Durante los peores momentos de la pandemia, el consumo de café y té en bares y restaurantes disminuyó drásticamente debido a las restricciones aplicadas a la hostelería para prevenir el riesgo de contagio. En consecuencia, y de forma inversamente proporcional, su consumo aumentó en los hogares porque desayunar había que desayunar igual. Al amparo de esta necesidad, algunas empresas vieron el cielo abierto para ofrecer productos de calidad que además fueran respetuosos con el medio ambiente.

Casi 6.935 millones de las cápsulas monodosis que se generan en España al año no se reciclan

Un informe de Alimarkt afirma que aproximadamente la mitad de la cuota de mercado de café en distribución en España son cápsulas monodosis, que al día generan un residuo de 19 millones de cápsulas, lo que al año supone casi 6.935 millones de cápsulas que no se llegan a reciclar. Con respecto al té, el American Chemical Society’s Journal of Environmental Science and Technology afirma que cuando infusionamos a 95º una bolsita de té en polvo se desprenden casi 11.600 millones de partículas de microplásticos. El consumo de té e infusiones ronda los 130 gramos anuales por persona en España y si consideramos que cada bolsa de té contiene 2 gramos de té y 0,04 gramos de plástico, nos da un consumo anual de 3.000 millones de bolsitas con un residuo de 122.200 kilos de plástico no reciclable al año.

Cápsulas reciclables

Para revertir esta situación, surgió Debuencafé una empresa que fabrica cápsulas de café ecológico 100% compostables y que ya cuenta con certificación B Corp.  Miguel Munilla, CEO y socio cofundador de esta compañía madrileña, explica que la idea surgió al reencontrarse con el que sería luego su socio, Aitor. «Después de varios años sin vernos, quedamos a tomar café y nos dimos cuenta de la importancia que tenía como generador de buenos momentos y de la oportunidad que nos brindaba para hacer las cosas de forma diferente dentro de una industria tan competitiva». 

Aitor Guerra y Miguel Munilla, cofundadores de Debuencafé. (Cedida)

Durante la pandemia, Miguel explica que crecieron mucho sus ventas a través del ecommerce y que su apuesta «por un producto de calidad y sostenible con impacto social ha llamado la atención» y eso para ellos «significa un gran paso». Para él, el futuro de las empresas pasa por la sostenibilidad, porque «ya no es una cuestión de postureo o de hacerlo por obligación», sino que hay que «incorporarlo desde el principio como pilar sobre el que deben sustentarse importantes decisiones del negocio». «Si lo haces de verdad, predicas con el ejemplo y eres consistente, los consumidores te premiarán», añade.

Café molido

Otra forma de evitar las cápsulas no reciclables es comprar el café en grano y luego molerlo, que según Beatriz Mesas, catadora profesional de café y una de las fundadoras de Incapto Coffee, «es la forma más buena, saludable, económica y sostenible de tomar el café». Esta empresa nació en marzo de 2020 en Barcelona, «justo antes de que estallara la crisis del coronavirus» y desde el principio vieron que para entrar en los hogares y que los consumidores se pasaran al café en grano, debían «ofrecer una alternativa que fuera igual de práctica, pero más buena y más económica». Así que implementaron un «modelo de negocio de venta de suscripción de café en grano que incorporara una cafetera súper automática que molía el café al momento, a un precio competitivo y de un tamaño reducido, adecuada para la mayoría de las cocinas de nuestro país».

Incapto Coffee, fundada en Barcelona en marzo de 2020, prevé terminar el año con 10.000 suscriptores a su modelo de venta de café en grano

En menos de un año ya eran 18 trabajadores y a finales de éste esperan llegar a 30. Sus previsiones para 2021 incluyen una facturación de 5 millones de euros y 10.000 suscriptores. «Los consumidores cada vez somos más conscientes y responsables», señala Beatriz y «queremos dejar un mundo mejor para los que vienen o como mínimo que nuestro impacto sea el mínimo posible. Eso pasa por tomar decisiones de consumo responsable y lo único que realmente podemos hacer para cambiar el mundo que nos rodea es informarnos de cómo trabajan las empresas y tomar buenas decisiones de compra», sostiene.

Té en polvo

Si lo tuyo no es el café, también puedes disfrutar de un té matcha sostenible como los que ofrece Matcha&co, que, como explica Víctor Abrines, cofundador de la marca, «es la alternativa perfecta al café y contiene una cantidad asombrosa de propiedades beneficiosas para el organismo». Nacidos en junio de 2018, prevén facturar este año 2,2 millones de euros, con un crecimiento anual del 275%.

Víctor explica que «el consumo se está afianzando cada vez más entre la población» y que se están internacionalizando empresa «con el objetivo de entrar en EEUU a finales del 2021». En la actualidad están presentes en España, Francia, Reino Unido y Alemania.

Víctor Abrines y Pepe Cabestany, cofundadores de Matcha&co. (Cedida)

El reto más importante al que han tenido que enfrentarse fue «encontrar agricultores que cosecharan té de alta calidad y que se preocupasen de que sus plantaciones no contuvieran metales pesados, moho o hiciesen uso de pesticidas o herbicidas que pudieran perjudicar la salud del consumidor. Nos volcamos durante dos años en encontrar estos agricultores y productores de té matcha que siguieran el proceso de preparación tradicional».  

Para ellos, «la sostenibilidad no es una acción de marketing, sino una necesidad«, por lo que consideran que «hay que evitar el uso innecesario de productos que no tengan una economía circular para que nuestro negocio tenga futuro y nuestros hijos puedan disfrutar de los bienes que nos provee la naturaleza. Si no se busca la sostenibilidad a corto plazo, sólo nos encontraremos decadencia en el futuro».