Jesús Sobrino es mexicano de nacimiento e ibicenco de adopción, estudió ingeniería y ejerció como ingeniero, pero pronto se dio cuenta de que quería algo más. Se vino a España a estudiar un MBA en el Instituto de Empresa y allí conoció a Abel Matutes Prats, presidente del grupo Palladium que le pidió que se uniera a su equipo.

Su capacidad natural para percibir el talento de los demás, su habilidad analítica y su inteligencia emocional le han llevado a ser CEO de Palladium con 39 años.

¿Cómo valoras los resultados de 2019?

Ha sido un año de crecimiento para nosotros. Aumentamos un 13% el volumen de negocio y hemos superado los 750 millones de euros de facturación, un récord histórico para la empresa. Además, hemos agregado 1.400 habitaciones al grupo con la inauguración del Gran Palladium Costa Mujeres y TRS Coral en el Caribe mexicano, hemos lanzado la marca Bless Collection Hotel en Madrid e Ibiza y abierto el Palladium Hotel Costa del Sol en Málaga.

¿Cuál dirías que es el factor diferenciador de Palladium?

No es un factor, sino una filosofía. Una filosofía de renovación, evolución y constante cambio. Es nuestro factor diferencial y forma parte de nuestro éxito. Empezó en los años 60 como parte de la gran visión de Don Abel, que supo rodearse de gente buenísima en los años 70 y 80 y eso supuso un gran crecimiento por el Mediterráneo. En los años 90 fuimos a Punta Cana, en los 2000 llegamos a Jamaica, México y Brasil; y hoy en día seguimos creciendo y sumando habitaciones.

¿Qué vuelta de tuerca prevéis para 2020?

Bueno, ya empezamos con algo de vértigo con el tema de esta reestructuración, asumiendo yo la posición de CEO y Abel Matutes hijo la silla tan grande que ha ocupado desde el principio su padre. Esto ya es un comienzo importante y estamos festejando el 50 aniversario a nuestra manera: trayendo más negocio y creciendo de manera sostenible. Muchas empresas se están enfocando en el medio ambiente, pero también hay otras dimensiones, como la social y la económica, que hay que trabajar.

¿Qué medidas estáis tomando por la sostenibilidad?

Por el lado medioambiental fuimos de los primeros en poner celdas solares en los hoteles y producimos un 15-18% de la energía del hotel. Te hablo de resorts de 1.000/1.500 habitaciones y aunque son cosas que el cliente no ve, al final ayudan a dejar menos huella en el planeta. Por la parte social tenemos la Fundación Abel Matutes afincada en Ibiza, desde la que intentamos aportar valor a proyectos de índole social, cultural o deportiva. Por ejemplo, en Riviera Maya somos los guardianes de las tortugas de toda la costa. Y por último, en referencia a la sostenibilidad económica, qué mejor prueba de tener un modelo de negocio sostenible que durar 50 años.

¿Qué supone para ti acceder a este nuevo cargo?

Me siento contento, motivado y emocionado. He llegado a donde quería: ser CEO de una compañía multinacional y ser capaz de liderar un equipo de trabajo donde aportar todo mi valor. Mi carrera en Palladium empezó hace 13 años. Primero fui director financiero, luego director general de la parte de construcción y después subdirector. Ahora miro hacia el futuro con muchas ganas.

¿Cuáles van a ser tus próximos objetivos como CEO?

El primer objetivo es estabilizar la cartera de hoteles de reciente creación para ponerlos al máximo nivel de producción y rentabilidad, y a partir de ahí, seguir creciendo, sin prisa pero también sin pausa. Un crecimiento sostenible. Sin duda crecer es muy fácil, pero para crecer bien hace falta una buena estructura de personas y mucho cambio de mentalidad. Eso es lo que creo que me ha hecho fuerte. Creo que tengo una sensibilidad para leer la parte de las personas que nos hace falta para cumplir los objetivos.

¿Qué perfil de persona buscáis?

Que no tengan miedo al vértigo, porque somos una empresa en evolución continua. También es verdad que somos una empresa con bajísima rotación y estoy agradecido por ello. Seguramente sea por el trato cercano, pero buscamos un profesional que no venga altivo, porque somos muy humildes en el trato. Don Abel se sienta a comer conmigo igual que se puede sentar con un cocinero o con un bartender. Ese encaje cultural es importante. Lo demás ya se da por sentado: que haga un buen trabajo y que tenga las aptitudes que tiene que tener, además de que venga con mucha pasión. Es lo que llamamos ‘the Palladium way’.

Te has convertido en CEO de una multinacional con menos de 40 años, ¿qué sueño te queda por cumplir?

Voy a parecer quizás viejo, pero tengo tres hijos: uno de 9, otro de 8 y una bebita de cuatro meses y mi sueño es poder equilibrar mi vida profesional sin desatender mi vida familiar. Lo tengo clarísimo. Yo soy una persona muy disciplinada con mis horarios: me despierto a las 5:30 de la mañana y de 5:30 a 7:00 medito, leo y voy al gimnasio. A las 8:00 llego a casa y a las 9:00 estoy en el trabajo, después de dejar a mis hijos en el colegio. Si tengo que levantarme más temprano y adelantar mi día para no perderme ningún cumpleaños ni el baño de mi bebé, lo hago.

¿Cuál dirías que es la clave de tu éxito?

Yo creo que la disciplina ayuda, pero también tiene mucho que ver mi mujer, que me jala de las orejas y me aterriza, me recuerda las cosas y me exige. Ella también fue empresaria de éxito y cuando llegó el momento de tomar la decisión de que uno de los dos dejara la parte empresarial y se dedicara a la familia, fue ella la que accedió. Para nosotros es muy importante la familia y los hijos y estamos solos en Ibiza, sin abuelos, ni tíos ni hermanos, porque están todos en México. Mi mujer sin duda es fundamental porque me ayuda a mantener ese equilibrio.