La conectividad entre Mallorca y Menorca se ha convertido en una preocupación creciente para el tejido empresarial menorquín. La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) en Menorca advierte de que desplazarse entre ambas islas es hoy “más caro, más complicado y menos previsible” que hace apenas un año, una situación que, a su juicio, empieza a tener consecuencias directas sobre la competitividad, la actividad económica y la cohesión territorial del archipiélago.
La patronal reclama la intervención de AENA y de la Direcció General de Mobilitat del Govern balear para abordar un problema que trasciende el ámbito del transporte. En un territorio fragmentado geográficamente, las conexiones aéreas no son únicamente una cuestión de movilidad, sino una infraestructura esencial para acceder a servicios, oportunidades profesionales y actividad económica.
Para miles de residentes, la ruta entre Menorca y Mallorca constituye un enlace estratégico para asistir a reuniones de trabajo, cursar estudios, recibir atención sanitaria especializada o realizar gestiones administrativas. Sin embargo, según denuncia CAEB, el coste de estos desplazamientos se ha disparado. Si hace un año era habitual encontrar billetes para residentes en una horquilla de entre 45 y 50 euros, actualmente los precios se sitúan con frecuencia entre los 70 y los 75 euros, lo que supone incrementos cercanos al 50%. “Hablamos de aumentos que rondan el 50 % de media”, se quejan desde la patronal.
El impacto no se limita a los residentes. La organización empresarial subraya que la situación también afecta a visitantes, profesionales y viajeros de negocios que utilizan Mallorca como principal nodo de conexión con el exterior. En algunos casos, el trayecto entre Mallorca y Menorca puede alcanzar precios próximos a los 280 euros para no residentes, una cifra que, según los empresarios, dificulta presentar el archipiélago como un destino integrado y competitivo.
A la presión sobre los precios se suman problemas de disponibilidad y operativa que complican la planificación de desplazamientos. Una realidad que afecta a empresas, estudiantes, trabajadores y entidades deportivas, y que introduce un factor de incertidumbre en una economía cada vez más dependiente de la conectividad.
La patronal también pone el foco en una oportunidad que considera infrautilizada: el turismo interinsular. Los empresarios recuerdan que cuando las conexiones han sido accesibles y competitivas, la demanda ha respondido positivamente. La posibilidad de combinar experiencias culturales, gastronómicas y patrimoniales entre islas representa una vía para diversificar la actividad turística, reducir la estacionalidad y generar movimiento económico durante todo el año. Sin embargo, advierten, resulta difícil impulsar ese mercado cuando el coste del transporte se convierte en una barrera de entrada.
En este contexto, CAEB vuelve a situar sobre la mesa el debate sobre la gobernanza aeroportuaria. La organización empresarial defiende la cogestión de los aeropuertos baleares para que la comunidad autónoma participe en la planificación y toma de decisiones sobre una infraestructura que considera estratégica para el desarrollo económico de las islas.
“La conectividad no es únicamente una cuestión de transporte”, sostienen desde la patronal. “Es una cuestión de competitividad, de acceso a oportunidades y de cohesión territorial”. Un diagnóstico que, en un archipiélago donde la movilidad condiciona buena parte de la actividad económica, adquiere cada vez más relevancia.

