Baleares

Baleares cierra septiembre con más paro, pero también con más empleo

El mercado de trabajo sigue generando empleo, aunque empieza a mostrar algunas de las tensiones asociadas al final de la temporada y a la transformación de la población activa.

El de cocinero es uno de los puestos de trabajo más demandados por la hostelería balear. Foto: Pexels

El mercado laboral de Baleares afronta el cierre de la temporada turística con una aparente contradicción: el paro vuelve a crecer en septiembre por primera vez en cinco años, mientras la afiliación y la contratación mantienen tasas de crecimiento relevantes. El dato dibuja, por tanto, un mercado de trabajo que continúa generando empleo, aunque empieza a mostrar algunas de las tensiones asociadas al final de la temporada y a la transformación de la población activa.

En septiembre había 26.547 personas desempleadas en las islas, 493 más que un año antes, lo que supone un incremento del 1,9%. El comportamiento no fue homogéneo: Eivissa concentró el mayor aumento, con un 6,5%, seguida de Formentera, con un 2,9%, y Mallorca, con un 1,9%. Menorca fue la excepción, con un descenso del desempleo del 4,5%.

Para el Govern, sin embargo, la lectura del dato debe hacerse teniendo en cuenta un factor extraordinario: la regularización de personas migrantes. La consellera de Trabajo, Función Pública y Diálogo Social, Catalina Cabrer, sostiene que este proceso ya está teniendo efectos sobre las estadísticas laborales. En septiembre había 4.806 extranjeros no comunitarios desempleados, un 49% más que un año antes, y 1.102 personas inscritas como desempleadas estaban vinculadas al código específico de la regularización extraordinaria.

El Ejecutivo balear interpreta así que parte del incremento del desempleo no responde necesariamente a un deterioro del mercado laboral, sino a la incorporación al sistema de personas que hasta ahora no figuraban de la misma manera en las estadísticas laborales. Desde el inicio del proceso se han contabilizado 1.369 demandantes inscritos en el SOIB, de los que 1.102 estaban desempleados.

El resto de indicadores ofrece una fotografía considerablemente más expansiva. Baleares registró en septiembre 36.120 nuevos contratos, 3.517 más que un año antes, un incremento del 10,8%. Además, el 64,6% fueron contratos indefinidos, frente al 44,3% de media nacional. Más significativo todavía resulta el comportamiento de la afiliación. 682.486 personas estaban dadas de alta en la Seguridad Social, 29.078 más que en septiembre del año anterior, un crecimiento del 4,5%. El número de autónomos también aumentó hasta 110.291, un 2,8% más interanual.

Es precisamente esta combinación —más paro, pero también muchos más cotizantes— la que explica buena parte del debate sobre los datos de septiembre. La estadística del desempleo se deteriora ligeramente, pero no lo hace acompañada de una pérdida de empleo equivalente. Al contrario, la afiliación mantiene un crecimiento significativo.

UGT incide especialmente en esta segunda lectura. El sindicato considera que los efectos de la regularización extraordinaria sobre el empleo son positivos y destaca que el crecimiento del número de cotizantes está siendo muy superior al aumento del desempleo. Su secretario general en Baleares, Pedro Homar, reclama además que las empresas prolonguen todo lo posible los contratos de los trabajadores fijos discontinuos para que puedan beneficiarse de una temporada turística más larga.

El debate se redirige hacia la calidad del empleo

La lectura sindical introduce, no obstante, una cuestión que va más allá de las cifras de afiliación: qué tipo de empleo está generando el modelo económico balear y hasta qué punto permite sostener las condiciones de vida de los trabajadores.

CCOO interpreta los datos de septiembre como parte de las tendencias habituales del final de la temporada turística y considera preocupante el crecimiento interanual del paro, que sitúa dentro de una tendencia de «estancamiento». El sindicato reclama medidas estructurales para mejorar el mercado laboral y las condiciones de vida y vincula directamente esta cuestión con el problema de la vivienda.

UGT comparte parte de esa preocupación y sostiene que el crecimiento del empleo no garantiza por sí solo una mejora de la calidad de vida si el acceso a la vivienda continúa siendo un problema. El sindicato reclama, en paralelo, aprovechar la prolongación de la temporada para mantener durante más tiempo ocupados a los trabajadores fijos discontinuos.

La discusión, por tanto, empieza a desplazarse desde cuántos puestos de trabajo genera Baleares hacia cuánto duran, qué ingresos proporcionan y qué capacidad tienen los trabajadores para mantener su nivel de vida.

Las empresas ponen el foco en la inflación

Desde el lado empresarial, la valoración es más favorable respecto al comportamiento del mercado laboral. La presidenta de CAEB, Carmen Planas, destaca la «buena salud» del mercado laboral balear durante la temporada alta, pese al ligero repunte del desempleo que rompe la tendencia descendente de los últimos años.

La patronal introduce, sin embargo, otro elemento de preocupación: la inflación. Planas advierte de una subida de los precios que, según señala, no se registraba desde hace aproximadamente cuatro años. Es una cuestión relevante porque puede erosionar parte de la mejora que reflejan las cifras de empleo si el aumento de los ingresos no acompaña al encarecimiento del coste de vida.

Así, septiembre deja una fotografía económica con varias capas. Baleares sigue creando empleo y aumentando su base de cotizantes, la contratación crece con fuerza y el peso de los contratos indefinidos se mantiene por encima de la media nacional. Al mismo tiempo, el paro rompe una racha de cinco años de descensos y vuelve a crecer en términos interanuales, en parte por la incorporación al sistema de personas vinculadas al proceso extraordinario de regularización.

El Govern pone el acento en la fortaleza de los principales indicadores y en el efecto de la regularización sobre las estadísticas. Los empresarios destacan la solidez del mercado laboral durante la temporada alta y alertan de la inflación. Los sindicatos, aunque reconocen el crecimiento del empleo, apuntan a los problemas estructurales de un mercado laboral marcado por la estacionalidad y a la dificultad de convertir esa mejora cuantitativa en una mejora equivalente de las condiciones de vida.

El dato más relevante de septiembre, por tanto, no es únicamente que haya más parados, sino que ese incremento convive con casi 29.000 afiliados más que hace un año. El reto para los próximos meses será determinar cuánto de esta fortaleza laboral puede mantenerse una vez superado el pico de la temporada turística.

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