La costa noroeste de Mallorca vive cada verano una de las concentraciones de grandes fortunas más llamativas del mundo. Frente al icónico peñón perforado de Sa Foradada, cerca del pueblo de Deià, ya se ha convertido en rutinario el espectáculo de avistar superyates fondeados, dando lugar a lo que ya se conoce informalmente como la Bahía de los millonarios o bahía de los multimillonarios.
La combinación de fondeaderos y puertos deportivos de aguas profundas capaces de acoger yates de más de 100 metros, el acceso directo en jet privado a través del aeropuerto de Palma y un nivel de discreción difícil de igualar en otros destinos más expuestos a los paparazzi explican el atractivo constante de la isla para los más ricos del mundo. Aparte de lo impresionante del paisaje, les atrae el hecho de que la zona conserve su carácter sencillo y abierto a todos los públicos.
Los barcos estrella de la bahía
El protagonista de los avistamientos de famosos en la Bahía de los millonarios, al menos en 2026, ha sido el Rising Sun, de 138 metros de eslora, propiedad del multimillonario estadounidense David Geffen y uno de los yates privados más grandes y con más historia del Mediterráneo. A bordo han sido vistos disfrutando de sus vacaciones los actores Sydney Sweeney, Jennifer Aniston, Courteney Cox y Pedro Pascal, además de las celebridades Kris Jenner y Oprah Winfrey.
Junto a él, han fondeado otras tres embarcaciones de gran porte. Por un lado, el Limitless, un Lürssen de 96 metros entregado en 1997 y vinculado a Les Wexner, fundador del grupo minorista detrás de Victoria’s Secret. También son habituales en la bahía de los millonarios el Lind, un Amels de 52,3 metros construido para cruceros de larga distancia con un alcance de 4.500 millas náuticas y el Moka, un yate explorador Sanlorenzo de 42 metros.
Este año no se han avistado dos de los barcos que dieron en 2025 ese peculiar nombre a la baía. Hablamos, claro, de los veleros Koru y Black Pearl, ambos salidos de los astilleros neerlandeses Oceanco. El primero es propiedad del presidente ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, y cuenta con 127 metros de eslora sostenidos por tres mástiles de 70 metros de altura. Le acompañaba el Black Pearl, de 106 metros, célebre por su complejo aparejo «Dyna Rig», el mismo sistema de mástiles giratorios y velamen automatizado que comparte con el propio Koru.

