Creían que nunca les expulsarían del Edén y se acostumbraron a superar guerras y crisis económicas con sus patrimonios heredados de padres a hijos. Alguna vez caía alguno, como Manuel Fernández de Sousa, el expresidente de Pescanova que ocupaba el decimocuarto puesto entre los ricos en 2012 y ahora ha sido condenado a ocho años de cárcel por la Audiencia Nacional por manipular cuentas. Pero este año, el dios dinero quiere hacer una limpia en el paraíso y más de uno protagonizará la historia bíblica de Adán, Eva y la COVID-19. Tiempo al tiempo.

Los 100 españoles más ricos acumulan activos y propiedades valorados en 130.505 millones de euros, según los datos cerrados al tercer trimestre del año. Esto significa 17.695 millones menos que los 148.200 millones de 2019 o 176 millones menos de media por cada uno. La mayor parte de la pérdida se ha producido, o al menos se ha agudizado, desde el 14 de marzo, cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declaró el estado de alarma. En los 199 días que han transcurrido desde esa fecha y hasta el cierre contable del tercer trimestre, a final de septiembre, los ricos han perdido una media de 889.196 euros por persona y día.

El efecto Ortega

En realidad, los ricos ya llevaban unos años a la baja y enchufados a la respiración asistida de Amancio Ortega. En 2017, los 100 españoles más ricos alcanzaron un hito histórico al superar los 162.000 millones, pero en 2018 sufrieron un varapalo hasta 146.600 millones. Técnicamente, el pasado año tuvieron un repunte y su riqueza subió hasta 148.200 millones, pero esto se debió al alza de Inditex en bolsa, lo que hizo aumentar la riqueza de Ortega en 5.000 millones. Si excluyésemos a Ortega del cómputo de la lista, la fortuna de los siguientes 99 ricos habría bajado un 4% en 2019.

Este año ha sido peor. A diferencia del pasado, Ortega también ha sufrido el embiste de la COVID-19 y su fortuna ha caído en 6.000 millones, hasta 57.000 millones. En compensación, el matrimonio de Juan Roig y Hortensia Herrero, accionistas mayoritarios de Mercadona, ha mejorado la valoración de Mercadona. Así, Juan Roig ha escalado posiciones en el ranking de Forbes, del quinto puesto al tercero, con 4.200 millones y Herrero se ha colocado en sexta posición con 2.400 millones.

Así, en los cinco puestos de cabecera repiten posiciones Ortega y su hija, Sandra Ortega Mera –fruto de su primer matrimonio–, mientras Juan Roig recupera el tercer puesto, perdido en 2019. Por su parte, Rafael del Pino, presidente y mayor accionista de Ferrovial, pasa a la cuarta posición y Juan Abelló, uno de los inversores más activos y con mejores resultados a través de la sociedad Torreal, entra en el club de las cinco personas más ricas de España. En conjunto, los cinco suman una fortuna de 72.600 millones, el 55,6% de la riqueza de los 100 más ricos. Esta riqueza es un 9% menos que la acumulada por los cinco en 2019 (79.900 millones).

La caída de los dioses

El mundo ha cambiado y eso se refleja no sólo en la caída de la riqueza, sino en el perfil de los ricos. En 2019, el cuarto puesto lo ocupaba Miguel Fluxà, presidente ejecutivo del grupo turístico Iberostar, con 3.000 millones. Este año, Fluxà ha bajado a la décima posición con 1.500 millones, la mitad.

Y junto a Fluxà, otro de los grandes representantes el sector hotelero, Gabriel Escarrer, también ha caído. Gabriel Escarrer Juliá, fundador y presidente de la cadena hotelera Meliá, ha bajado del puesto 27, con 1.000 millones en 2019, al 52 con 425 millones. Pese al varapalo, la familia Escarrer no tira la toalla. El presidente y su hijo, el consejero delegado Gabriel Escarrer Jaume, han comprado acciones de Meliá en bolsa durante los momentos más bajos. Así, Escarrer Juliá ha invertido un millón de euros a través de la sociedad Tulipa Inversiones y ha aumentado su participación hasta el 5,38%, mientras que su hijo ha invertido medio millón de euros.

Pero en comparación con el resto de las grandes familias hoteleras, los Escarrer pueden considerarse afortunados porque se mantienen en el ranking de los más ricos del país. El resto ha salido del ranking, aunque algunos grandes apellidos resisten en el listado de las 100 familias más ricas, y aún retienen el prestigio y reconocimiento de marca de sus hoteles. Son, entre otros, los Barceló, Riu o el canario Eustasio López.

De hecho, este año, la comunidad autónoma de Canarias no cuenta con ningún representante empresarial ni en el ranking de las 100 mayores familias ni entre los 100 españoles más ricos.

Suma de riqueza en millones de euros.

Pero el turismo y las actividades asociadas, como el transporte por avión o carretera, no son los únicos sectores que salen malparados. La crisis económica ha golpeado también al sector de automoción y su industria auxiliar. España no tiene ningún fabricante propio entre los constructores de automóviles, pero sí cuenta con una importante industria auxiliar local. Y hay dos ricos del sector que hablan de tú a tú con los fabricantes de coches: los hermanos Juan María y Francisco Riberas Mera, principales accionistas del grupo cotizado Gestamp. Francisco Riberas es, además, presidente del Instituto de Empresa Familiar. Este año, los dos hermanos han retrocedido varios puestos en el ranking, pero se mantienen todavía por encima de los mil millones de euros.

Por debajo, pero con una evolución parecida, se encuentra José Antolín, fundador del grupo Antolín. Representa a la familia burgalesa que fabrica piezas de interior de automóviles. En los primeros momentos de la pandemia, cuando escaseaban los equipos de protección sanitaria, los Antolín utilizaron los materiales y tecnología del proceso de producción de los revestimientos de coches para fabricar batas y pantallas protectoras para los médicos.

Baile de sillas

Entre los muy ricos también hay clases y, este año, este axioma se ha hecho más evidente con el baile de sillas. En 2020, sólo cinco ricos han mantenido el mismo puesto que en 2019: Amancio y Sandra Ortega, Isak Andic, Jorge Gallardo y Silvia Mora-Figueroa Domecq. Juntos tienen una riqueza media de 12.990 millones, aunque la media sube mucho por Amancio Ortega. Por su parte, 54 empresarios suben de nivel y tienen una riqueza media de 766 millones, y 24 bajan de puesto con 811 millones de media.

Sin embargo, el gran cambio de este año en relación a los anteriores es que entran 17 nuevos empresarios en la lista con una riqueza media más baja que los que ya estaban: 277 millones. Esto ha supuesto, además, un aumento hasta ahora inaudito de la base de los ricos menos ricos. Así, el grupo de empresarios con menos de 400 millones ha aumentado de 29 en 2019 a 43 en la actualidad. En paralelo, se ha producido un desinflamiento del grupo de los que tienen entre 400 y 600 millones. De 26 el año pasado han bajado hasta 19.

En cambio, los que más tienen son también los que tienen más estabilidad y los cambios, en cuanto a número de empresarios, son bastante menores.

Lo que ha cambiado poco es el género de los ricos. En esto, la estabilidad ya es regla. Los hombres ricos representan el 73% del total, frente al 74% del año pasado. No cambia el porcentaje, pero lógicamente sí la riqueza media debido a la crisis. Este año, los hombres más ricos tienen una media de 1.480 millones, frente a 1.700 millones en 2019; mientras que las mujeres ricas tienen una media de 830 millones, frente a los 900 millones de 2019.

Los nuevos reyes

Los ricos que han entrado en el top del dinero son empresarios que se han enriquecido al calor de la valoración de sus sectores. Es el caso de Dolores Larrañaga (accionista de Solaria), José María Galíndez (Solarpack) o Manuel García Pardo (Greenalia), que operan en energías renovables, uno de los sectores considerados de mayor futuro y mejor valorados.

Otros, como Alberto Álvarez (Seguros Santalucía), Bruno Entrecanales (Acciona) o los hermanos Masaveu, de la corporación financiera asturiana que lleva su nombre, han subido de puestos por el desplome de las valoraciones del turismo y otros sectores.

Los que salen

Antes de entrar, dejen salir; podría ser el lema del club de los ricos nuevos. Y es que entre los que ya no están en la lista hay nombres de relevancia. Conservan todo su potencial, pero este año la bolsa y la valoración de sus sectores les ha jugado una mala pasada. Entre ellos, Jesús Núñez, que mantiene una participación en la Universidad Alfonso X aunque vendió una participación relevante; Álvaro Sáenz de Vicuña, financiero; o Adolfo Utor, presidente y accionista de Baleària. También han salido los Villar Mir, accionistas de OHL, Fertiberia y otras empresas, que están acuciados por la crisis; o Eustasio López, del grupo Lopesan, presente en turismo, un sector muy golpeado, y construcción en Canarias.

Por su parte, Francesc Rubiralta, presidente de la metalúrgica catalana Celsa, está en la cuerda floja. Tiene una deuda de 900 millones garantizada con sus activos y los acreedores reclaman cobrar este año 137 millones. Celsa ha logrado parar en el juzgado la ofensiva de los acreedores, entre los que se encuentran fondos de inversión y bancos como Apollo, Barclays o Morgan Stanley. El juez ha aplazado este pago por considerar que el impacto de la COVID-19 en las cuentas de Celsa ha sido extraordinario, pero el aplazamiento es sólo hasta abril de 2021.

José María Aristrain, que en 2018 tenía una fortuna valorada en 1.000 millones, está también en la cuerda floja. Es un accionista relevante de ArcelorMittal y uno de los mayores propietarios de fincas de España. Pero arrastra un conflicto con Hacienda por el que pueden llegar a exigirle hasta 750 millones.

Los que ganan

Carmen Ybarra Careaga, marquesa de Arriluce de Ybarra, es la cabeza visible de Onchena, la sociedad que preside Fernando de Ybarra y gestiona los intereses empresariales de la familia. Este año, Carmen Ybarra es una clara ganadora. Ha aprovechado la oferta pública de adquisición (OPA) de acciones de los fondos KKR, Providence y Cinven sobre MásMóvil para vender sus acciones y obtener una jugosa plusvalía. Además, tiene acciones en SolarPack (renovables), laboratorios Reig Jofre y Vocento, entre otras.

MásMóvil ha dado más ganadores. La familia Domínguez de Gor, dueños de Mayoral, controlaban entre el 8% y 9% a través de Indumenta Pueri y han vendido por 239 millones. Un ingreso extra para una familia con un negocio fuerte, Mayoral, y una cartera de acciones con participaciones en Rovi y CAF, entre otras.

La V invertida de los inversores

Al inicio, el Gobierno dijo que la salida de la crisis sería en forma de V, aunque luego fue matizando gradualmente esta predicción y apostó por una recuperación en forma de raíz cuadrada. En el caso de los ricos, la evolución ha sido en forma de V, pero invertida. Y ahora, con el Fondo Monetario Internacional (FMI) colocando a España entre los países con peores perspectivas, y con la deuda mundial alcanzando el nivel del PIB de un año, la perspectiva se hace negra.

En la primera fase de la crisis, con los españoles y negocios confinados, los ricos sufrieron un primer batacazo, pero el levantamiento del confinamiento dio alas a una cierta recuperación. En el caso del turismo, las cotizaciones y valoraciones del negocio (ingresos, márgenes, etc.) se mantenían altas, pero se desplomaron a mitad del verano con la segunda ola y las cancelaciones de viajeros.

¿Quién y cómo sobrevivirá? Todavía no hay suficientes datos para valorar el futuro individual de cada uno de los ricos, pero no es descartable que alguno se hunda en los próximos meses.

Ya hay algunos signos para hacerse una idea. En los dos primeros meses de la pandemia, marzo y abril, 142.000 empresas dejaron de cotizar a la Seguridad Social, y entre mayo y julio se recuperaron algo más de 55.000 empresas. Un tercio de lo anterior. Pero en estos periodos aún no están contabilizadas las quiebras por los confinamientos del cuarto trimestre.

El mercado de valores también refleja esta situación. Desde el 19 de febrero, cuando el índice Ibex 35 alcanzó el último punto álgido, con 10.083 puntos, la bolsa ha sufrido un auténtico huracán en las cotizaciones. El índice cayó hasta 6.107 puntos (menos 39,4%) en abril, pero se recuperó hasta los 7.896 puntos en junio. En esa época, los ricos –particularmente del turismo– aún respiraban con cierto alivio. Sin embargo, en verano, cuando se pensaba que la COVID-19 remitiría y se produciría la recuperación, el Ibex se hundió hasta los 6.628 puntos en septiembre.

Análisis antizombies

Este año, el análisis de los 100 españoles y las 100 familias más ricas se enfrenta una dificultad añadida: el impacto del coronavirus en los balances de sus empresas y en sus inversiones personales. Buena parte de sus empresas son privadas y no cotizan en bolsa, por lo que sólo han publicado resultados de 2019. Y eso en el mejor de los casos, porque buena parte de ellos aún no han presentado oficialmente los datos del pasado año.

El retraso en la publicación de balances hace que los datos no reflejen, ni de lejos, la situación real por la COVID-19. A ello se une el riesgo de ‘zombificación’ de la economía. Las empresas zombis son las que subsisten pese a una deuda tan alta que limita su supervivencia. En España se considera que el 20% de las empresas está en riesgo de insolvencia, sobre todo en hostelería, transporte y automoción. En Alemania, el Instituto de Investigación Económica (IFO) estima que el 20% de las empresas teme por su supervivencia y la entidad Creditreform cree que 550.000 empresas alemanas estarán en precario en este año. En España, está por ver si las ayudas financieras públicas pueden evitar las quiebras.

Ocho variables para analizar 100 ricos

En este contexto, se hace necesario analizar la situación real de las empresas privadas a fecha actual. El origen de la fortuna de los ricos está fundamentalmente en las empresas en las que participan, en sus activos inmobiliarios en renta, su tesorería y sus propiedades suntuarias: viviendas, fincas, obras de arte, ganadería y aviones o yates, entre otros.

Para investigar quién es quién entre los 100 españoles más ricos y familias, este año se han utilizado ocho variables:

  • Capitalización en las empresas cotizadas y sociedades sicav.
  • Ratios comparables de gestión financiera de empresas con competidores en bolsa.
  • Índices sectoriales para estimar la evolución de los ingresos, márgenes y deuda, y su efecto en el patrimonio neto de las empresas en sectores específicos.
  • Efecto de la producción en ingresos y márgenes de empresas según el IPI (Índice de Producción Industrial) y el ICNE (Índice de la Cifra de Negocios Empresarial), del Inst. Nacional de Estadística (INE).
  • Comparación de los valores en libros, ingresos y márgenes en las entidades financieras y aseguradoras no cotizadas.
  • Estimación del patrimonio de las sociedades de inversión financiera y de inversión industrial en función de la evolución de sus comparables en bolsa.
  • Capitalización, con criterio conservador, de los ingresos de inmuebles en renta según tipo de activos.
  • Valoración muy conservadora de la liquidez, propiedades inmobiliarias, artículos de lujo y activos suntuarios.

El análisis incluye también la deuda neta, tanto de las empresas como la personal de los ricos a través de sus holdings, las hipotecas y acciones personales pignoradas. Asimismo, se actualiza cada año el perímetro de las sociedades que controlan los ricos para evitar duplicidades.

En todos estos métodos se ha seguido el rastro de las empresas y sociedades patrimoniales para localizar el propietario real de cada inversión y estimar el valor individual de su riqueza. En los casos más extremos, las familias ricas llegan a utilizar hasta cuatro patrimoniales distintas y no siempre publican sus participaciones individuales. En esos casos se utilizan métodos indiciarios.

Para elaborar el informe, se recogen distintas fuentes de información. Entre otras, los datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el Registro Mercantil según datos de Informa y otras fuentes. Los datos de las empresas cotizadas se cierran al tercer trimestre. Las sicav están cerradas al primer semestre.

En el caso de los milmillonarios, se han utilizado los datos internacionales del ranking Real Time Billionaires List de Forbes, con los datos en dólares al cierre del tercer trimestre y la cotización dólar/euro en esa misma fecha.