Baleares

“La restauración que toca el sector del lujo está yendo como un misil”

El turismo de alto poder adquisitivo es el que está exhibiendo un mejor funcionamiento en Mallorca en este inicio de temporada.

Una mesa preparada para el servicio, reflejo de la experiencia gastronómica que impulsa el sector de la restauración en Mallorca.

La temporada turística en Mallorca está siendo algo irregular en lo que al negocio de la restauración se refiere. El nivel de gasto de los consumidores varía bastante en función de las zonas y de los días de la semana, así como del tipo de oferta y del target al que esta se dirige. La más asociada al segmento del lujo es la que, por ahora, se está llevando la mejor parte. Así lo ven al menos desde la restauración.

“El gran lujo funciona a tope”, señala el presidente de Restauración Mallorca-CAEB, Juanmi Ferrer, para explicar que «el movimiento de chóferes, barcos y buenos hoteles” se está notando de manera sustancial, al igual que lo está haciendo el nivel de actividad de los negocios de restauración que tocan este perfil cliente.  “Está yendo como un misil”.

De hecho, el turismo de lujo está exhibiendo una tendencia al alza en los últimos años. Un informe impulsado por la asociación empresarial Essentially Mallorca y elaborado por la Universidad de les Illes Balears (UIB) indica que este segmento de las visitas gastó 2.300 millones de euros en el archipiélago en pagos con tarjeta en 2025. El estudio, presentado el pasado mes de mayo, asevera que el gasto medio diario en este apartado es de 731 euros, casi 16 veces más que el del turista medio.  Aunque estos clientes suponen menos de un 8% de los que llegan anualmente a Baleares, suponen el 27% del gasto total (siempre teniendo como referencia el gasto con tarjetas).

Paralelamente, el comportamiento del resto de la demanda sigue en la línea de los dos años anteriores, al menos en lo que respecta al nivel de gasto en oferta complementaria. Ferrer asegura que el desigual reparto de la facturación no está realmente alejado de lo que se viene viviendo desde 2024: un presupuesto más ajustado para todo lo que no sean los dos únicos gastos inevitables, transporte y alojamiento. “La temporada está siendo irregular, incluso más que el año pasado. Las diferencias entre semana y fines de semana se notan muchísimo”. 

El presidente de los restauradores certifica que los flujos de visitantes, ya muy elevados en esta época del año (se esperan cerca de 2,7 millones de llegadas para este mes de junio), tampoco se están traduciendo en una afluencia masiva de clientes en los negocios del sector. “Se ve bastante gente, pero eso no acaba de repercutir en el consumo. El ticket medio sufre y eso hace que sigamos en la tendencia de 2025”. Aunque la parte de la oferta más ligada al turismo de lujo esté mostrando una salud boyante, insiste, “la parte más mainstream, que es donde está el 85% del mercado, no lo está pasando tan bien”.

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