El nombre es Esteban Desclaux. Conocido en la época como el caballero Desclaux, este empresario francés vinculado con el ejército y la nobleza amasó en el siglo XIX una inmensa fortuna en el sector del transporte marítimo. Cerca de 200 años después, la obscena magnitud de sus riquezas continúa engendrando potenciales herederos en busca de una parte del tesoro que pudiera haberse perdido por el camino. Una de ellas es una ciudadana suiza afincada en Mallorca que está rastreando el paradero de una fortuna que en su día incluía oro, joyas, castillos, palacios, terrenos y otras propiedades inmobiliarias. Un legado de cuento de hadas. Una herencia «de valor incalculable», según el equipo de abogados que lleva el caso, el bufete Osuna.
La relación con Baleares empezó cuando Desclaux se casó con una menorquina, Maria Umbert Taltavull. El único hijo de la pareja tuvo a su vez tres descendientes de dos matrimonios distintos. El árbol genealógico llega hasta dos tataranietas del caballero Desclaux de nacionalidad suiza, una de ellas la residente en Mallorca (la otra vive en Lausanne, Suiza). Ambas mujeres, de unos 50 años de edad, se conocieron hace un tiempo, en busca de una herencia que ha ido pasando de mano en mano a través de sucesivas generaciones.
Se trata de un proceso de transmisiones bicentenario que, es sabido, ha incluido también renuncias, conflictos familiares y litigios en sede judicial a lo largo de estos dos siglos. Y nadie sabe en cuántas partes habría quedado dividida esa herencia ni si una de esas partes podría haberse quedado sin dueño como consecuencia de una renuncia o de un acto jurídico nulo, por ejemplo.
La tarea de los abogados es reconstruir toda esa cadena sucesoria a través de registros de la propiedad y otros archivos documentales para dar con una herencia que ya reclamaban dos familias mallorquinas en la década de 1960. Entonces se estimaba que la fortuna ascendía a 300 millones de florines neerlandeses y 50 millones de francos oro. Un capital que al cambio actual sería de unos cuantos cientos de millones de euros. Y sin contar todas las propiedades. Una de ellas sería un castillo en Mónaco.
La prensa balear ya recogió esa búsqueda en los años 60 bajo el titular Dos familias mallorquinas dicen ser las herederas universales de la fabulosa fortuna del Caballero Desclaux. El mediático abogado Fernando Osuna, experto en Derecho de Familia, Sucesiones y Derecho Militar, es conocido, entre otras cosas, por haber conseguido el reconocimiento de los hijos ilegítimos del cantautor Carlos Baute, el futbolista Samuel Eto’o o el torero Manuel Díaz El Cordobés. Admite que en el caso de la fortuna de Desclaux, la investigación (además de todo el proceso requerido para demostrar que son legítimas descendientes del empresario francés) podría llevar años. Tamaño patrimonio bien vale la espera.

