La dirección de recursos humanos ya no es representativa de la gestión de las personas que trabajan en una organización. Y cuando una empresa considera a sus trabajadores como recursos y no como personas, obtendrá su trabajo, pero no su talento.

Juan Martínez es Director de Cultura y Desarrollo de Talento de la consultora atSistemas y un enamorado de las personas y de su trabajo, que es desarrollarlas. Y lo tiene muy claro: una empresa puede obtener un resultado con el trabajo de sus recursos humanos, pero… ¿Cuál es el coste de oportunidad de no estar consiguiendo «la mejor versión» de las personas que trabajan en tu organización?

La gestión de talento busca que, tanto la empresa como las personas que trabajan en ella, crezcan.

Cultura y talento

El talento es una combinación de conocimiento, destrezas o habilidades, experiencia y mentalidad.

Con estas cuatro variables, podemos analizar muchos perfiles de trabajadores, e incluso diferentes etapas de la vida profesional.

Salimos de nuestra formación llenos de conocimiento general de un área, normalmente sin experiencia y con una mentalidad muy proactiva. Tenemos ciertas habilidades innatas, pero nos faltan otras que nos dará la profesión y la relación con nuestros jefes y compañeros.

Según avanza nuestro desempeño profesional, obtendremos un conocimiento más específico de nuestra actividad (probablemente perderemos conocimiento genérico) y ganaremos experiencia en el sector. Nuestras habilidades se habrán desarrollado según nos hayamos enfrentado a diferentes retos, y la mentalidad… ¿seguiremos dispuestos a proponer o a cambiar nuestro entorno?

La gestión del talento busca captar a las personas que tienen el conocimiento, habilidades, experiencia y mentalidad que necesita la empresa, o que necesitará. Pero no sólo quiere que formen parte de su plantilla, sino que busca desarrollarlas para obtener la mejor versión de las personas, a beneficio de ellas y de la propia empresa.

En una empresa que gestiona bien el talento, no tiene sentido hablar de retención, porque el talento quiere quedarse donde es bien recibido. Y no es ninguna sorpresa que el sueldo no es la rentabilidad que el trabajador obtiene por su trabajo, sino sólo una parte.

Acompaña a Juan Ramón Lucas y a Ana Comellas a la gestión que hace Juan Martínez de su talento, que es mucho.

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