrid

Como entrenador, Zidane llega con un currículum que muy pocos técnicos en activo pueden igualar. Toda su carrera en los banquillos se construyó en el Real Madrid, club al que dirigió en dos etapas distintas (2016-2018 y 2019-2021) y en el que sumó once títulos oficiales: tres Ligas de Campeones, dos Ligas españolas, dos Supercopas de España, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales de Clubes. La joya de esa colección sigue siendo única en el fútbol europeo moderno: encadenó tres Champions League consecutivas, en 2016, 2017 y 2018, algo que ningún otro entrenador ha vuelto a lograr desde que la competición adoptó ese formato en 1992.

Se marchó del Bernabéu sin volver a sentarse en ningún otro banquillo, un silencio de cinco años que, visto ahora, cobra todo el sentido.

Como jugador: un Mundial, una Eurocopa y el gol que nadie olvida

Antes de ser entrenador, Zidane fue uno de los futbolistas más determinantes de su generación, de esos que parecían tener más tiempo que nadie con el balón en los pies. Se formó en el Cannes, dio sus primeros pasos importantes en el Girondins de Burdeos y despegó de verdad en la Juventus, en Torino, donde se convirtió en uno de los mejores centrocampistas ofensivos del mundo y ganó el Balón de Oro en 1998, el mismo año en que levantó su primer gran título con Francia.

Con la selección fue campeón del Mundo en 1998, anotando dos goles de cabeza en la propia final ante Brasil, y campeón de la Eurocopa dos años después. En 2001 fichó por el Real Madrid por unos 77,5 millones de euros, un récord mundial de traspaso que se mantuvo vigente hasta 2009, cuando el propio Real Madrid pagó 94 millones de euros por Cristiano Ronaldo. Y en 2002 firmó una de las imágenes más repetidas en la historia del fútbol: una volea con la zurda, casi imposible, en la final de Hampden Park, en Glasgow, ante el Bayer Leverkusen, que le dio al Madrid su novena Copa de Europa.

Se retiró en 2006, tras disputar su última final mundialista con Francia frente a Italia, cerrando una carrera que combinó elegancia, técnica y una capacidad casi única para aparecer justo cuando más falta hacía.

Ese mismo instinto, el del futbolista que siempre encontraba el momento decisivo, es el que la afición francesa espera ahora ver reflejado en el banquillo. La cita, de momento, ya tiene fecha: la Eurocopa de 2028 y el Mundial de 2030 marcarán el verdadero examen de esta nueva etapa.

Más allá de los resultados, la federación francesa también espera que Zidane devuelva a la selección una identidad más reconocible con el balón. Sus equipos en el Real Madrid nunca respondieron a un único modelo, pero sí compartieron algunos rasgos: equilibrio táctico, libertad para el talento ofensivo, capacidad para dominar los grandes partidos y una gestión del vestuario que siempre fue una de sus mayores virtudes. Con una generación especialmente rica en centrocampistas creativos y atacantes desequilibrantes, Francia confía en que sea capaz de construir un equipo más protagonista, sin perder la solidez competitiva que caracterizó la etapa de Deschamps.

El objetivo no será solo volver a ganar, sino hacerlo con un fútbol que refleje el enorme potencial de una de las plantillas más talentosas del panorama internacional.

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