Yuri Kovalchuk en una reunión con accionistas rusos y extranjeros organizada por Dmitry Medvedev, presidente del Grupo Nacional de Medios de Comunicación, en el Kremlin (Moscú). (Foto: Alexander Zemlianichenko, Pool/FORBES)
Yuri Kovalchuk en una reunión con accionistas rusos y extranjeros organizada por Dmitry Medvedev, presidente del Grupo Nacional de Medios de Comunicación, en el Kremlin (Moscú). (Foto: Alexander Zemlianichenko, Pool/FORBES)

Marina Ovsyannikova apareció hace unos días en las noticias del Canal Uno de la televisión rusa detrás de la presentadora con un cartel que decía «NO A LA GUERRA. No te creas la propaganda. Aquí te mienten». Las autoridades la detuvieron durante más de doce horas, imponiéndola una multa, y, según los medios de comunicación estatales rusos, ahora está siendo investigada por difundir información falsa. «Quería mostrar al mundo que… la mayoría de los rusos están en contra de la guerra», dijo Ovsyannikova a la CNN. Si es condenada en virtud de la nueva ley rusa que prohíbe la expresión que se desvíe de la «verdad» aprobada por el gobierno, se enfrenta a hasta quince años de prisión.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, se cierne como una sombra oscura sobre la represión de la información veraz de tipo soviético que, por ejemplo, prohíbe el uso de la palabra «guerra» en los medios de comunicación rusos. (Se trata de una «operación militar especial» cuyo objetivo es librar a Ucrania de los nazis). El general de Putin en la guerra de desinformación es Yuri Kovalchuk, el oligarca de 70 años descrito por el gobierno de Estados Unidos como «asesor cercano» y «banquero personal» de Putin en las sanciones estadounidenses de 2014 contra él. Los dos hombres han sido «casi inseparables» en los últimos dos años, según un observador del Kremlin. Kovalchuk, a través de su holding National Media Group, controla las noticias que ven y escuchan los rusos. Posee participaciones en el Canal Uno y en varios de los canales de televisión más influyentes de Rusia. En diciembre, su empresa adquirió una parte de VK, la mayor empresa de redes sociales de Rusia.

Kovalchuk, hombre de confianza

Kovalchuk y Putin están muy unidos. Poseen casas en la misma exclusiva cooperativa y Kovalchuk fue el anfitrión de la boda de la hija del presidente de Rusia en 2013, según los Papeles de Panamá. En los últimos dos años, Kovalchuk se ha «consolidado como el segundo hombre de facto en Rusia, el más influyente entre el entorno del presidente», según el periodista ruso Mijail Zygar, autor de un libro sobre el círculo íntimo de Putin.

«Cuando la gente dice televisión estatal rusa, se refiere realmente a la televisión de Kovalchuk», dice Anders Åslund, experto en la oligarquía rusa. «Putin no confía lo suficiente en el Estado. Quiere que su hombre más cercano controle la televisión».

Dos socios y un negocio

Kovalchuk, que según FORBES su patrimonio está estimado en unos 1.300 millones de dólares (1.181,6 millones de euros), creó National Media Group en 2008 en asociación con otro oligarca, Alexei Mordashov. Alina Kabaeva, considerada novia de Putin, es la presidenta de la empresa. Además de Channel One, National Media Group controla los populares canales de televisión rusos 5TV, REN-TV (antigua cadena de la oposición a Putin) y el canal de entretenimiento CTC, así como participaciones en periódicos, medios digitales y estudios de contenidos.

El National Media Group es «uno de los dos mayores actores del mercado mediático ruso», junto con la empresa estatal VGTRK, afirma Ilya Yablokov, profesor de periodismo de la Universidad de Sheffield (Inglaterra).

*National Media Group y Kovalchuk no respondieron a la solicitud de declaraciones.

Impulso de teorías de conspiración

Desde la invasión de Ucrania el 24 de febrero, la cobertura mediática de las cadenas de televisión rusas se ha hecho eco de los temas de los discursos de Putin. Esta semana, expertos y presentadores han impulsado teorías de conspiración sobre el desarrollo de armas biológicas por parte de Ucrania con el apoyo de Estados Unidos, algo que han negado ambos países.

Kovalchuk es «conocido por sus opiniones antiliberales y antioccidentales» y su pensamiento «conspiratorio», dice Tatiana Stanovaya, académica no residente en el Centro Carnegie de Moscú y fundadora del sitio de noticias R.Politik. «La gente como Kovalchuk entiende las prioridades y los objetivos de Putin», dijo. «Pueden sentirlo y tratan de adaptar la política de los medios de comunicación a esas necesidades».

En diciembre de 2021, National Media Group adquirió al oligarca Alisher Usmanov una participación mayoritaria del gigante ruso de las redes sociales VK. Tras el cambio de propiedad, VK despidió a gran parte de sus directivos y promovió a los familiares de Kovalchuk, según el sitio de noticias independiente ruso The Bell. En la actualidad, VK está siendo utilizada por el Kremlin para reclutar mercenarios para la guerra de Rusia contra Ucrania, informó la BBC.

«VK está desempeñando un papel enormemente influyente para mantener a la población bajo control, difundiendo las narrativas favorables al Kremlin y castigando a quienes utilizan la red social para difundir opiniones alternativas», afirma Yablokov, profesor de periodismo. «VK está ahora tan abierta como podría estarlo a los servicios de inteligencia domésticos rusos».

San Petersburgo les unió

Kovalchuk y Putin se acercaron en San Petersburgo durante la década de los 90, cuando el Banco Rossiya de Kovalchuk apoyó el ascenso político de Putin. Entonces, como ahora, Kovalchuk operaba entre bastidores. David Lingelbach, profesor de la Universidad de Baltimore, trabajó en Rusia durante esa misma década en el sector bancario y de capital riesgo. En varias ocasiones, Lingelbach se reunió con Putin, que actuaba en calidad de primer teniente de alcalde de San Petersburgo, para facilitar las inversiones de los inversores extranjeros. «Conocí a la mayoría de las otras personas que Putin incorporó a su círculo íntimo –Igor Sechin, Dimitri Medvedev, Alexey Miller–, pero ni una sola vez vi o tuve conocimiento de Kovalchuk», dice Lingelbach. «En retrospectiva, Putin llevaba una especie de segunda vida económica privada que desarrollaba con Kovalchuk«.

Una vez que Putin fue elegido presidente en el año 2000, Kovalchuk utilizó el Banco Rossiya para construir su imperio mediático, impulsado por Putin de acabar con el fin de terminar con la prensa negativa. En el año 2000, el ya presidente ruso detuvo al barón de los medios de comunicación Vladimir Gusinsky acusado de fraude y le obligó a vender sus propiedades mediáticas, incluida su joya de la corona REN-TV, a la empresa estatal Gazprom (Gusinsky, que negó todos los cargos, ha desaparecido desde entonces de la vista pública; el Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró en 2004 que las acusaciones contra Gusinsky tenían una motivación política). A continuación, Putin dispuso que Gazprom vendiera esos activos mediáticos, así como su negocio de seguros Sogaz y otros activos financieros, al Banco Rossiya a un precio de ganga.

Estas transacciones formaban parte de una transferencia de riqueza más amplia que tuvo lugar durante la década de los 2000, desde los oligarcas y el Estado ruso a los bolsillos de Putin y sus compinches. Más de 60.000 millones de dólares (54.536,6 millones de euros) en activos estatales fueron canalizados a través de Gazprom al Rossiya Bank de Kovalchuk y a entidades propiedad de otros aliados de Putin, los hermanos Rotenberg y Gennady Timchenko, entre 2004 y finales de 2007, según una investigación realizada en 2008 por los opositores rusos Vladimir Milov y Boris Nemtsov. (Nemtsov fue asesinado a tiros en un puente de Moscú en 2015).

«En el mandato inicial de Putin, el debate era que todos los activos no esenciales de los monopolios, incluido Gazprom, debían ir a los mercados abiertos para crear un entorno competitivo», dijo a FORBES Vladimir Milov, que ya ha abandonado Rusia. «Sin embargo, Putin dio un giro completo a ese camino y transfirió esos activos a sus compinches. Gazprom no recibió nada, los contribuyentes no recibieron nada y, en lugar de la reforma, se pasó a establecer un sistema de control bajo un puñado de compinches de Putin«.

A medida que continúa la guerra de Rusia contra Ucrania, la importancia de Kovalchuk está llamada a crecer. Los oligarcas con activos en Europa y Estados Unidos se tambalean bajo las sanciones occidentales, y se dice que Putin está cerrando filas, purgando a algunos de sus principales espías y oficiales militares en respuesta al vacilante esfuerzo bélico de Rusia.