La polémica por los planes de AENA para ampliar los aeropuertos de Baleares ha llegado al otro lado del Atlántico. El New York Times se ha hecho eco de la pregunta que primero la ciudadanía y después la clase política autonómica han trasladado al Gobierno de España. «¿Estas ciudades europeas dicen tener demasiados turistas. ¿Por qué amplían sus aeropuertos?» es el titular con el que la publicación estadounidense enmarca un reportaje sobre las contradicciones de destinos europeos saturados que se quejan de la masificación turística mientras adaptan sus infraestructuras para acoger un mayor volumen de llegadas.
El artículo se centra en las ampliaciones de los aeropuertos de Barcelona, Venecia o Ámsterdam, además del de Son Sant Joan. Remarca la «paradoja» que se repite en distintas ciudades del Viejo Continente. «En toda Europa, los aeropuertos se están ampliando para satisfacer la creciente demanda de viajes, incluso mientras las ciudades a las que sirven luchan por contener la avalancha de visitantes con impuestos turísticos, prohibiciones de alquileres a corto plazo e iniciativas de reducción de emisiones de carbono».
Jurisdicciones en conflicto
En el caso de Mallorca, el Times se refiere a «jurisdicciones en conflicto» al señalar las líneas contradictorias de actuación entre el Gobierno central y unas administraciones regionales, empezando por el Ejecutivo autonómico, que «se han visto obligadas a responder a medida que los ciudadanos han empezado a protestar por el impacto del turismo». De hecho, describe Mallorca como «uno de los principales focos de tensión entre las autoridades locales y nacionales».
Así, recoge declaraciones del decano de la Facultad de Turismo de la Universitat de les Illes Balears (UIB), Tolo Deyá, quien señala que lo máximo que pueden hacer estos destinos «es reducir el número de alojamientos o imponer un impuesto turístico, mientras que controlar o reducir el número de vuelos está en manos del gobierno central. Y para los gobiernos centrales los aeropuertos son una fuente muy importante de ingresos».
La falta de coordinación y comunicación entre la administración central y las infraestatales es uno de los puntos analizados. El artículo recoge declaraciones de la presidenta balear, Margalida Prohens, en las que se queja de se enteró tarde de los planes de AENA. «No puede ser que mientras las instituciones locales trabajamos juntas en una estrategia para contener el turismo en nuestras islas, AENA planifique un crecimiento continuo. Desde entonces, destaca el medio, Prohens se ha estando quejando ante el gobierno de Pedro Sánchez sobre la falta de coordinación.
El posicionamiento de la empresa pública queda sintetizado en las declaraciones de Maurici Lucena, presidente del ente: «Los aeropuertos, como cualquier infraestructura, no pueden ser los controladores de la demanda». Una observación que choca frontalmente con la visión de Deyà de que el crecimiento de los aeropuertos puede erosionar la eficacia de los esfuerzos para frenar el exceso de turismo e incluso permitir la llegada de más turistas. «Cuando observas el caso de Mallorca, el número de plazas hoteleras ha sido el mismo durante muchos años, y los alquileres vacacionales están estrictamente controlados. Pero el número de llegadas sigue subiendo», asevera Deyá.
El reportaje incluye, asimismo, varios datos para contextualizar el debate social en torno a la masificación turística, como las recientes manifestaciones ciudadanas contra el actual modelo de crecimiento, traducido en calles, infraestructuras y servicios abarrotados y en un cada vez mayor problema de acceso a la vivienda. Las calles de Palma acogieron a decenas de miles de personas el pasado julio (25.000, recoge el NYT, aunque fuentes locales apuntaban a cifras mayores), mientras que el pasado fin de semana se produjeron nuevas marchas en Palma e Ibiza contra las reformas aeroportuarias.
«Definitivamente es una contradicción», señala en declaraciones al NYT Alex Chapman, director de política económica y ambiental de la New Economics Foundation, un centro de estudios británico progresista en Londres. «Hay casos como el de Barcelona donde tienes a una población que casi está en las calles rebelándose por lo que percibe como prácticas de la industria turística insostenibles e injustas. Proponer otra ampliación enorme del aeropuerto al mismo tiempo es realmente difícil de conciliar».
Reivindicaciones de Prohens
La cuestión del crecimiento turístico ha vuelto a concentrar buena parte del debate político de este martes. Prohens ha vuelto a reivindicar en el Parlament su oposición a los planes de AENA, subrayando que están a favor de las inversiones, pero que estas no pueden ir ligadas a incrementos de pasajeros. La presidenta balear ha respondido de este modo al portavoz del PSIB, Iago Negueruela, en el debate de las preguntas de control al Govern después de que el socialista le haya reprochado sus contradicciones en las políticas turísticas, lo que provocará que acabe siendo «la presidenta de los 20 millones de turistas». El socialista criticaba el «teatrillo» de Prohens al mostrarse indignada con AENA mientras aplaude y ampara la apertura de nuevas rutas de largo radio a Baleares, como las de Montreal (Canadá) o Abu Dabi (EAU) este mismo verano.
Prohens ha insistido en que es el Gobierno central «el que quiere que en el año 2031 lleguen a las Islas 50 millones de turistas» y ha recordado que el Consell de Mallorca está elaborando un estudio de carga para reducir plazas turísticas. Por último, ha reivindicado que el decreto de contención está funcionando. «Le puede dar las vueltas que quiera, pero ustedes serán los que aprobaron 115.000 plazas, mientras que este Govern ha aprobado cero», ha sentenciado.
En la misma línea se ha expresado el vicepresidente del Govern y conseller de Economía, Hacienda e Innovación, Antoni Costa, al referirse a la necesidad de fijar límites al crecimiento en Ibiza, por ser esta isla un territorio «frágil y limitado que no puede crecer de manera indefinida». Costa ha defendido así que este es el modelo territorial que persigue el Govern para la isla y que es el que ya implanta el Consell d’Eivissa. En ese sentido, ha recordado medidas como la limitación de vehículos y el «no radical a la ampliación desbocada» del aeropuerto.
Desde la oposición, grupos como Més han acusado al Govern de vivir en un «mundo paralelo» por defender que sus políticas de contención están funcionando mientras el número de visitas turísticas no para de crecer durante todo el año, si bien a un ritmo menor durante la temporada alta. Al respecto, la izquierda ecosoberanista apuesta por el decrecimiento, no por intentos de contención que, de todos modos, no están dando los resultados esperados.

