Julio en Baleares. Otro verano de récord de llegadas turísticas y algunas terrazas están vacías. Poco a poco, pero con paso firme, el cambio climático está remodelando hábitos y costumbres de nuestras sociedades. La actividad económica tampoco escapa a los imperativos del calentamiento global. Y menos en un territorio como Baleares, integrado en una región, la mediterránea, especialmente sensible a las alteraciones que está sufriendo el globo. Las cada vez más frecuentes y dilatadas olas de calor que visitan las Islas cada verano están condicionando el desarrollo de múltiples sectores y obligándoles a reajustar su operativa.
Uno de los sectores donde ese impacto está resultando más discernible es el turismo, piedra angular de la economía balear. Turoperadores de Alemania y Reino Unido, los dos principales mercados emisores del Archipiélago, ya llevan tiempo avisando de los cambios de tendencia en las elecciones de los viajeros. El incremento de la temperatura media es el principal artífice -y no otro- de la redistribución de los flujos turísticos a lo largo del año: la temporada baja ha ido creciendo en visitas mientras el verano ha ido estabilizando el volumen que venía registrando. El crecimiento, por tanto, se está concentrando en los meses periféricos del año, aunque también en otros destinos con temperaturas estivales más suaves.
La asociación de agencias de viaje de Alemania DRV ha indicado que el pasado verano ya se produjo un punto de inflexión en relación a una «pérdida de confort» transmitida por los clientes vinculada directamente al incremento de las temperaturas en julio y agosto. La patronal asume que este es un condicionante de cada vez mayor peso en las decisiones de viaje de sus clientes, que para irse de vacaciones durante esos meses se decantan cada vez más por zonas como los lagos de Baviera o el Mar Báltico. Alltours, sin ir más lejos, lleva un tiempo promocionando la costa de Polonia como destino veraniego.
Por su parte, otras voces prominentes del sector como DER Touristik han advertido de que o se invierte más en sistemas de climatización modernos y adecuados que aseguren una estancia agradable en hoteles y otras instalaciones turísticas o los clientes van a acabar optando por otras alternativas. El turoperador germano, de hecho, aseguró que expulsaría de sus catálogos premium a los hoteles que no cumplan con estos requisitos. El gigante de la turoperación alemana, TUI, indica que las quejas por no poder conciliar el sueño en las noches tropicales van en aumento y que destinos como los países escandinavos están ganando atractivo como alternativa seria en verano.
Sus homólogos en Reino Unido presentan un discurso bastante alineado. La patronal británica del sector, la ABTA, se refiere a una creciente búsqueda de cool locaciones frente a la tropicalización del Mediterráneo y nombres prominentes del sector como Jet2Holidays la propia TUI UK constatan este sentir cada vez más generalizado entre sus consumidores. En ese sentido, las encuestas de satisfacción están llevando a reconfigurar los catálogos de viaje estatales con una presencia cada vez más marcada de destinos como los Alpes para los alemanes o Noruega y Países Bálticos para los británicos.
La penalización para el sector turístico
Un estudio reciente de CaixaBank Research constata que las olas de calor de las últimas temporadas están marcando decisivamente las elecciones de viaje de los turistas que visitan España. Traducido, ello implica un severo obstáculo para la fidelización. «Los turistas que habían experimentado temperaturas excepcionalmente elevadas durante su estancia mostraban una menor propensión a regresar al año siguiente. En concreto, cuando la desviación de la temperatura media respecto a su referencia histórica superaba los 8 ºC –lo que considerábamos una ola de calor extrema–, la probabilidad de repetir visita se reducía en un 13,8%». Aunque se trata de estadísticas recogidas en las temporadas siguientes a la pandemia, «la actualización de este análisis con datos de 2024 y 2025 confirma que este patrón no fue un episodio aislado, sino una regularidad que persiste en el tiempo».
Los resultados, centrados en núcleos turísticos del arco mediterráneo, muestran que los turistas responden a las olas de calor de dos formas. «Por un lado, reducen su propensión a volver a España. Por otro, sin modificar la tipología del destino principal ni la temporada del viaje, optan por destinos más frescos». En línea con lo ya apuntado por los turoperadores europeos, el estudio concluye que «la adaptación de la oferta será cada vez más determinante para sostener la competitividad». De esta manera, insta a «mejorar el confort térmico de alojamientos y espacios públicos, ampliar las zonas de sombra, reforzar la eficiencia energética, adaptar horarios y diversificar actividades en interiores y al aire libre», ya que estas «son medidas que pueden reducir el impacto del calor sobre la experiencia turística y mantener los niveles de fidelización de los turistas internacionales en España».
Sectores ligados al turismo como el transporte discrecional o la restauración atestiguan este cambio de hábitos de los turistas. Las excursiones turísticas están vetadas a determinadas horas del día, aseguran desde la Federación Empresarial Balear del Transporte (FEBT), mientras que a las terrazas les empieza a ocurrir lo mismo. «Hace años que en las horas punta no tenemos a nadie sentado en las terrazas, la gente busca interiores con aire acondicionado», explica el presidente de la asociación Mallorca Restauración-CAEB, Juanmi Ferrer. Asimismo, se queja de las trabas desde la Administración pública frente a los negocios que querrían acondicionar sus terrazas con elementos de refrigeración como vaporizadores de agua. «Los que podrían invertir no pueden hacerlo, nos obligaron incluso a quitar toldos y poner sombrillas en su lugar; es algo que viene de hace años».
Su homólogo en PIMEM-Restauración, César Amable, se expresa en términos similares. «Los negocios con un interior agradable y bien climatizado tienen más gente; si en el hotel o en casa hay aire acondicionado, no sales de allí». Las estrategias de los empresarios, por ello, se están centrando en el desvío de recursos hacia el acondicionamiento de interiores, vistos además los obstáculos legales por hacerlo en los exteriores.
Los efectos en los trabajadores
Las olas de calor están haciendo mella también en la salud de los trabajadores, lo que ha incrementado las bajas y las inspecciones del Instituto Balear de Seguridad y Salud Laboral (Ibassal). Este ya ha realizado más de 300 visitas a empresas en el marco de la campaña contra el calor de este verano. Respecto a las visitas a las obras, los técnicos realizan una supervisión activa de la exposición solar directa en zonas exteriores, de la realización de trabajos de carga pesada y del cumplimiento estricto de los protocolos de prevención. De hecho, el Ibassal ha repartido 2.200 cubrenucas entre 2025 y 2026 para proteger a las personas que trabajan expuestas a la radiación solar.
En el caso de los trabajadores que operan en los exteriores del aeropuerto de Palma, se han establecido canales de comunicación claros y continuos entre AENA y las empresas de handling -servicio de atención en tierra- con el objetivo de analizar y dar respuesta a las problemáticas detectadas en este espacio, denunciadas recurrentemente por las organizaciones sindicales. El Govern ha pedido la reapertura de la cantina para que la plantilla pueda protegerse del calor en las horas más problemáticas.
«Desde el Govern continuaremos al lado de las empresas y de los trabajadores durante estos meses de altas temperaturas. Seguiremos informando, asesorando y visitando los centros de trabajo. Proteger la salud de los empleados es una prioridad y la prevención continúa siendo la mejor manera de evitar los accidentes y de protegernos», señaló la consellera de Trabajo, Catalina Cabrer.

En el caso de los guías turísticos, la Asociación Profesional este sector asegura que se han ido cubriendo los servicios demandados, aunque extremando las precauciones a la hora de hacer una ruta. «Los guías somos autónomos y trabajamos en unas condiciones conocidas por todos, o trabajas o no cobras. Esta situación nos obliga aún más si cabe a tener en cuenta todas las medidas de prevención a la hora de exponernos al sol o temperaturas extremas», ha subrayado el presidente de la asociación, Bien Rosales.
Por otro lado, la Asociación de empresas de instalación, mantenimiento y reparación de puertas automáticas de Baleares (Arpima), asegura que los negocios han modificado horarios para evitar las horas punta. Según su presidente, Rafel Sotomayor, «se empieza un poco más temprano, pero hay órdenes explícitas de parar en el momento y en las circunstancias donde se detecte peligro para el trabajador». Por su parte, el presidente de Asociación Balear de Técnicos de Energía, Climatización y Refrigeración (Abtecir), Pep Maria Rigo, señala que en general las empresas están avanzando horarios y haciendo jornadas continuas. «A los trabajos de exterior se aplican protocolos de actuación por las temperaturas tan altas», ha añadido Rigo.
El palo en el campo
Otro sector especialmente vulnerable a las inclemencias meteorológicas es el primario. En el caso de los ganaderos, son cada vez más numerosas las muertes de animales a consecuencia de las altas temperaturas, especialmente en el sector porcino. Solo en junio ya se habían contabilizado un 6% más de fallecimientos que en todo 2025. «Los ejemplares que tienen alguna enfermedad o simplemente no están en las mejores condiciones físicas no han podido superar estas altas temperaturas», señala el presidente de la Asociación de Productores de Ganado Porcino, Toni Mestre, quien enterró hasta una docena de cerdas entre enero y junio, «más que todo el 2026 y la razón es el calor extremo». Asimismo, las olas de calor «vienen acompañadas por los días más largos y eso incide directamente en la salud de los animales y la cría».

Desde la Asociación de Producción Agraria Ecológica de Mallorca (Apaema), su presidente, Miquel Coll, indica que hay cuatro árboles que están sufriendo de diferente manera los efectos. «Los algarrobos y los olivos son los que se adaptan mejor, pero en el caso del primero ya se han detectado algarrobas negras cuando esto se suele dar de cara a septiembre», ha indicado, matizando que se trata de un signo de que «el árbol está estresado». El olivo también está produciendo menos de lo que es habitual, así como el almendro y la higuera. El calentamiento global parece ser el último palo en la rueda para un sector, el primario, aquejado de múltiples rémoras, principalmente la falta de rentabilidad o de relevo generacional. Se adaptará como pueda, como el resto de sectores, impelidos en su conjunto a renovarse o morir, en este caso, de calor.

