En julio de 2019, todavía en la antigua normalidad, el fundador de la cadena AC Hoteles, Antonio Catalán, reunió a más de 60 ciclistas en su tradicional Ruta Jacobea.

Ese año, al pelotón le movía un motivo especial: Arne Sorenson, presidente de Marriott International, al que le habían diagnosticado un cáncer de páncreas apenas unos meses atrás.

AC Hotels by Marriott (@AC_Hoteles)

Una vez el grupo llegó a la meta, la Plaza del Obradoiro, desplegaron una pancarta en la que se podía leer: “¡Va por ti Arne!”. Y la Catedral de Santiago de fondo, como una metáfora del final del cáncer.

Lo mejor de AC con lo mejor de Marriott

Ambos directivos mantenían una muy buena relación –tanto en lo personal como en los negocios– después de que, en marzo de 2019, el empresario navarro vendiera la cadena AC a la multinacional estadounidense por 140 millones.

Una fusión que dio lugar a AC Hoteles by Marriott y a la que Catalán se ha referido en su carta de despedida: “Se cumplió el eslogan: lo mejor de AC con lo mejor de Marriott”.

Marriott se quedó con la marca creada por el español después de que en 2011 asumiese su deuda, que ascendía a 580 millones. “Me he arreglado el futuro de mis hijos”, declaró Catalán al diario El País tras la operación.

Dos años después, la muerte de un hijo y una pandemia devastadora para el sector de por medio, Antonio Catalán ha tenido que despedirse de su amigo Sorenson, al que el cáncer le ha costado la vida.

“La verdad es que este año estaba convencido que volveríamos a hacer juntos la Ruta Jacobea, como me habías prometido. Estoy seguro de que desde el cielo nos acompañaréis Carlos y tú en ésta y en todas las Rutas Jacobeas”, se puede leer en la carta que le ha dedicado Catalán.

En segundo plano desde febrero

El dos de febrero de 2021, hace apenas dos semanas, el mismo Arne Sorenson anunció que daba un paso atrás en sus funciones para someterse a un tratamiento más exigente para su cáncer.

“Si bien he trabajado durante todo mi tratamiento hasta la fecha y planeo mantenerme tan involucrado en el negocio como lo permita mi salud, lo correcto para mí, mi familia y la empresa es concentrarme en mi salud“, expresó en un comunicado.

Aunque seguía siendo el presidente y director ejecutivo de la empresa, Sorenson delegó sus tareas en otros dos pesos pesados de la multinacional: Stephanie Linnartz, Presidenta del Grupo, Operaciones de Consumo, Tecnología y Negocios Emergentes y Tony Capuano, Presidente del Grupo, Servicios de Desarrollo, Diseño y Operaciones globales.

“Sé que Stephanie y Tony trabajarán con el sólido equipo ejecutivo de Marriott para seguir haciendo que la empresa avance”, dijo Sorenson. “Yo, junto con mi familia y mi equipo médico, sigo siendo optimista sobre mi pronóstico y planeo regresar a tiempo completo después de la conclusión de mis tratamientos”, finalizaba el comunicado.

Ayer se conocía la noticia de su fallecimiento a través de un comunicado de Marriott, en el que lo consideraban inesperado. “Arne era un ejecutivo excepcional, pero más que eso, era un ser humano excepcional”, ha afirmado J. W. Marriot, presidente ejecutivo y del consejo de administración de la compañía.

A la vista está que sí ya que, una vez conocido el triste desenlace, las redes sociales y sus compañeros de profesión se han volcado en halagos hacia su figura.