11 lecciones de Christian Dior para emprendedores

“Un buen confeccionador”. Así le gustaba definirse a Monsieur Dior. Hoy quizás podamos referirnos a él como “un buen visionario”, o quizás como el hombre que defendió la feminidad y devolvió a la mujer francesa el glamour perdido tras la Segunda Guerra Mundial.

En 1947 presentaba así la línea Corolle, bautizada por Carmel Snow como el New Look. Pese a ser acusado por los americanos de ocultar las piernas del género femenino, consiguió llevar la silueta de la “mujer-flor” por todo el mundo. En la actualidad su maison ya es un imperio que en 2015 alcanzó un volumen de ventas de 37.511 millones de euros.

El secreto de su éxito (o al menos una parte de él) está al alcance de cualquiera. Solo hay que leer Christian Dior y yo, sus memorias, publicadas en 1956.

No subestime al azar. “Me gusta respetar las sorpresas del azar”, confesaba el gran couturier. El modisto contaba como en 1919 una adivinadora de Granville le auguró un futuro prometedor con las mujeres. Fue el mismo destino el que puso en su camino a Marcel Boussac, el inversor por excelencia de su imperio.

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No es demasiado mayor para emprender. Dior aceptó el reto, dejó su puesto en Lelong y abrió su maison en el 30 de la Avenue Montaigne. Cuando presentó su primera colección en 1947 tenía 42 años. Falleció diez años después. Para aquel entonces su marca era un imperio presente en los cinco continentes.

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Encuentre una oportunidad a su alrededor. “Parecía que Europa, cansada de bombas, deseaba quemar fuegos artificiales”, aseguraba el modisto. Alimentó así ese “vago optimismo”. “Amor”, “Ternura” o “Felicidad” fueron los nombres de esos primeros vestidos, cuyo objetivo era devolver la felicidad a la mujer.

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Sepa rodearse del mejor equipo. Tras la belleza de las creaciones de Dior se encontraba sin duda la excelencia del trabajo de sus “colaboradores”, como Madame Marguerite. Como bien señalaba el modisto: “Es evidente que una colección no alcanza plenamente su éxito si no está bien cortada y bien cosida”.

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Si se ha rodeado de gente brillante, escuche. Es necesario conocer una opinión objetiva para juzgar el trabajo. Bien lo sabía Dior cuando entregaba sus bocetos a su cuartel general. El diseñador observaba como su colección, al igual que la savia, circulaba por todo su equipo, enriqueciéndose al mismo tiempo.

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Tenga perspectiva y sea autocrítico. Antes y después del proceso creativo inicial Monsieur Dior dedicaba unos días al descanso, ya que como bien señalaba: “La revisión que sucede a este descanso contribuye a precisar más el golpe de vista”. La distancia conseguía perfilar la excelencia de sus creaciones.

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No tenga miedo a equivocarse, pero tenga cuidado. La prudencia normanda no le impidió arriesgarse, y como todo trabajo creativo, no siempre gustó a todo el mundo. Trabajó el método científico prueba y error, pero era previo al desfile, sobre miles de “glasillas” o patrones cosidos con entretela.

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Conozca bien a sus clientes. Como señalaba el couturier: “Para llamarse completa una colección, debe de dirigirse a todos los tipos de mujeres de todos los países”. Este emprendedor se declaraba un gran admirador de “una inagotable diversidad” bajo la que se escondían multitud de gustos y formas.

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Salga fuera de su zona de confort. El diseñador confesaba que la idea de tener que acudir a Dallas para recibir un Oscar for Couture no le hacía mucha gracia. Sin embargo sabía que los americanos eran sus clientes más importantes. Finalmente aceptó conocer a la mujer americana.

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Para crecer, adáptese al entorno. Como admirador de la diversidad y visionario, supo desenvolverse en América. El gran couturier sentenció así: “Mi Casa tiene carta de ciudadanía en Nueva York, tengo la impresión de ser modisto americano en Estados Unidos, tanto como modisto francés en París”.

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La copia, su peor enemiga. Aprenda a vivir con ella. “Copiar es como robar”, dijo el modisto. Además de la exposición pública, el diseñador no soportaba el plagio. Luchó contra este con diferentes herramientas, pero al final supo convivir con él. Sus creaciones siempre estuvieron por encima de esto.

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