Los cuatro gigantes de la hotelería balear afianzan su crecimiento en una época de plena expansión del turismo global. Los resultados de 2025 acreditan la buena marcha del Big Four de las cadenas mallorquinas –Meliá, Riu, Iberostar y Barceló-, a pesar de que algunas de ellas se hallan inmersas en laboriosos procesos de relevo generacional y de las variadas contingencias en territorios caribeños, parte ultramar de su imperio azotada por fenómenos atmosféricos y trumpmosféricos que han afectado negativamente la actividad. En ese sentido, la actual crisis va a marcar en buena medida la evolución del negocio este año en el continente americano.
Barceló Hotel Group
Fue la última en anunciar sus resultados, esta misma semana. La cadena lo describe sin ambages: el pasado fue el mejor año de su historia. La cifra de negocios fue de algo más de 7.867 millones de euros y el beneficio neto de 131,4 millones. En ambos casos se trata de un incremento anual del 4%. Estos ingresos no proceden solo de los hoteles, sino también de sus agencias de viajes y su aerolínea, Iberojet. Asimismo, el EBITDA fue de 676 millones de euros (un aumento del 2%) y el ejercicio se cerró con una deuda financiera neta negativa. Un reflejo, remarca la compañía, de «una sólida generación de liquidez».
Barceló es una de las hoteleras mallorquinas atareadas con su proceso de transición generacional. Marta D. Barceló Fontirroig fue nombrada presidenta de Crestline Hotels & Resorts mientras Antonio Tovar Barceló asumía el cargo de CEO del Grupo para Latinoamérica. Ambos han sido incorporados al comité de dirección. Simón Pedro Barceló fue designado consejero delegado y continuará en la presidencia junto a Simón Barceló, quien, no obstante, presentó su renuncia en el Consejo de Barceló Corporación Empresarial.
A lo largo del año pasado, la cadena protagonizó 33 nuevas aperturas y operaciones enmarcadas en su estrategia de crecimiento en mercados clave como México, Italia, Francia y Marruecos, donde adquirió nuevos establecimientos hoteleros. También inició su andadura en Baréin y reforzó su presencia en Cabo Verde, Portugal, Maldivas y Dubái. Los planes para 2026 pasan por la inversión de 350 millones de euros en adquirir, renovar y reposicionar activos hoteleros en todo el mundo. Su presencia en Cuba es muy reducida, con solo dos hoteles bajo su gestión. Ambos son del Grupo Gran Caribe -adscrito al Ministerio de Turismo cubano- y no tienen relación con el conglomerado militar Gaesa. La caída del turismo ha llevado a cerrar uno de ellos, el Occidental Arenas Blancas, y concentrar toda la actividad en el Barceló Sol y Mar.
Meliá Hotels International
La cadena que dirige Gabriel Escarrer cerró el pasado ejercicio con un beneficio neto de 200,2 millones de euros y unos ingresos consolidados de 2.078 millones de euros, lo que equivale a incrementos del 23,6% y del 3,2%, respectivamente. El EBITDA se acerca a los 545 millones de euros, mientras que la deuda se redujo a 778,6 millones de euros. La compañía cerró el año con la firma de 51 nuevos establecimientos y la inauguración de 28 hoteles. Los ingresos por habitación disponible crecieron un 5,4% a nivel global, lo que sitúa a Meliá a la vanguardia del sector en este apartado. De cara a 2026, se prevé la apertura de al menos 30 nuevos hoteles, operativa en la que destaca la expansión de su marca ZEL.
Para Escarrer, el de 2025 fue “un ejercicio que, una vez más, puso a prueba la fortaleza del turismo”. El CEO de Meliá asevera que “nuestros resultados superan a los reportados en la serie histórica, reafirmándonos en nuestra hoja de ruta estratégica, para seguir construyendo una compañía más resiliente que garantice a todos nuestros accionistas una mayor generación de valor a largo plazo”.
La salida de Cuba, confirmada esta misma semana con la desvinculación de una quincena de hoteles en respuesta a las amenazas de sanción de EE.UU., ha sido el último movimiento de gran calado de la compañía. La hotelera ha asegurado que el impacto de la decisión “es limitado”, ya que la gran mayoría de esos hoteles ya estaban cerrados. Los apagones, la carestía alimentaria y la pérdida de conexiones aéreas llevan meses asfixiando al sector.
RIU Hotels & Resorts
El año fue algo más que positivo para RIU. La cadena consolidó unos ingresos brutos de 4.188 millones de euros (las un 3% más que en 2024), lo que la convierte en la hotelera española con una cuenta más abultada si se tiene en cuenta estrictamente el negocio hotelero. El año se cerró, además, alcanzando la cifra de 100 hoteles después de la postrera incorporación del Riu Ventura en México. El ejercicio no estuvo exento de claroscuros. Luis Riu, CEO de la cadena y cabeza visible ya en solitario tras la salida de su hermana Carmen, mentó en redes sociales dos factores especialmente negativos. “Nos han penalizado dos cosas: la debilidad del dólar frente al euro, ya que facturamos mucho en dólar por el volumen de operación en América, y el huracán Melissa, que arrasó Jamaica en octubre y nos obligó a cerrar los siete hoteles de la isla. Causando un gran impacto en la facturación”.
La compañía continúa abriendo hoteles este año en destinos como Londres, Zanzíbar o Phuket, su estreno en Tailandia. También se acometerán importantes reformas en México, Cabo Verde, Marruecos, Costa Rica y España.
Por lo que respecta al proceso de relevo generacional, la jubilación de Carmen Riu en mayo de 2024 fue un punto de inflexión en la dirección de la compañía. Después de los acuerdos alcanzados en el Consejo de Familia y refrendados por el Consejo de Administración del grupo, los miembros de la cuarta generación de la familia han ido asumiendo nuevas responsabilidades. La cadena describe estos cambios como «el fruto de un largo proceso de formación» y explica que se han articulado teniendo en cuenta «las capacidades y diferentes sensibilidades de los miembros de la familia», a fin de ajustar de la mejor manera posible funciones y perfiles.
Iberostar Hotels & Resorts
Experimentó un incremento en sus ingresos del 14% alcanzando los 5.100 millones de euros. La compañía de la familia Fluxá firmó un gran año con unos resultados que integran igualmente los de World2Meet, su división de viajes. La división hotelera ingresó 2.369 millones de euros, casi un 9% más que en 2024, mientras que el EBITDA se disparó un 17 % (un 60% solo en los hoteles) certificando su salud financiera. La cadena ha anunciado un plan de inversiones de 1.000 millones de euros hasta 2028 orientado a la expansión de la marca y la renovación de activos.
Entre sus movimientos más recientes destacan la apertura del Iberostar Selection Riviera Cancún y, de cara a 2026, la llegada a África Oriental con el Iberostar Selection Zanzíbar y el Iberostar Selection Montenegro. Sabina Fluxá, directora ejecutiva de la compañía, destacó que los resultados confirman la «solidez de un modelo orientado a un crecimiento rentable y con visión de largo plazo». También señaló que la empresa afronta el futuro con el firme compromiso de seguir aportando valor a través de su modelo de turismo responsable.
Al igual que Meliá, la situación en Cuba ha obligado a la cadena a un movimiento de repliegue abandonando 12 de sus 18 hoteles en la isla caribeña, precisamente los vinculados a Gaesa.

