La industria del deporte en España generó una actividad económica de 39.117 millones de euros, lo que equivale al 3,3% del Producto Interior Bruto (PIB) nacional, y alrededor de 414.000 puestos de trabajo, lo que supone el 2,1% del empleo, en 2018 (último año disponible), según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) recogidos en el estudio Termómetro del ecosistema del deporte en España, elaborado por PwC y la Fundación España Activa.

Estas dos cifras son un ejemplo claro del gran impacto que tiene este sector en la economía española y en la generación de empleo. Algo en lo que unos pocos empresarios se han fijado.

El presidente de Mercadona, Juan Roig, es uno de ellos. El cuarto español más rico, con 3.700 millones de patrimonio, según la lista FORBES, ha puesto el foco en el deporte a través del Proyecto Legado con el que contribuye al desarrollo de la sociedad con diferentes iniciativas.

Entre ellas, destaca el mecenazgo deportivo, con la Fundación Trinidad Alfonso –creada con el objetivo de «irradiar la Cultura del Esfuerzo en la sociedad de la Comunidad Valenciana a través del deporte»- y el Valencia Basket Club, además de Licampa 1617, sociedad creada expresamente para construir el Casal España Arena en la ciudad de Valencia. La cantidad total prevista para la financiación completa de este complejo deportivo y cultural es de unos 220 millones, procedentes íntegramente del patrimonio personal del ejecutivo.

De la familia Roig, una de las más ricas de España, Juan Roig no es el único que invierte en deporte. De los cinco hijos que Trinidad Alfonso tuvo, su primogénito también es conocido en el mundo de los negocios (y el deporte). Se trata de Fernando Roig, cuyo patrimonio asciende hasta los 1.400 millones de euros y le posiciona como la decimocuarta persona más rica del país.

Además de ser el propietario de Pamesa CERÁMICA, uno de los cinco mayores grupos cerámicos del mundo tras la compra, en el año 2020, de Azuliber y del 40% de Argenta, es el tercer mayor accionista de Mercadona y presidente de la empresa de renovables Renomar y del club de fútbol Villarreal, actual campeón de la UEFA Europa League.

El mayor de los Roig adquirió la mayoría de las acciones del Submarino en la temporada 1997/98 cuando ya estaba en Primera División, compaginando la dirección del club amarillo con la del Pamesa Valencia de baloncesto. Finalmente, delegó sus funciones en el equipo de baloncesto en su hermano. Asimismo, fue accionista del Valencia CF.

De fútbol van los negocios

Florentino Pérez, cuya fortuna asciende a 1.700 millones de euros y le sitúa en el puesto once del ranking de los más ricos de España, es el presidente de ACS desde hace treinta años. Este Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid compagina desde 2009 la presidencia de la compañía con la del Real Madrid CF, uno de los equipos mejor valorados del mundo que ya dirigió entre el año 2000 y 2006.

Miguel Ángel Gil Marín, situado en el puesto 66 con una fortuna de 400 millones, es el principal accionista del Club Atlético de Madrid, a través de Atlético Holdco. El pasado mes de junio, el club amplió capital en 181,8 millones de euros y Ares Management se incorporó como accionista a través de Atlético Holdco.

Presidencia, consejo y patrocinio

Además de Amancio Ortega –encabeza un año más la lista FORBES de Los 100 españoles más ricos 2021 con un patrimonio de 67.000 millones de euros– y su hija Sandra –en segunda posición con 6.300 millones–, Galicia cuenta con otros empresarios de éxito, entre los que se encuentra Constantino (‘Tino’) Fernández (190 M€). El accionista de Altia Consultores, también tiene interés en el negocio del fútbol: fue presidente del club Deportivo de La Coruña y, en la actualidad, es consejero del Racing de Ferrol.

Otro de los empresarios que puso el ojo en el deporte es Tomás Olivo. El propietario de General de Galerías Comerciales (GGC) se sitúa en la decimoquinta posición de la lista con un patrimonio de 1.300 millones de euros. Nació en Fuente Álamo y empezó a trabajar con su tío. Pronto levantó el vuelo y constituyó Emasa, que durante una temporada patrocinó el club de baloncesto Cebé de Cartagena.