Indra afronta una nueva etapa tras la salida de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) de su capital. La venta del 14,3% que mantenía la compañía de los hermanos Escribano deja a la SEPI, con el 28%, como principal accionista de referencia de la tecnológica española, en un momento en el que el grupo concentra buena parte de las expectativas del Gobierno para reforzar la industria nacional de defensa.
La nueva fotografía corporativa tiene dos nombres propios en la gestión: José Vicente de los Mozos y Ángel Simón. El primero continúa como consejero delegado y primer ejecutivo de la compañía; el segundo asumió en abril la presidencia no ejecutiva, con un papel centrado en la gobernanza, el consejo y la interlocución institucional. La compañía queda así organizada en torno a una separación formal entre la gestión diaria y la presidencia del grupo.
El esquema sitúa a De los Mozos al frente de la ejecución del plan industrial de una compañía con creciente peso estratégico. Indra ha reforzado en los últimos ejercicios su exposición a defensa, espacio, ciberseguridad, simulación, sistemas de mando y control y gestión del tráfico aéreo, áreas que se han convertido en prioritarias en el nuevo ciclo europeo de inversión en seguridad.
El contexto financiero acompaña esa transición. Indra cerró el primer trimestre de 2026 con ingresos de 1.334 millones de euros, un 15% más; un beneficio neto de 76 millones, un 28% superior; y una cartera de pedidos de 20.334 millones, con un crecimiento del 154%. Para De los Mozos esos datos refuerzan su papel como gestor de la expansión y como responsable de convertir la ambición estratégica en crecimiento, rentabilidad e integración industrial.
El nuevo mapa accionarial refuerza el peso de la SEPI. Junto al 28% del holding público figuran SAPA, con una participación cercana al 7,94%; Amber Capital -fondo controlado por Joseph Oughourlian-, en torno al 7%; y otros inversores financieros internacionales con posiciones relevantes o significativas como T.Rowe Price (5%), David Shaw (3,5%) y Millennium (1%). A falta de nuevas comunicaciones a la CNMV, la colocación del 14,3% de EM&E no ha aflorado por ahora un nuevo socio de referencia.
Un campeón nacional de la defensa
La hoja de ruta de Indra pasa por su consolidación como gran grupo español de defensa. El Gobierno ha situado a la compañía en el centro de su estrategia para reforzar capacidades nacionales en un contexto de aumento del gasto militar en Europa, revisión de cadenas de suministro y búsqueda de mayor autonomía industrial. Con la SEPI como primer accionista, el Estado se garantiza el control y que el centro de decisión permanezca bajo influencia española.
Una pieza relevante en este proceso sería la eventual compra de Escribano Mechanical & Engineering. Sus propietarios, los hermanos Escribano, han allanado el camino con su salida del accionariado de Indra tres años después, tras su entrada en mayo de 2023. La empresa familiar era hasta ahora el principal accionista privado de Indra y su absorción ponía el riesgo el control del Estado. La venta de su 14,3%, valorada en 1.300 millones, les ha generado una plusvalía de 900 millones.
El mercado avala de entrada la nueva etapa. Las acciones de Indra suben alrededor de un 2% tres horas después de la apertura, hasta los 53,5 euros, y acumulan un avance próximo al 9% en las tres primeras sesiones de la semana.
La compañía encara ahora el reto de capitalizar el nuevo ciclo de inversión a través de los Programas Especiales de Modernización (PEM) del Ministerio de Defensa, que movilizarán 34.000 millones de euros hasta 2037. España tiene el compromiso de aumentar el peso del gasto en defensa sobre el Producto Interior Bruto (PIB) del país a al menos el 2%.
Con todo, De los Mozos tiene el papel clave de convertir la prioridad política de la defensa en un proyecto empresarial capaz de sostener ingresos, caja y rentabilidad. El consejero delegado deberá gestionar el crecimiento de Indra en defensa y ordenar la integración de posibles adquisiciones. Mientras, Simón tiene el desafío de equilibrar los intereses del Estado, el consejo y los inversores privados. Todo con la vista puesta en un objetivo: crear un campeón nacional que compita en programas europeos de mayor tamaño.

