Los salarios de Baleares marcaron un hito en 2025 al superar la media estatal por primera vez desde 2008, año en que cambió la metodología de cálculo y se inició la serie histórica actual. Desde entonces, el promedio salarial de las Islas se había situado siempre en la mitad baja de la tabla. Hasta el año pasado. El salario bruto promedio al mes en Baleares fue de 2.396,38 euros, unos 20 euros por encima de la media nacional, que se situó en 2.376,5 euros.
Así lo indica el Informe sobre el Mercado de Trabajo del Observatorio de Treball de les Illes Balears, basado en los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Según este último, el año pasado se firmaron hasta 16 convenios colectivos en las Islas, seis de empresa y diez de ámbito superior que afectaron a 221.664 trabajadores y constituyendo un aumento salarial pactado del 4 %, superior al 2,9 % registrado en el conjunto de España.
Todavía mayor fue el incremento generalizado del coste salarial total en el territorio con respecto a 2024: un crecimiento del 6,3 % frente al 3,2 % correspondiente al territorio estatal, prácticamente el doble. El Archipiélago fue el territorio estatal con la subida más pronunciada. No es la única tabla estadística laboral que encabezó ese año: también lidera la de horas efectivas trabajadas por trabajador.
Pero si hay que hablar de convenios, es inevitable referirse al acuerdo estrella de ese año, el XVII Convenio de Hostelería, firmado en el mes de julio. Este documento establece una subida del 13,5 % en tres años para cerca de 160.000 trabajadores, que en el caso del primer año, 2025, llegó al 6 %. Por peso y alcance, es indudable que el convenio del sector hostelero tiene una influencia capital en el análisis salarial balear. A pesar de las discrepancias que jalonaron todo el proceso de negociación –finalmente el acuerdo se cerró sin uno de los sindicatos, CCOO, que criticó las condiciones pactadas entre UGT y la patronal–, lo cierto es que la subida salarial firmada fue la máxima alcanzada nunca antes y el documento se convirtió en una referencia para las negociaciones del sector en otros puntos de España.
Asimismo, de ese año caben destacar igualmente el convenio del transporte de mercancías, con un incremento salarial del 12%, y el del transporte regular de viajeros por carretera, con un 5 %. Todo ello suma para hacer de 2025 el año del punto de inflexión, el momento en que Baleares se volvió a situar en la mitad alta de la tabla salarial estatal desde que se cuenta con los registros actuales.
La metodología de la Encuesta de Estructura Salarial (EES) del INE se cambió y homogeneizó en 2008 y marcó el momento en que se empezó a publicar con periodicidad anual. En los estudios realizados en años anteriores –1995, 2002 y 2006– las Islas solían presentar una media salarial por encima del promedio nacional, con una intensa actividad económica impulsada por la actividad turística e inmobiliaria previa a la Gran Recesión. El cambio metodológico coincidió con una tendencia a la baja de lo salarios baleares al tiempo que el nivel de vida iba subiendo de manera desenfrenada, especialmente en la última década.
De este modo, la tendencia alcista experimentada en 2025, que podría tener una continuidad en el año en curso, corrigió ese déficit en capacidad adquisitiva que los trabajadores de las Islas venían acumulando desde hace décadas. La consellera de Trabajo, Función Pública y Diálogo Social del Govern balear, Catalina Cabrer, destacó estos datos congratulándose de que «en Baleares el salario sube más que el coste de la vida, y eso es una muy buena noticia». Cabrer ahondó en el hecho de que todo ello es fruto de la negociación colectiva «y del esfuerzo de las patronales a la hora de efectuar las subidas salariales: estamos centrados en que el empleo sea de calidad».
Los sindicatos mayoritarios han valorado positivamente estos incrementos, aunque la imparable escalada del coste de la vida ha menguado desde el primer momento el alcance de los mismos. No solo en cuestión de acceso a la vivienda, el primer problema de los baleares con diferencia, también en el precio de la cesta de la compra y otros gastos cotidianos. De hecho, en 2025 las Islas acompañaron estos incrementos salariales de una inflación superior a la media española: 3,1 % frente al 2,7 %. El Índice de Precios de Consumo (IPC) marcó en este último mes de agosto un aumento del 4,4 % en Baleares, una décima por encima de la media estatal y ¡el valor más alto desde abril de 2023, cuando llegó al 4,6%.
«La subida conseguida en el convenio de hostelería fue importante», concede el secretario general de CCOO, José Luis García, para añadir que por desgracia, «volvemos a lo de siempre: las subidas más altas del país son insuficientes para poder vivir en las Islas, sobre todo por el problema de la vivienda». Por ello, García reclama la aplicación de políticas públicas y un «acuerdo de país» para compensar ese diferencial entre el precio de la vida en el Archipiélago y la capacidad adquisitiva de sus ciudadanos. Desde UGT, el secretario general Pedro Homar, hace un balance similar al señalar que estas subidas «todavía no son suficientes para compensar los gastos normales de los baleares, especialmente en materia de vivienda».
Con todo, el liderato que Baleares ostentó en incrementos salariales se complementa con el de las horas de trabajo, que mantiene desde hace varios años. Las Islas son la comunidad con más horas efectivas trabajadas por trabajador al mes con una cifra promedio de 135,2 horas, más de siete horas por encima de la media estatal (127,8). Le siguen Comunidad de Madrid (131,7) y Canarias (129,7). En el extremo opuesto de la tabla se encuentra el País Vasco con 120,5 horas trabajadas.
El dato dibuja así una paradoja: Baleares no solo encabeza el crecimiento de los salarios, sino también el número de horas que sus trabajadores dedican al empleo. Un avance en términos retributivos que, sin embargo, convive con un coste de vida que sigue situado entre los principales obstáculos para mejorar el poder adquisitivo. El reto, por tanto, no parece limitarse a ganar más, sino a conseguir que ese incremento salarial se traduzca también en una mayor capacidad para vivir y prosperar en las Islas.

