Fotograma de la campaña de Cruzcampo 'Con mucho acento', protagonizado por un 'deep fake' de Lola Flores.

Siempre me han divertido los premios. Especialmente, por cómo nos humanizan a todos. Son como el arbitraje en el fútbol. Cuando uno gana, nadie lo menciona y se celebra lo bien que se jugó; pero, cuando uno pierde, es el foco de todas las críticas, como las cuerdas de la raqueta cuando un tenista falla un golpe. Si ganas un premio, es cuestión de justicia; pero, si te quedas en blanco, es porque el jurado es muy malo o porque había intereses espurios. Realmente, cuando alguien vence, sea un equipo o una agencia creativa, puedes estar más o menos de acuerdo, pero a casi nadie puede sorprenderle. A mí, al menos, no me sorprendió que el pasado sábado se llevase la palma de los Premios Nacionales de Creatividad en el marco del Club de Creativos (c de c) la maravillosa campaña de la agencia Ogilvy ‘Con Mucho Acento’. O, como la conocemos todos, la de Lola Flores.

Innovadora, bella, adecuada para la marca… Lo dijo el estupendo presidente del jurado, Edu Pou, desde Tasmania (qué años más raros estamos viviendo): cuando en 2050 miremos el palmarés, diremos que 2021 fue el año de Lola y nos parecerá lógico. A veces un palmarés tiene borrones (Cannavaro ganó un Balón de Oro), pero no suele ser lo habitual. No lo es en este caso. Eso no quiere decir que fuera el único contendiente que podría haberse impuesto con toda justicia. También Forrest Gump ganó un Óscar a Mejor Película a Pulp Fiction y a Cadena Perpetua (vaya pedazo de año 1994). A mí me gusta más la película de Zemeckis, pero cualquiera podría habérselo llevado perfectamente. También en el c de c.

Recuerdo que, allá por abril de 2020, en lo peor de esta pandemia, hubo una campaña que me reconcilió con nuestra profesión, que por aquel entonces aún temblaba por el impacto de este maldito virus. Bankinter lanzaba ‘El banco que ve el dinero como lo ves tú’, de la agencia Sioux & Cyranos, un anuncio de un banco, repito, de un banco, que nos cautivaba a todos. Por su valentía, por su belleza, por su melodía, por su hallazgo, por su recorrido, bien podría haber sido el Gran Premio de este festival. La colección de metales que se llevó habla por sí sola. A mí me encanta Forrest Gump, pero Pulp Fiction es una película histórica que podría tener el Óscar de ese increíble 1994 y a nadie le sorprendería. Como tampoco que se lo hubiera llevado el Unboxing Ibai, de FCB & FiRe para Netflix y PlayStation, una idea contemporánea como pocas y difícil en su ejecución como ninguna otra. El Cadena Perpetua de este año.

Aunque los metales sean los grandes protagonistas de los festivales, a los apasionados del marketing en general nos sirven para meternos por vena inspiración. Los certámenes nos ayudan a descubrir algunos trabajos más independientes que tienen un mérito incalculable. Podría citar decenas, no necesariamente premiados con metales. El Anuario del c de c está lleno de grandes propuestas que no pueden llevar el premio a Cash Converters. Especialmente llamativas son en este apartado, en mi opinión, las campañas ‘Cambios’, de Jesús Revuelta para Wallapop, o ‘Mamarland’, de MadreSanta para Black Limba, ambas tremendamente necesarias.

Comencé este ‘status’ del lunes pensando en que no haría un texto plagado de campañas y agencias, pero es complicado cuando hay tanto trabajo, y tan bueno. Si sois cafeteros, os recomiendo ver todo el palmarés, donde encontraréis trabajos estupendos como ‘Sé más viejo’, de la agencia China para Adolfo Domínguez (ya se llevó el Óscar en 1992); la campaña de Sioux & Cyranos para el hermano pequeño de Bankinter, Evo Banco; la preciosidad que es ‘Alive’, de &Rosàs para Cupra; y muchísimos otros grandes trabajos que podría citar (Samsung, McDonalds, Campofrío, Zalando…), pero que harían que no terminásemos este artículo hasta que alcancemos la inmunidad de rebaño.

Además, un festival es mucho más que un trozo de metal. Es una oportunidad para encontrarse con un montón de amigos y hablar de creatividad, una palabra que quizá sea hoy, en tiempos de incertidumbre, más importante que nunca. Aunque todavía con mascarillas, poco a poco vuelve la pasión y por las calles de San Sebastián se ha vuelto a ver algún tímido abrazo regado de muchas cervezas, que eso nunca se frena en esta industria. Pronto volverá la normalidad. Lo importante es que se ve que hay ganas de que vuelva. También hay ganas de que vuelva a haber charlas tan estimulantes como las de este año. Destacó especialmente la de Little Spain, con C. Tangana a la cabeza. No saldrá en el palmarés del Club, pero el de El Madrileño es uno de los grandes trabajos creativos de este año. No sorprende, viendo lo amueblada que parece tener la cabeza.

Estar entre los candidatos es lo que se debe intentar. Es la garantía de estar haciendo un buen trabajo, que al final es lo que cuenta

Me quito el sombrero ante todos los festivales que se atreven en tiempos tan complicados. Por eso, la ovación a Concha Wert, la sensacional directora general del Club de Creativos, fue tan merecida como justa. También merece un aplauso de metraje eterno Judith Francisco, presidenta del Club, que termina una brillante etapa este año. O Daniel Solana y José Luis Esteo, c de c de honor de este año y faros para muchos. Puede que no todo el mundo se marche contento de un festival. Yo siempre digo que estar entre los candidatos es lo que se debe intentar, tratar de ser una opción. Esa es la garantía de estar haciendo un buen trabajo, que al final es lo que cuenta.

Me encanta salir de todos los festivales, sea el c de c, El Sol, los Premios Eficacia o cualquier otro, con una sensación de envidia sana. Ver tanto trabajo y tan bueno hace que todos queramos seguir subiendo peldaños, seguir haciendo campañas efectivas que tengan la creatividad en el centro. 2021 fue el año de Lola. Muchos, casi todos, estaremos pensando ya en que queremos que 2022 sea el nuestro. Eso no hace otra cosa que construir en positivo para la publicidad en España. El Óscar de 1995 fue para ‘Braveheart’, que no está nada mal.

Feliz lunes y que tengáis una gran semana.