La libertad estilística no solo aumenta la confianza de los trabajadores, también el atractivo (y los beneficios) de las empresas mejor valoradas para trabajar. Porque vestir unos Dockers siempre es un acierto.

“Si algo demuestra Dockers con The New Casual Book es que la comodidad no está reñida con la profesionalidad”, Miguel Martínez Martínez (Corporate Communication Manager Deloitte)

Según el estudio Making sense of a career in a Big Four Accounting que analizaba las dinámicas laborales de las grandes consultoras, hacer ruido entre la multitud, es una de las claves para crecer en una Big Four. Además de por los conocimientos, un gran expertise técnico y el esfuerzo realizado. Lo cierto es que el estilo de Miguel Martínez no pasa desapercibido, así como su carácter simpático acompañado por una amplia sonrisa.

Con una completa formación y un gran currículum, arrancó su trayectoria en Deloitte en 2015 como Responsable de Comunicación y desde 2017 ostenta el cargo de Corporate Communication Manager de una de las empresas con más demanda para trabajar hoy día. Con una plantilla que rebasó los 9.000 profesionales, la ropa es una gran herramienta para brillar.

Entre el universo homogéneo de las Big Four, limitado a trajes clásicos que transitan del negro al gris, la libertad estilística reafirma el carácter de los trabajadores, y un código más relajado, les aporta confianza y flexibilidad para afrontar su trabajo y conciliarlo con su vida privada. Porque si algo demuestra Dockers con su The New Casual Book, es que la comodidad no está reñida con la profesionalidad.

En la imagen en color, Miguel viste una camisa blanca tipo Oxford (69 €), pantalones Smart 360 Flex Lightweight (99 €), cinturón (49 €) y zapatos, todo de Dockers. En la imagen en blanco y negro, bomber con Tecnología Smart 360 Flex (79 €), camisa azul celeste (69 €) y pantalones Supreme Flex Skinny (109 €), todo de Dockers.

“El código de vestimenta es una expresión individual que debe aceptarse dentro del sistema”, Carlos Ivorra (Consejero de Asisa Dental)

Conoce a la perfección el poder del vestuario. En la consulta, Carlos Ivorra defiende la importancia de su uniforme para irradiar confianza y profesionalidad. “Nos gusta trasmitir nuestros valores con la experiencia del paciente y eso empieza por el uniforme, que es lo primero que ven al llegar a una clínica”, explica el doctor. En su papel como consejero de Asisa Dental, la filial del grupo asegurador Asisa-HLA especializada en servicios odontólogicos, defiende los beneficios de un armario más cómodo y relajado, reservándose el traje solo cuando la ocasión exige formalidad.

“Creo que el ambiente necesario para la innovación incluye la diversidad de opiniones y el código de vestimenta es una expresión individual que debe aceptarse dentro del sistema. Siempre que siga unas normas de respeto mutuo”, aclara el profesional que encarna esa elegancia informal de la que Dockers ha hecho escuela. Porque a una camisa vaquera y unos pantalones khakis le sienta bien cualquier imprevisto. En una empresa en constante crecimiento como la suya –cuentan con más de treinta clínicas propias repartidas por todo el país y en 2019 firmaron un acuerdo con Faisal Holding para lanzar una red de centros en Emiratos Árabes Unidos– disponer de un armario flexible es imprescindible. “Vivir con la maleta a cuestas no es fácil y necesitas ropa para cualquier ocasión. Este es uno de los motivos por los que tenemos libertad a la hora de elegir el look”.

En la imagen en color, Carlos viste una camisa de cuadros verdes con tecnología Supreme Flex (59 €), pantalones Supreme Flex Skinny (109 €) y cinturón (49 €), todo de Dockers. En la foto en blanco y negro, camisa tipo denim con tecnología Supreme Flex (59 €) y pantalones Supreme Flex Tapered (109 €), todo de Dockers.

“Desterrar el traje es un valor para que los trabajadores se expresen. ¿Cuánto tiempo se puede ir disfrazado sin sentirse incómodo?” – Josep María Altarriba (Decano EAE Business School)

El ministro japonés Junichiro Koizume propuso en el verano de 2005 una indumentaria más relajada: chinos y camisa. Su objetivo era adoptar un vestuario más ligero para afrontar el calor y a su vez, ahorrar aire acondicionado. “Su ejemplo me pareció muy inspirador: demostraba una actitud gerencial de compromiso, en armonía con la comodidad individual”, recuerda Josep Maria Altarriba, decano de la prestigiosa EAE Business School.

“Esta es la verdadera innovación que puede aplicarse a la moda; un cambio sutil, no necesariamente disruptivo, que genera valor y utilidad para el entorno y la sociedad”. La misión de la escuela de negocios es que sus alumnos adquieran las habilidades para adaptarse al sector empresarial y en su programa de Soft Skills, la moda corporativa es motivo de análisis. Ellos mismos comparten un código de estilo flexible, Business Casual. “En lugar de venir encorbatado, es una invitación a la reflexión sobre los valores que existen en torno a la cultura empresarial y a la realidad del aula”. Para Altarriba el vestuario es una muestra de respeto, y desterrar el traje es un valor para que los trabajadores se expresen. “¿Cuánto tiempo se puede ir disfrazado sin sentirse incómodo? La apariencia refleja la cultura empresarial y debe respetarse, pero también deberíamos poder interpretarla como parte de nuestra actitud en el trabajo”.

En la imagen en color, Josep María viste camisa de cuadros rosa con tecnología Supreme Flex (59 €), pantalones Supreme Flex Skinny (109 €) y zapatos, todo de Dockers. En la imagen en blanco y negro, camisa de rayas con tecnología Smart 360 Flex (69 €), pantalones Supreme Flex Lightweight (99 €), cinturón (49 €) y zapatos, todo de Dockers.