Inés Rotger (Palma, 1976), cumple año y medio al frente de la Asociación Balear de la Empresa Familiar (ABEF). Se encuentra justo a mitad de su legislatura, un buen momento para hacer balance y precisar objetivos de futuro. Además de presidir esta entidad, es consejera del Grupo Rotger, empresa familiar fundada en 1927 dedicada a la comercialización de productos de gran consumo, distribución, logística y transporte, donde también ocupó el puesto de Product Manager de Libros. Forma parte de la cuarta generación de la firma. Aboga por poner en valor todo lo que supone la empresa familiar para el tejido económico y social del Archipiélago, cree en su capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos de high tech y rompe una lanza en favor de los jóvenes justo en un momento en que se cuestiona la vocación de compromiso de estos, entre otras cosas, por la falta de relevo generacional en múltiples sectores. «Hay que escuchar más a los jóvenes y quizás estigmatizarlos menos».
¿Qué balance hace de este año y medio al frente de la ABEF?
Precisamente ahora me encuentro en el ecuador de mi mandato, y cuando llegas a la mitad del camino recorrido siempre es momento de hacer balance. A nivel interno, la tarea más destacada es el trabajo que estamos llevando a cabo en el seno de una comisión que emana de la Junta Directiva y con la que estamos elaborando el Plan Estratégico 2026-2028. Se trata de plasmar una hoja de ruta para poner en valor el peso fundamental que tiene la empresa familiar en el tejido empresarial y social de Baleares, de qué modo queremos estar presentes y formar parte del relato de lo que ocurre en las Islas, y en definitiva, cuál es nuestra misión, el faro que guía nuestra actividad y cuáles son los valores que nos representan. Quiero agradecer a todos los socios que han formado parte de este trabajo y que va a guiar nuestros pasos durante los próximos años. En el fondo, hemos querido anticiparnos y preparar nuestro futuro del mismo modo que lo hacemos en nuestras empresas: pensando en el largo plazo, con una visión compartida y la voluntad de dejar una ABEF más fuerte para las próximas generaciones.
¿Alguna novedad a destacar en su gestión durante este periodo?
Más allá del Plan Estratégico, este año y medio hemos puesto también el foco en el management humanista -ya que pensamos que el centro de las empresas familiares son las personas que las integran- y la comunicación, para poner en valor a la ABEF como la entidad de referencia de las empresas familiares de las Islas. Se acaba de incorporar al equipo Laura Juan Serra, que es la nueva directora de nuestra asociación y hemos dado un gran impulso a la Cátedra Banca March de la Empresa Familiar. Hemos hecho mucho, pero esto es solo el comienzo.
A finales de 2024, cuando empezaba esta andadura, destacaba dos retos por encima de otros para la empresa familiar: implantación de la IA y gestión de la disparidad familiar. ¿Cuál está siendo más complicado?
Fíjese, ambas cosas conectan con la comunicación, que es el hilo que une a todas las personas que forman parte de la empresa familiar. La IA forma parte de nuestros procesos, pero como explicaba la Decana de la Facultad de la Universidad de Navarra, Charo Sádaba, en la Asamblea de Socios celebrada hace unos días, la IA debe llevar consigo una comunicación ágil, transparente y, sobre todo, humana. Y esta misma filosofía sirve para gestionar la comunicación intrafamiliar, que está formada por personas de diferentes generaciones y que ostentan diferentes roles. En el fondo, todo orbita en torno a la tarea, no siempre fácil, de saber escuchar y comunicar con propósito y alineados en torno a los mismos valores. Por tanto, ambos son complejos -que no complicados-, pero creo que estamos sabiendo poner el foco en ellos gracias a los actos y eventos que organizamos para nuestros socios y en los cuales se abordan las principales ocupaciones y preocupaciones de los asociados.
¿Se ha logrado contener el problema de la falta de mano de obra?
Ese es, sin duda, uno de los mayores retos a los que se enfrenta la empresa familiar en Baleares, junto a la necesidad de contar con profesionales formados. La cuestión de las plantillas figura en la agenda empresarial balear como uno de los retos más acuciantes a los que debemos hacer frente. Y en esto no trabajamos solos, es fundamental que vayamos de la mano de las instituciones. De nada sirve que la iniciativa privada se afane en atraer al mejor talento y formarlo si después esas personas no pueden permitirse una vivienda asequible. La fuga de talento es un reto multifactorial y así es como debe ser tratado.
Complete la frase: El mayor obstáculo para el relevo generacional es…
Confundir el relevo con la sustitución, cuando en realidad es un proceso de construcción compartida. Si tenemos que realizar un símil, todos somos ramas del mismo árbol.
¿Las empresas no logran fidelizar a los jóvenes por culpa de los salarios bajos o es que las nuevas generaciones prefieren probar a ganarse la vida con las nuevas alternativas que ofrecen las redes sociales?
El sector de la hostelería y el comercio han hecho un esfuerzo grande con subidas salariales del 4% y del 4,5%, respectivamente, solo para este ejercicio. Le diré más: la subida global en hostelería, en el periodo 2025-2028, será del 13,5%. Estamos hablando de un aumento importante para un sector fundamental, motor económico de Baleares, que emplea a 170.000 personas. Es cierto que la cuestión de los salarios es siempre controvertida, pero conviene fijarse en los datos, que no engañan. Pero más allá de estos sectores, ABEF cuenta con empresas de otra naturaleza como la ingeniería, dentro de las cuales hay rangos salariales más altos en consonancia con la formación de sus plantillas. Ampliar el foco es siempre importante para obtener una fotografía certera de la realidad. Sobre las redes sociales, creo que los jóvenes de hoy tampoco son tan diferentes a los de nuestra generación, aunque yo me sigo considerando joven. Hay que escucharlos más y quizá estigmatizarlos menos. Soy una firme defensora del talento joven porque lo veo a diario en los integrantes del Fórum de ABEF, las nuevas generaciones de la empresa familiar.
¿Está cambiando el tejido empresarial de Baleares?
Sí, está cambiando. Y además lo está haciendo a gran velocidad. La digitalización, la sostenibilidad, la internacionalización, la dificultad para encontrar talento o el relevo generacional están transformando la forma de hacer empresa. Pero, al mismo tiempo, hay algo que permanece: la empresa familiar sigue siendo la columna vertebral del tejido empresarial balear. Cada vez vemos empresas familiares más profesionalizadas, más innovadoras y más abiertas al cambio, sin perder los valores que las caracterizan: la visión a largo plazo, el arraigo al territorio y el compromiso con las personas. Esa combinación de tradición y capacidad de adaptación es una de las grandes fortalezas de nuestra economía. El reto no es solo adaptarse a un nuevo contexto, sino hacerlo sin perder la esencia. Y estoy convencida de que la empresa familiar balear tiene la capacidad de liderar esa transformación y seguir siendo un motor de empleo, inversión y cohesión social.
¿Hay un retroceso de la empresa familiar en pro de la penetración de franquicias internacionales? Caso del comercio, la hostelería o la restauración, por ejemplo.
No creo que podamos hablar de un retroceso. Las franquicias internacionales forman parte de una economía cada vez más globalizada y conviven con el comercio y la restauración de carácter familiar. Lo importante es que no perdamos de vista el enorme valor que aporta la empresa familiar a nuestra economía y a nuestra sociedad. Los datos lo avalan. El último informe de la Cátedra Banca March de Empresa Familiar de la UIB demuestra que la empresa familiar balear es más resiliente y rentable que la media española. El 75% de nuestras empresas familiares tiene más de diez años de antigüedad y su tasa de supervivencia alcanza el 81,5%, por encima de la media nacional. Son cifras que reflejan un modelo empresarial sólido, con capacidad de adaptación y una clara vocación de permanencia. Además, la empresa familiar aporta algo que va más allá de los indicadores económicos: genera empleo estable, reinvierte en el territorio, mantiene un fuerte compromiso con la comunidad y toma decisiones con una visión de largo plazo. Ese arraigo es uno de sus grandes valores. Ahora bien, no podemos caer en la autocomplacencia. El gran desafío sigue siendo garantizar el relevo generacional y acompañar a las familias empresarias en ese proceso para que sigan siendo un motor de prosperidad durante las próximas décadas.
¿Cuál es el principal valor de la empresa familiar?¿Qué ofrece al consumidor que otras no pueden?
Nuestro principal valor es que estamos firmemente arraigadas al territorio que nos ha visto nacer y crecer. Además, las empresas familiares se diferencian del resto porque se sustentan en firmes valores y una misión fundamental: perdurar para ser legadas por la siguiente generación. La visión a largo plazo sin perder nuestra esencia, que viene del origen. Baleares es tierra de empresas familiares y así debe seguir siendo.
¿Cuáles son sus objetivo principales antes de acabar su mandato?
Nuestro objetivo es consolidar una ABEF más fuerte, más útil y más representativa. Con ese propósito, desde la Junta Directiva hemos definido cuatro grandes líneas de actuación dentro del plan estratégico. Queremos reforzar la estructura de la Asociación para hacerla más eficiente y cercana; acompañar mejor a las empresas familiares, fomentando la participación de todas las generaciones y creciendo especialmente en Menorca e Ibiza; impulsar el Forum como espacio de innovación, formación y conexión para las nuevas generaciones; y fortalecer las alianzas institucionales y empresariales para generar más oportunidades y mayor valor para nuestros asociados. El legado que nos gustaría dejar es una ABEF más cohesionada, más profesional, con mayor presencia en todas las islas y con una voz todavía más influyente en defensa de la empresa familiar. En definitiva, una Asociación preparada para seguir acompañando a las familias empresarias en los retos de las próximas generaciones.
¿Qué balance hace de este primer semestre de 2026?¿La convulsión geopolítica ha impactado menos de lo esperado en un principio?
Es cierto que el primer trimestre del año trajo una convulsión geopolítica que nos puso a todos en guardia, una guardia que no debemos bajar en ningún momento porque el contexto internacional actual puede cambiar en 24 horas. Vivimos tiempos de incertidumbre y debemos saber navegar con esa marejada constante. Y, en este sentido, lo dicen los expertos y lo sabemos bien, la empresa familiar es más resiliente porque perdurar en el tiempo es nuestra principal misión: nacemos para trascender. No es casual que el 93% del conjunto de las empresas privadas de Baleares sean familiares.
Dos mujeres al frente de la ABEF en las dos últimas legislaturas. ¿Cree que habría sido posible cuando nació la asociación hace 25 años?
Es cierto que los tiempos han cambiado para mejor, pero si le he de ser franca, las mujeres hemos estado siempre presentes en la empresa familiar y por tanto tan solo era cuestión de tiempo que ostentáramos la presidencia de la asociación de referencia, la ABEF. Yo ya tuve a Esther Vidal de referente en la Presidencia pero también mujeres como Carmen Serra o Ketty Isern, que estuvieron en los orígenes de la ABEF, han sido magníficos referentes de mujeres transcendentes para la empresa familiar de nuestras islas. Es más, las mujeres están cada vez más presentes en los órganos de dirección de las empresas familiares de la ABEF. En concreto, el 44,6% de los CEO de estas empresas familiares son mujeres y alcanzan el 31,6% de presencia en los equipos directivos, el valor más alto registrado en la última década. Se trata de datos extraídos por el equipo de la Cátedra Banca March de la Empresa Familiar, partiendo de la información disponible en la base de datos financiera española, SABI, además del Registro Mercantil. Predicar con el ejemplo es lo mejor que podemos hacer.
Defiende usted que la empresa que se adapta al cambio es la que sobrevive, pero en la era actual de cambio constante ¿no se le pide demasiado a la pequeña y mediana empresa?
No cabe duda de que hoy se le exige mucho. Vivimos en un entorno en el que la transformación digital, los cambios regulatorios, la sostenibilidad o la incertidumbre geopolítica obligan a adaptarse de forma permanente. Para una pyme, hacerlo con recursos limitados supone un enorme reto. Pero si hay un tipo de empresa acostumbrada a gestionar el cambio es la empresa familiar. Llevamos generaciones afrontando crisis, reinventándonos y tomando decisiones con una visión de largo plazo. Esa capacidad de adaptación forma parte de nuestro ADN: sabemos que preservar el legado exige evolucionar constantemente. Ahora bien, no podemos pedir a las pymes y a las empresas familiares que asuman solas todos estos desafíos. Es imprescindible un entorno que acompañe: una Administración que facilite, reduzca cargas innecesarias, impulse la innovación y favorezca el relevo generacional. Me consta que desde la Conselleria de Empresa se está realizando un trabajo importante en este ámbito, especialmente para ayudar a garantizar la continuidad de muchas empresas cuyo futuro depende precisamente de encontrar ese relevo. Desde la ABEF seguiremos aportando nuestra experiencia y conocimiento para contribuir a que más empresas no solo sobrevivan, sino que sigan creando empleo, riqueza y estabilidad para las próximas generaciones.

