Anticiparse a la próxima gran crisis es una acción casi imposible. La bola de cristal en los mercados no suele funcionar con gran exactitud. Hay ejemplos en el pasado que lo confirman: grandes alertas que nunca llegaron o previsiones halagüeñas que quedaron ahogadas ante unas esperanzas desmedidas. Pero sí es cierto que hay algunos indicadores que, históricamente, tienen un importante grado de acierto y que como inversores se han de tener siempre presentes.

Uno de ellos es la inversión de la curva de tipos en Estados Unidos. Suena demasiado técnico y casi a ciencia ficción, pero la realidad es que este medidor no es tan complicado de entender y ha anticipado todas las grandes crisis en los últimos 100 años. Es más, solo ha errado en una ocasión en ese periodo. 

¿En qué consiste? La explicación más sencilla es que esta curva representa que la deuda estadounidense a corto plazo es más rentable que la deuda a largo plazo. La teoría económica dice que, en una situación normalizada, prestar a largo plazo debería ser más rentable que prestar a corto. Cuanto más largo es el horizonte temporal, hay mayor incertidumbre de qué puede pasar. 

La inversión de la curva, o que los inversores paguen más intereses a corto plazo que a largo plazo, viene por una desconfianza. Estos no se fían del futuro de la economía a corto plazo y exigen una mayor retribución por parte del emisor de deuda pública. 

Primeramente, los rendimientos de la deuda a corto plazo se aproximan a los de la deuda a largo plazo. A esto se le llama “aplanamiento de la curva de rendimientos”. Y, después, puede suceder lo que está pasando en la actualidad: las rentabilidades del corto superan a las del largo plazo, lo cual da entrada la conocida como inversión de la curva de tipos de interés.

Algunos analistas consideran que esta situación puede entenderse como un indicador adelantado de que puede avecinarse una próxima recesión económica o, en el mejor de los casos, una desaceleración del crecimiento del PIB. Un estudio del Banco de la Reserva de San Francisco recoge que en los últimos 60 años la inversión de la curva se ha producido diez veces. En las ocasiones anteriores este fenómeno ha precedido entre 12 y 20 meses a cada desaceleración o recesión en Estados Unidos, con la excepción de 1966.

La previsión en la actualidad

Pues bien, en el momento actual esa curva ya se ha invertido. ¿Cuál es la situación actual y qué dicen los expertos? El mercado de bonos estadounidenses está lanzando una señal de advertencia sobre la economía, aunque algunas voces dicen que esta vez es diferente.

“Estoy en el campo de que esta vez es diferente, y es un terreno difícil en el que estar”, asegura Blake Gwinn, estratega de tipos de interés de RBC Capital Markets. El experto cree que la preocupación en torno a esta señal es comprensible, pero que hay que mirar el telón de fondo en cada momento. 

En un estudio reciente, BCA Research descubrió que la brecha entre los rendimientos de los bonos a 2 y 10 años se ha invertido antes, efectivamente, en siete de las últimas ocho recesiones, sin señales falsas. La brecha entre los bonos a tres meses y 10 años tiene una mejor tasa de éxito, acertando en ocho recesiones sin ninguna falsa alarma.

Sin embargo, muchos analistas consideran que ahora hay que profundizar mucho más allá en el mercado de bonos muestra. “El factor esencial es la inflación sin igual en Estados Unidos”, destacan los expertos de Morgan Stanley en un informe. 

Las rentabilidades de los bonos del Tesoro reflejan las expectativas del mercado para dos cosas: la política monetaria de la Reserva Federal y la inflación. Y cuando se eliminan las expectativas de inflación, la curva de tipos no se ha invertido y ha mantenido su pendiente ascendente.

Una comparación rápida con las últimas tres inversiones muestra que la curva de tipos real se invirtió por completo en 2019 y 2006, y estuvo prácticamente plana en el 2000.

Esto no socava la idea central que el mercado de bonos está enviando hoy, según el experto de RBC Capital Markets: “Es probable que la Reserva Federal reduzca los tipos después de subirlos rápidamente en un intento de combatir la inflación”. Los mercados indican que se espera que la Fed deje de endurecer su política monetaria el próximo año y luego haga recortes menores en los tipos. 

Pero Gwinn dice que es una señal de que los inversores globales creen que los banqueros centrales pueden lograr un «aterrizaje suave» de la economía, lo que significa que la Fed ajustará su política para evitar una recesión económica generalizada una vez que la inflación esté bajo control.

El precio de la inflación también evidencia esta situación: el mercado de bonos está reflejando una subida de precios del 4,4% de media durante los próximos dos años, pero una desaceleración después ese punto. 

Por supuesto, no está garantizado que se produzca un aterrizaje suave de la economía. Los expertos apuntan a que, si la inflación no se modera, la Fed tendrá que endurecer más sus medidas y podría llevar a la economía a una recesión. No obstante, el mercado de bonos reflejaría ese cambio y comenzaría a enviar señales de advertencia aún más fuertes.

“Todo lo que hace la curva de tipos es reflejar nuestras expectativas”, dice Gwinn. “Los mercados son generalmente buenos para valorar una próxima ruta de recortes y una próxima desaceleración de la inflación”, sentencia.