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Sandro, Maje y una fortuna de 675 millones: así son las hermanas franco-marroquíes que crearon dos marcas de moda icónicas

Dos hermanas –Evelyne y Judith–, dos firmas y un negocio familiar que, cuatro décadas después, se traduce en una fortuna de 675 millones de euros.

Evelyne Chetrite y Judith Milgrom, directoras artísticas de Sandro y Maje. Fotografía: SMCP.

Hay historias de éxito que empiezan en grandes despachos y otras que lo hacen entre telas, patrones y tiendas pequeñas. La de Evelyne Chetrite (Rabat, Marruecos) y Judith Milgrom (Rabat, Marruecos, 61 años) pertenece a la segunda categoría. Las hermanas nacieron en Marruecos, en una familia de origen judío marroquí que se instaló en Francia cuando Judith tenía 10 años. Aunque crecieron en el seno de una familia humilde, terminaron construyendo un pequeño imperio de la moda francesa que hoy las sitúa, junto a sus familias, entre las mayores fortunas de Francia, en el puesto número 220 del ranking.

Detrás de dos nombres tan reconocibles como Sandro y Maje hay, en realidad, una historia familiar. La familia de Evelyn y Judith –que tenían otros tres hermanos–, decidió dejar Marruecos es instalarse en Francia. Aunque sus padres nunca se dedicaron a la moda, la tradición textil venía de una generación anterior. Su abuelo tenía en Rabat una tienda donde confeccionaba y vendía camisas. Evelyne recuerda las pilas de camisas perfectamente confeccionadas y señala aquel negocio de su abuelo como el lugar donde nació su pasión por la ropa. También tenían una tía que era costurera.

Con semejante pasado familiar, cada una a su manera encontró en la moda la forma de convertir una pasión en un negocio millonario. Una trayectoria que empezó en los años ochenta y que, cuatro décadas después, se traduce en un patrimonio profesional familiar de 675 millones de euros en 2026, frente a los 140 millones que acumulaban en 2017.

Evelyne, la mayor, dejó sus estudios de Derecho y en 1984 fundó Sandro junto a su marido, Didier Chetrite, en el barrio parisino de Sentier. Más de una década después, a finales de los años noventa, su hermana Judith y su hermano Alain abrieron la primera tienda de Maje en la Rue du Four de París.

Cada una siguió su propio camino creativo al frente de su firma, aunque las dos apostaron por una misma idea de lujo accesible, con prendas de inspiración parisina, un estilo relajado y atemporal y una renovación continua de las colecciones. En 2008, la familia amplió su presencia en el negocio cuando Ilan Chetrite, hijo de Evelyne, creó Sandro Homme. Al año siguiente, en 2009, las hermanas compraron Claudie Pierlot y reunieron las tres marcas bajo el grupo SMCP.

El crecimiento de la compañía convirtió pronto aquel negocio familiar en una oportunidad para los grandes inversores. En 2010, Evelyne y Judith vendieron el 51% de SMCP a L Capital, el fondo respaldado por LVMH, y al fondo Florac de la familia Louis-Dreyfus. Para entonces, el grupo ya alcanzaba 180 millones de euros de ingresos.

Tres años después, SMCP volvió a cambiar de manos. En 2013, cuando sus ingresos ascendían a 390 millones de euros, el fondo KKR adquirió la compañía por una valoración estimada de 650 millones de euros. El grupo siguió creciendo fuera de Francia, con expansión en Estados Unidos, Gran Bretaña y China, hasta superar las mil tiendas en todo el mundo.

En 2016 llegó otra operación millonaria: el gigante chino Shandong Ruyi adquirió SMCP por 1.300 millones de euros. Un año después, el grupo dio el salto a los mercados con su salida a bolsa y, en 2019, incorporó a su cartera la firma masculina De Fursac, que entonces contaba con alrededor de cincuenta establecimientos entre Francia y Suiza.

Sin embargo, para entender el importante aumento de la fortuna de las dos familias en los últimos años hay que mirar también más allá de los escaparates de Sandro y Maje. La otra pieza del patrimonio familiar es Solo Group, una distribuidora parisina de productos y prendas personalizables para empresas que Alain Milgrom, marido de Judith, fundó en 1991.

Aunque su nombre resulte mucho menos familiar para el público, el negocio ha demostrado ser especialmente rentable. En 2024 registró una facturación de 470 millones de euros y un EBITDA de 105 millones, antes de que Milgrom vendiera la compañía este año al fondo estadounidense Platinum Equity por una cantidad de entre 850 y 900 millones de euros.

La operación ayuda a explicar la evolución del patrimonio profesional de las familias de Evelyne y Judith, que ha pasado de 140 millones de euros en 2017 a 675 millones en 2026. Una cifra que coloca a las dos familias en el puesto 220 del ranking de las mayores fortunas de Francia.

Judith Milgrom, la hermana que convirtió los recuerdos familiares en Maje

Detrás de una de esas grandes marcas está Judith Milgrom, cuya relación con la moda comenzó mucho antes de que existiera Maje. Su infancia transcurrió entre retales, patrones y el trabajo de su madre y su abuela, de quienes heredó una forma de entender la confección y una pasión que acabaría convirtiendo en su propia firma.

Incluso el nombre de la marca guarda una parte de su historia personal. Maje reúne las iniciales de su familia: la M de Moyal, su apellido paterno; la A de Alain; la J de Judith; y la E de Evelyne, su hermana mayor y fundadora de Sandro.

Durante años trabajó junto a Evelyne, hasta que ambas tomaron caminos creativos propios. Una distancia profesional que no supuso una ruptura entre ellas, sino que se apoyan mutuamente mientras que mantienen sus voces diferentes.

La personalidad de Maje se ha construido alrededor de una estética juguetona, coqueta y bohemia, una identidad que también se refleja en sus colaboraciones. Una de las más recientes es la realizada junto a Hot Wheels, que llevó a la firma a combinar minifaldas plisadas, cazadoras vaqueras y camisetas gráficas en una propuesta inspirada en el carácter lúdico y nostálgico de la marca de juguetes.

Para Judith, la colaboración tenía además un significado especial por tratarse de una firma tradicionalmente vinculada al público infantil masculino. Su intención era convertir ese imaginario en algo relacionado con la fuerza y la libertad femenina.

Desde sus comienzos, Maje también ha buscado conectar con distintas generaciones. Su creadora apuesta por prendas que puedan resultar atractivas tanto para madres como para hijas, combinando cortes que no pasan de moda con elementos contemporáneos. Una filosofía que enlaza con su propia definición del estilo francés, basado en encontrar un punto de equilibrio entre la naturalidad y el cuidado por los detalles.

España ocupa además un lugar destacado en su imaginario. De la moda española, Judith valora especialmente la pasión y la manera de trabajar con el volumen, el color y el movimiento. Y cuando habla de las mujeres españolas, destaca su seguridad y la forma en que se atreven con la moda sin renunciar a la elegancia. Así, realizó, recientemente una colaboración de Maje con la diseñadora e influencer española, Blanca Miró.

Después de décadas al frente de Maje, su mirada continúa puesta en el futuro. Judith quiere seguir incorporando nuevas colaboraciones y propuestas a la firma, pero sin alejarse de aquello que la ha definido desde sus comienzos. Una forma de entender la moda que empezó en una familia de Rabat y que terminó formando parte de un patrimonio familiar de 675 millones de euros.

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