Si el pasado puede funcionar como guía, todo indica que los próximos meses en los mercados pueden ser complicados. Una muestra de que éste es el escenario que se descuenta cada vez más por los inversores es que la mayor parte de los fondos que mejor se comportan a nivel global en el año son los que invierten en oro, el activo refugio por excelencia. El metal precioso ha superado los 1.500 dólares la onza, el nivel más alto de los últimos seis años. Aunque no hay certezas sobre lo que puede ocurrir a partir de ahora, lo cierto es que entre los inversores crece el temor.

La guerra comercial que mantienen Estados Unidos y China está rozando niveles ciertamente preocupantes, y aunque los expertos tienen claro que en un conflicto de este tipo no habrá ganador, es verdad que las últimas medidas adoptadas por ambos países han cogido al mundo financiero por sorpresa. Nadie esperaba una devaluación de la divisa china, el yuan, para responder a la enésima subida de aranceles anunciada por el presidente Donald Trump a través de su cuenta de Twitter.

La crisis comercial en la que ambos países han involucrado al resto del mundo va a pasar factura; lo dicen la mayor parte de las autoridades económicas globales, que temen que este juego de poder entre las dos potencias acabe afectando al crecimiento mundial. Tanto es así, que los grandes bancos centrales del mundo se han apresurado a echar marcha atrás en las medidas de normalización monetaria que habían desplegado para poner fin a una década de políticas no conocidas hasta que explotó la crisis de las hipotecas subprime.

En este entorno de incertidumbre, la FED ha bajado los tipos de interés por primera vez desde 2008 y el Banco Central Europeo (BCE) se ha abierto a poner de nuevo en marcha medidas que estimulen el crecimiento, entre otras, la compra de bonos o la jerarquización de los depósitos.

Diez años después del inicio de la crisis financiera, el crecimiento de la eurozona sigue anémico y la inflación sigue sin parecer asomar la cabeza. Nadie está contento con la evolución de los acontecimientos y menos, si se tiene en cuenta que Mario Draghi, el presidente italiano del BCE que fue artífice de la recuperación europea abandonará su puesto para dar entrada a la francesa Christine Lagarde este otoño. Una nueva incógnita por despejar en esta ecuación a la que se enfrentan los inversores y que se complica cada vez más.

“El hecho de que los bancos centrales hayan organizado una desconexión entre los mercados y los fundamentales conlleva el riesgo de un efecto boomerang”, explica María García, directora de ventas de Edmond de Rothschild AM en España. “Supongamos un caso de libro –continúa–, que Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, termina tuiteando que ha decidido enterrar el hacha de guerra del comercio. Lo inversores empezarían a perder confianza en las expectativas de relajación monetaria creadas por los bancos centrales. Es difícil saber si los mercados celebrarían las buenas noticias a menos que, por su puesto, las autoridades monetarias se comprometieran a continuar con el tipo de política acomodaticia que los mercados ya están descontado”, señala García.

Por si fuera poco, la elección del controvertido Boris Johnson, el flamante nuevo Primer Ministro del Reino Unido, ha avivado el temor a un brexit duro, lo que pone más palos en las ruedas a la renqueante economía europea, que lucha por resistir a los últimos envites de un ciclo económico tan maduro, que su continuidad está cada vez más en cuestión.

Factores, todos ellos, que no pasan desapercibidos para unos mercados que ven cada vez más cerca el inicio de una recesión y un mercado bajista que pueda mermar los ahorros de los inversores. Aunque nadie es capaz de poner fecha a esta eventualidad, lo cierto es que sucederá tarde o temprano y nunca es tarde para tener un plan para diseñar nuestra cartera de fondos.

¿Vuelta a los clásicos?

 Es en estos momentos cuando merece la pena echar la vista atrás y ver qué nos cuenta la historia, sobre todo si se tiene en cuenta el perfil de los inversores españoles, poco reposado y con bajo apetito por el riesgo. ¿Pueden ser los fondos más antiguos del mundo que todavía siguen vivos una buena solución?

Cuando se mira la rentabilidad de un vehículo de inversión existen varios criterios para el análisis. Se puede mirar el comportamiento a un año, a dos, a tres, a diez… O mirar el comportamiento desde su creación. Algo que puede resultar interesante cuando tenemos enfrente a fondos con varias décadas –casi un siglo– de vida.

Los fondos de inversión tal y como los conocemos ahora mismo surgen en Estados Unidos antes del Crack del 29 del pasado siglo. Existen casi una decena de ellos que todavía siguen en pie –y con éxito– que se pusieron a la venta entre 1924 y 1931. El primero de ellos fue el MFS Massachussets Investors Fund, que se creó en 1924. En aquel momento el alto precio de las acciones hacía casi imposible para un minorista poder invertir en bolsa, con lo que la mutualización de los ahorros parecía una decisión casi ineludible. Hoy ese vehículo tiene 95 años, mucho más que la media de los fondos que existen a nivel global.

Según datos de la agencia de calificación de fondos norteamericana Morningstar, la mayor parte de los vehículos de inversión no ha cumplido aún 20 años. En Estados Unidos, la vida media de un fondo no alcanza la década y en Europa ronda los 12 años. Por eso cuando vemos un fondo con un histórico de varias décadas de vida se puede inferir que su comportamiento ha sido bueno y consistente a lo largo de su trayectoria vital.

Victoria Torre, responsable de Desarrollo de contenidos, Productos y Servicios de Self Bank lo tiene claro: “Es complicado encontrar un fondo de renta variable que haya sido constante durante al menos los últimos 20 años, debido a que se trata de un tipo de activo volátil que puede haber registrado comportamientos dispares en distintos periodos de tiempo. Descubrir fondos que nos den tranquilidad en cualquier escenario de mercado no es una tarea sencilla, por no decir imposible”, señala a Forbes.

En nuestro mercado es más complicado encontrar fondos tan longevos, ya que el gran impulso de este sector llegó a partir de los años 90 del pasado siglo coincidiendo, dicen los expertos, con dos acontecimientos: por un lado, la modificación en el impuesto de sociedades y en el IRPF y por otro, la apuesta de la banca por este producto como una alternativa a los depósitos. A partir de ahí, este último producto sigue siendo la alternativa favorita de los ahorradores españoles.

La cuestión es si los inversores españoles son capaces de mantenerse tanto tiempo invertidos… Como explica Leonardo Fernández, head of Intermediary Sales de Schroders para España: “Según nuestro reciente Estudio Global de Inversión, los españoles son los inversores minoristas más impacientes de Europa, solo superados por Polonia, ya que mantenemos nuestras inversiones una media de 1,9 años, cuando nosotros recomendamos 3 o 6 años. Se trata de algo importante porque los mercados no tienen comportamientos lineales, hay que darle tiempo a las ideas para maximizar su rentabilidad, aun cuando a corto plazo suframos vaivenes”, algo complicado en momentos en que los mercados no vienen acompañados de buenas noticias.

Una de las ventajas de los fondos de un largo track record es que se suelen comportar bien en caídas, ya que esa “es la clave para sobrevivir en el largo plazo; protegerse de las caídas es la única manera de cumplir años, es mucho más importante que obtener grandes rentabilidades en los ciclos alcistas”, señala Víctor de la Morena, director de Inversiones de Amundi Iberia. En su opinión, “un fondo que ha superado distintos ciclos económicos hace que tenga más posibilidades de sobrevivir en el futuro”. Por eso el experto indica que “un largo track record no nos garantiza elegir el mejor fondo, pero sí nos ayuda a reducir el riesgo de elegir uno malo”.

Es más, Beatriz Hernández, analista de fondos de atl Capital, considera que este tipo de vehículos pueden congeniar bien con cualquier perfil de riesgo. “Que un fondo tenga un buen histórico, es un punto a su favor tanto para los perfiles conservadores como para los más arriesgados. A la hora de seleccionar un fondo de inversión, te da más seguridad aquel que en el pasado haya demostrado consistentemente buenos resultados aunque esto no sea determinante para la rentabilidad futura”, indica a Forbes.

Uno de los aspectos que más valoran los expertos consultados de un fondo con un largo track record es la continuidad de su equipo gestor. Para Miguel Pérez, analista de fondos de atl Capital, que un fondo siga vivo con un histórico de varias décadas “nos dice que el equipo gestor ha sido capaz de mantener una consistencia en sus procesos de inversión con éxito, sin embargo hay que tener en cuenta que rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras; es necesario un análisis más profundo del posicionamiento actual del fondo para saber cuáles pueden ser las expectativas futuras de rentabilidad antes de incluirlo en una cartera de inversión”.

En esta misma línea, Felipe Lería, director general para Iberia de UBP señala que lo que indica que un fondo de un largo histórico siga funcionando bien es que “hay un proceso de inversión sólido y contrastado. No suele ser habitual que los fondos más longevos hayan tenido importantes cambios en los equipos gestores, tampoco en los procesos de inversión. Lo segundo es que cuenta con el favor de los inversores, lo que ya de por sí podría ser un buen indicativo de la primera afirmación”.

Así, Ángel Olea, director de Inversiones de Abante, indica que “al elegir fondos de inversión es importante valorar aspectos cuantitativos y cualitativos. La rentabilidad pasada se incluiría dentro de los primeros: a todo el mundo le gusta comprar fondos que han funcionado bien, lógicamente. Un dato de rentabilidad no deja de ser, por otro lado, un número que nos da algo más de información pero, probablemente, no la suficiente”.

Por eso, en opinión de Miguel Pérez, de atl Capital, “a la hora de seleccionar un fondo, analizar el track record no debe ser el único criterio de selección para tomar la decisión de invertir o no en dicho fondo. El histórico solo nos informa de cómo se comportó el fondo en el pasado y cómo reaccionó el equipo gestor del fondo a los distintos acontecimientos que se han dado en los mercados financieros, pero esto no garantiza que en el futuro vayan a continuar con el acierto o no”.

Para Víctor de la Morena, los fondos con un histórico muy largo “son muy bien recibidos por clientes de perfil moderado o conservador, que no son amigos de las sorpresas o las novedades, que prefieren productos muy contrastados, aunque no salgan los primeros en rentabilidad a corto plazo”.

Uno de los fondos más antiguos del planeta y que se encuentra a la venta en el mercado español es el conocido Capital Group Investment Company of America. Se trata de una estrategia de gestión activa de renta variable estadounidense que utiliza tanto estilos de inversión de valor como de crecimiento para superar a su índice de referencia a largo plazo. Se trata del fondo más antiguo de Capital Group, ya que se lanzó en Estados Unidos en 1934. Se trata de una estrategia bien diversificada centrada en compañías de calidad con especial énfasis en los dividendos futuros. Como resultado, ha tendido a ser una estrategia conservadora, con menor volatilidad que el mercado y una mejor protección a la baja. Los gestores de la firma creen que en sus 85 años de existencia ha demostrado su eficacia a largo plazo. O eso explica, quizá que este vehículo octogenario siga aún en el mercado.

La gestora estadounidense también tiene en el mercado europeo una estrategia de renta variable que está a punto de cumplir 46 años, el Capital Group New Perspective. Mario González y Álvaro Fernández Arrieta, directores de Desarrollo de Negocio de la gestora en Iberia señalan que este fondo ha tenido éxito porque aprovecha las oportunidades que generan los cambios en los patrones del comercio mundial y las relaciones económicas y políticas. A lo largo de una historia de casi cinco décadas, la estrategia New Perspective ha generado valor a largo plazo para los inversores y ha contribuido a reducir caídas en los mercados bajistas. De hecho, se trata de un fondo que en dichos mercados bajistas siempre ha superado al mercado. En los mercados alcistas lo bate un 85% de las veces. Además, destacan la estabilidad de su equipo gestor, compuesto por siete expertos con una media de 28 años de experiencia en el sector de la inversión y una media de 25 años en Capital Group.

Sin embargo, como recuerdan todas las gestoras consultadas, los éxitos pasados no garantizan éxitos futuros. El asesoramiento y el convencimiento de que los fondos en los que invertimos son los adecuados para nuestro perfil es crucial. No todo vale para todo el mundo. Ángel Olea advierte que “el track record de un fondo es un dato más a valorar a la hora de seleccionar fondos de inversión, junto a otros datos cuantitativos y cualitativos. No todos los fondos con buen histórico deben comprarse, ni deben venderse todos aquellos que han tenido un mal comportamiento. No se trata de tener una bonita colección –de pasado brillante– de fondos”. Como siempre, la cuestión es tener una cartera equilibrada y diversificada de fondos que pueda manejarse bien en distintos entornos de mercado.

Fondos que elegir

Beatriz Hernández indica que “a la hora de construir una cartera a largo plazo, para atl Capital lo importante es la distribución por activos, divisas, regiones geográficas y sectores. Las carteras se componen por fondos acorde con la visión del comité de inversiones. A veces ocurre que un fondo con un histórico destacable, cumple además con nuestros requisitos de diversificación y encaja en las carteras globales de nuestros clientes”.

Para esta experta, algunos ejemplos de fondos que podrían cumplir estos requisitos son el Invesco Pan European High Income, el Bellevue Global Macro, el DPAM Real Estate o la gama de NN Patrimonial (Defensive, Balance y Aggressive).

Victoria Torre indica que para un inversor moderado que sienta algo de apetito por la renta variable podría resultar interesante un fondo mixto que mezcle renta variable y renta fija, que tiende a ser menos volátil. “Un ejemplo es Carmignac Patrimoine, que ha conseguido compaginar desde 1989 ambos instrumentos para aumentar el valor para el partícipe”, comenta.

Para inversores más conservadores, la experta de Self Bank apuesta por un fondo de renta fija, el Candriam Euro C, que lleva activo desde 1988.