Manu Fraga (Cariño, A Coruña, 1973), que recibió el año pasado la Encomienda al Mérito Civil por parte del rey Felipe VI, es el director general del Real Club Náutico de Palma y, por tanto, máximo responsable de la Copa del Rey MAPFRE. Bajo su dirección, la regata ha reforzado su proyección exterior, ha superado con regularidad el centenar de embarcaciones inscritas y se ha consolidado como una cita imprescindible del calendario náutico.
Con motivo de la 44.ª Copa del Rey MAPFRE, Fraga recibe a Nautik para analizar el excelente momento que atraviesa la regata, que sitúa a Palma y a Baleares en el escaparate mundial de este deporte
Ya vamos por la 44 edición de la regata más interesante del Mediterráneo. ¿Cuál ha sido el mayor reto para mantenerla como una de las regatas de referencia?
El reto ha sido ir poco a poco creciendo, ir poco a poco adaptándonos también a lo que iba cambiando el deporte de la vela y haciéndola cada vez más internacional y con más interés deportivo. Yo creo que la gran virtud es que la Copa se ha sabido adaptar muy bien durante esos 44 años a la evolución de las regatas, del deporte de la vela y de los grandes eventos deportivos.
¿Qué novedades o innovaciones destacarán esta edición y cómo mejorarán la experiencia para regatistas y aficionados?
Va a ser una regata similar al año pasado en clases, en nivel deportivo, en internacionalidad y en aspectos sociales. Quizás hemos crecido un poquito a nivel social y también a nivel de comunicación. Vamos a hacer la parte de regata en directo (en este enlace, cada día a partir del próximo martes, a partir de las 11) e intentar acercarla a través de la televisión y de las redes. Vamos a hacer un pequeño esfuerzo de despliegue para ese crecimiento, para que el usuario, sobre todo el que quiere ver lo que está ocurriendo en el club durante el evento, lo tenga más cerca.
La sostenibilidad es un tema cada vez más importante en el deporte, y más en el deporte acuático. ¿Qué medidas está implementando la organización para reducir el impacto ambiental?
Nosotros llevamos desde hace unos cuantos años siendo pioneros en integrar, dentro del evento y de todos nuestros eventos —no solo la Copa del Rey Mapfre, sino en el club en general—, recursos y medios específicos para reducir el impacto de nuestra huella de carbono y el impacto medioambiental.
Además, la Copa del Rey Mapfre ha liderado una investigación científica: aprovechamos para investigar qué es lo que pasa en la bahía cuando hacemos el evento. Tenemos recursos propios para medir ese impacto y también para dar datos a la comunidad científica, que muchas veces no tiene recursos y nosotros se los estamos dando.
Y como novedad, en los últimos años estamos haciendo un trabajo muy importante de concienciación: concienciar al usuario, a los más jóvenes, del uso y disfrute sostenible. La vela ya es un deporte muy sostenible, de bajo impacto, pero queremos que aún lo sea más, y concienciar de que tenemos que proteger el medio ambiente lo máximo posible.
Y ahora hablemos de un impacto positivo. ¿Qué impacto tiene la Copa del Rey en la economía, el turismo y la proyección internacional de Mallorca?
Este año vamos a actualizar un informe económico que hicimos con la Universidad de las Islas Baleares en 2018, con el departamento de economía. En aquel estudio analizamos el impacto económico de la Copa del Rey, y si aplicamos solo el IPC desde 2018 hasta ahora, estamos seguros de que estamos por encima de los 20 millones de euros de impacto directo en la economía de Palma de Mallorca. Se siente en todos los sectores, aunque el más beneficiado es lógicamente el de hostelería, restauración y el propio sector náutico. Es un impacto grande y también de calidad: es un turismo respetuoso que beneficia mucho a la isla y a Palma, porque no es turismo de masas, sino un turismo que consume cultura y restauración. Creo que el dato es muy significativo.
Y si tuviera que visualizar el futuro de aquí a 10 años, ¿qué le gustaría que dijeran los participantes y el público sobre este evento?
Lo primero que pretendemos siempre es que el participante, o el que se acerque a conocer la Copa del Rey Mapfre, se lleve un grato recuerdo de lo que aquí ocurre. Y lo estamos midiendo: que se repita, que tengan ganas al año siguiente de volver a participar, de volver a venir al club como visitantes, o incluso —muchos de ellos— de trabajar en el evento. Lo primero es que se lleven un grato recuerdo desde su perspectiva, y lo segundo, que repitan para la siguiente edición. Dentro de 10 años espero que la 54 edición siga siendo el evento de referencia a nivel de crucero en el Mediterráneo, que siga creciendo de forma sostenida, y que sigamos marcando el paso y la tendencia de lo que es un gran evento deportivo de este nivel en el deporte de la vela.

