La buena marcha de la industria turística no se calibra únicamente a través de los continuos incrementos de viajeros, sino que también se refleja en la capacidad de los grandes grupos para volver a crecer, reducir deuda e invertir en la transformación de sus modelos de negocio. Es el caso de Globalia, que cerró 2025 con una facturación de 3.519 millones de euros, un 7,6% más que el año anterior, y un beneficio neto de 118 millones, un 21% superior al registrado en 2024.
Los resultados consolidan el proceso de recuperación iniciado tras la pandemia y refuerzan el papel de la compañía radicada en Baleares, como uno de los principales actores de la industria turística española. El grupo continúa siendo un referente en un archipiélago que ha convertido el turismo en uno de sus mayores motores económicos y en un laboratorio para la transformación del sector.
El crecimiento de Globalia se ha apoyado en cuatro áreas clave: el transporte aéreo, los servicios aeroportuarios, el mantenimiento aeronáutico y el negocio turístico. Esta diversificación ha permitido mejorar la rentabilidad operativa incluso en un contexto marcado por la inflación, la volatilidad de los costes energéticos y las tensiones geopolíticas que siguen condicionando la movilidad internacional.
Uno de los indicadores que mejor refleja esta evolución es el EBITDA recurrente, que alcanzó los 256 millones de euros, frente a los 221 millones del ejercicio anterior. La mejora responde tanto al incremento de la actividad como a una mayor eficiencia operativa y a la consolidación de la recuperación en las principales líneas de negocio.
El doble de caja
Más allá del crecimiento de los ingresos, el ejercicio deja una fotografía especialmente positiva desde el punto de vista financiero. Globalia duplicó la generación de caja procedente de su actividad, alcanzando un flujo de efectivo operativo de 306 millones de euros. La compañía cerró el año con una posición de tesorería de 288 millones, reforzando su capacidad para afrontar nuevas inversiones.
El otro gran hito ha sido la reducción del endeudamiento. La deuda financiera a largo plazo descendió desde los 605 hasta los 370 millones de euros, mientras que los gastos financieros se redujeron más de un 10%. En este proceso ha sido determinante la cancelación anticipada de los préstamos concedidos por la SEPI a Air Europa durante la pandemia, por un importe de 475 millones de euros, una operación que marca el cierre de una de las etapas financieras más complejas para el grupo tras la crisis sanitaria.
Con una estructura financiera más sólida, Globalia ha intensificado las inversiones destinadas a modernizar sus operaciones. La estrategia actual pasa inevitablemente por reforzar sus capacidades tecnológicas mediante soluciones basadas en inteligencia artificial, análisis de datos y automatización de procesos, herramientas que la compañía considera esenciales para mejorar la eficiencia y responder a un mercado cada vez más competitivo.
El patrimonio neto consolidado también continuó recuperándose durante 2025, con una mejora cercana a los 84 millones de euros, aunque todavía acusa el impacto extraordinario que supusieron las pérdidas registradas durante los ejercicios de la pandemia. Los primeros indicadores de 2026 apuntan a que la tendencia continúa. Hasta junio, Globalia registró unos ingresos de 1.659 millones de euros, un 8% más que en el mismo periodo del año anterior, mientras que el EBITDA alcanzó los 67 millones.
Especialmente significativo resulta el giro en el resultado antes de impuestos, que pasa de cifras ligeramente negativas en el primer semestre de 2025 a 40 millones de euros un año después, pese a un escenario internacional todavía condicionado por los conflictos geopolíticos, la incertidumbre económica y la incesante presión sobre los costes del transporte aéreo.
Renovación de los consejos de Globalia y Air Europa
Por otra parte y coincidiendo con esta nueva etapa, el grupo ha renovado los consejos de administración de Globalia y Air Europa con el objetivo de reforzar su estructura de gobierno corporativo. Así, Juan José Hidalgo continúa como presidente ejecutivo de Globalia, mientras que Ramiro Campos asume la dirección ejecutiva como consejero delegado. Vinculado al grupo desde hace décadas, ha desempeñado un papel relevante en algunas de las principales operaciones corporativas de la compañía y representa una apuesta por la continuidad en la estrategia de crecimiento.
El consejo incorpora además perfiles de reconocido prestigio en el ámbito financiero, jurídico y de las operaciones corporativas. Entre ellos destacan Alejandro Ortiz Vaamonde, especialista en fusiones y adquisiciones con una amplia trayectoria en despachos internacionales; Álvaro Badiola Guerra, con experiencia como director financiero en grandes multinacionales como Cepsa, Telefónica o Atento; y Javier Beltrán Yturriaga, experto en derecho societario y financiación corporativa. Air Europa también refuerza su órgano de gobierno con la incorporación de nuevos consejeros, manteniendo a Juan José Hidalgo como presidente ejecutivo y a Richard Clark al frente de la gestión de la aerolínea.
La renovación del equipo directivo llega en un momento en el que el grupo afronta una nueva fase de expansión. Con una posición financiera saneada, mayor capacidad de inversión y un entorno turístico que sigue mostrando fortaleza, Globalia aspira a consolidar desde Baleares su papel como uno de los principales grupos turísticos integrados del mercado español y europeo.

