La inteligencia artificial ha alimentado las previsiones de que millones de trabajadores podrían acabar compitiendo con las máquinas por sus puestos de trabajo. Pero ya he publicado anteriormente artículos sobre los empleos que la IA no puede reemplazar. Ahora, nuevos datos sobre el mercado laboral sugieren que dentro de las empresas está ocurriendo algo más complejo. En lugar de limitarse a sustituir ocupaciones enteras, la IA parece estar modificando silenciosamente el valor de distintos puestos y haciendo que algunos roles claramente humanos cobren mayor importancia.
Una nueva investigación de Visier, una compañía de inteligencia laboral basada en IA, analiza más de 3,6 millones de registros de empleados y revela que las organizaciones están cambiando los perfiles que contratan, los puestos a los que dan prioridad y la forma en que distribuyen el talento a medida que la inteligencia artificial se extiende por el entorno laboral.
Entre los datos más llamativos destaca que las tasas generales de contratación han caído un 24 %, mientras que profesiones como educadores, abogados, arquitectos y especialistas en seguridad figuran entre los empleos que siguen siendo difíciles de sustituir.
También se está produciendo otro cambio importante. Aunque los trabajadores más jóvenes todavía representan la mayor proporción de las nuevas contrataciones, las empresas están dando cada vez más prioridad a profesionales con experiencia y a trabajadores en mitad de su carrera, de entre 35 y 50 años.
Si esta tendencia continúa, ese grupo podría acabar representando la mayor proporción de las nuevas contrataciones. Los datos sugieren que la historia de la IA y el empleo puede tener menos que ver con la desaparición de industrias enteras y más con una profunda reorganización que está ocurriendo bajo la superficie de las empresas.
La IA está cambiando los empleos dentro de las empresas
Visier analizó los cambios en la fuerza laboral entre 2022 y 2026 en más de 155 grandes organizaciones y 30 áreas profesionales. Uno de sus hallazgos más importantes es que observar únicamente las industrias puede ocultar lo que realmente está haciendo la IA con el empleo.
Por ejemplo, un banco y un hospital pueden pertenecer a sectores completamente diferentes, pero ambos cuentan con profesionales de finanzas, recursos humanos, análisis de datos y otras funciones similares. Por eso, Visier analizó los cambios en función de las áreas profesionales y las competencias, en lugar de limitarse a comparar una industria con otra.
Las diferencias pueden ser drásticas. El área de Datos y Análisis aumentó un 49 % su peso dentro de las plantillas de las organizaciones durante el periodo estudiado, mientras que Gestión de Producto creció un 39 %. En cambio, la proporción correspondiente a Recursos Humanos cayó un 3 % y la de Finanzas se redujo un 4 %.
Pero incluso estas cifras no cuentan toda la historia. Al analizar más de cerca el área de Datos y Análisis aparecen dos empleos que avanzan en direcciones opuestas. Según Visier, la proporción de contrataciones de ingenieros de IA aumentó un 251 %, mientras que la de científicos de datos cayó un 32 %.
Es una distinción importante para los trabajadores. Decir que los «empleos relacionados con los datos» están creciendo o desapareciendo puede resultar prácticamente irrelevante cuando algunos puestos dentro del mismo departamento se disparan mientras otros se reducen. La IA no está necesariamente arrasando con departamentos enteros. Los está renovando habitación por habitación.
Por qué algunos empleos se están volviendo más «irremplazables»
Algunas profesiones son resistentes a la sustitución por la IA y ofrecen otra pista sobre cómo los trabajadores pueden proteger sus carreras. Educadores, abogados, arquitectos y profesionales de la seguridad desempeñan funciones que no siempre pueden reducirse a generar información rápidamente. Requieren criterio, responsabilidad, comprensión interpersonal, capacidad de interpretación y, en muchos casos, confianza humana.
La IA puede ayudar a los abogados a investigar casos, pero los clientes siguen necesitando a alguien que comprenda los matices, la estrategia y las consecuencias de una decisión jurídica. La IA puede ayudar a los arquitectos a generar conceptos, pero son ellos quienes deben valorar la seguridad, la normativa, las necesidades del cliente y las condiciones del mundo real.
Los profesores pueden utilizar la IA para crear planes de estudio, pero la educación implica motivar a los alumnos, interpretar sus señales emocionales, gestionar las aulas y comprender por qué un niño no aprende de la misma manera que otro. Los profesionales de la seguridad, por su parte, a menudo deben evaluar situaciones ambiguas en tiempo real, donde el contexto y el criterio humano son fundamentales.
Esta distinción podría cobrar cada vez más importancia para los trabajadores que deciden dónde invertir sus habilidades. La carrera más segura no tiene por qué ser aquella que la IA no pueda tocar. Una carrera más resistente es aquella en la que la IA puede encargarse de partes del trabajo, pero no puede asumir la responsabilidad sobre el resultado final.
La contratación cae un 24 %
Los datos de Visier también llegan en un momento complicado para quienes buscan empleo. Las tasas de contratación han caído aproximadamente un 24 %, lo que sugiere que las empresas son cada vez más selectivas sobre cuándo y dónde incorporan nuevos empleados.
El descenso no significa necesariamente que la IA sea la única responsable de esta contracción. Durante los cuatro años analizados, las organizaciones también han tenido que afrontar incertidumbre económica, procesos de reestructuración y cambios en sus estrategias laborales. Aun así, la IA ofrece a las empresas una alternativa que no existía a la misma escala hace unos años: en lugar de contratar automáticamente a otro empleado cuando aumenta la carga de trabajo, los empleadores pueden preguntarse si la tecnología puede asumir parte de esas tareas.
Esto cambia la ecuación. También puede elevar las expectativas sobre los trabajadores que las empresas deciden contratar. En lugar de incorporar a cinco personas para desempeñar cinco funciones muy específicas, los empleadores podrían contratar cada vez a menos trabajadores capaces de utilizar la IA para hacer más.
Y esto podría ayudar a explicar otro cambio inesperado en los datos de Visier.
Los trabajadores en mitad de su carrera profesional podrían estar recuperando protagonismo, según el estudio. Los empleados de entre 35 y 50 años están aumentando su proporción dentro de las nuevas contrataciones, según Visier. Los trabajadores más jóvenes siguen representando hoy el grupo más numeroso, pero los profesionales con experiencia podrían acabar superándolos si se mantienen las tendencias actuales.
La experiencia adquiere de repente un valor diferente cuando la IA puede proporcionar información. Una máquina puede recuperar datos en cuestión de segundos. Lo que no posee son 15 o 20 años de experiencia para reconocer cuándo esos datos no encajan con una situación concreta. Ahí es donde los trabajadores veteranos pueden tener ventaja.
Qué deberían hacer ahora los trabajadores
Para los empleados, estos hallazgos ofrecen una importante lección profesional: hay que dejar de preguntarse únicamente si la IA puede hacer tu trabajo y empezar a preguntarse qué partes de tu trabajo puede hacer la IA.
Las capacidades que permanezcan —criterio, creatividad, empatía, liderazgo, comunicación, responsabilidad, relaciones interpersonales y conocimientos especializados— podrían convertirse en una especie de seguro profesional.
Los trabajadores también deberían mirar más allá de las categorías laborales generales. La investigación de Visier muestra por qué decir que alguien trabaja en «datos», «finanzas» o «tecnología» revela cada vez menos sobre sus perspectivas laborales. Las organizaciones están redistribuyendo los puestos con un nivel de detalle cada vez mayor.
Las empresas afrontan un desafío similar. Visier sostiene que la planificación tradicional anual de la plantilla puede no detectar estos cambios rápidos porque, cuando las organizaciones perciben grandes transformaciones en los informes de personal, el proceso puede estar ya muy avanzado.
Hablé con la Dra. Andrea Derler*, economista que dirigió la investigación de Visier. Me explicó que los datos reflejan los cambios que realmente están ocurriendo actualmente dentro de las organizaciones y muestran que el impacto de la IA en la fuerza laboral es mucho más complejo que una simple historia de sustitución de empleos.
«A medida que la IA se integra en el trabajo diario, las organizaciones están cambiando el lugar donde necesitan determinadas habilidades y las funciones y tareas están evolucionando», explica. «La fuerza laboral tendrá que adaptarse cada vez más junto con la tecnología, por lo que resulta fundamental que los líderes empresariales comprendan qué está cambiando realmente dentro de los puestos antes de tomar decisiones importantes sobre la plantilla».
El futuro del trabajo, por tanto, quizá no llegue con un anuncio espectacular de que la IA ha eliminado una profesión. Podría producirse de una manera mucho más silenciosa.
Un puesto deja de cubrirse. Otro se rediseña. Un tercero requiere más experiencia que antes. La IA asume varias tareas mientras el trabajador humano se responsabiliza de aquellas que requieren criterio.
Con el tiempo, la organización termina siendo muy diferente, aunque muchos de los títulos de los puestos originales permanezcan.
Por eso, la pregunta profesional más importante en la era de la IA quizá ya no sea «¿Me sustituirá la IA?». Una pregunta mejor podría ser: «¿Qué puedo hacer que se vuelva más valioso precisamente porque existe la IA?»
Este artículo ha sido traducido de Forbes.com

