En los últimos años, la industria hotelera de Mallorca ha sabido aprovechar diferentes coyunturas hasta posicionar a a la isla en un lugar que parecía lejano: como uno de los destinos de turismo de lujo más importantes del mundo. Y lo ha hecho gracias, sobre todo, al empeño y el trabajo de líderes como Toni Mir, CEO de Cap Vermell Group, que fue uno de los pioneros en trabajar en esa reconversión de Mallorca como destino cuando, hace ahora diez años, inauguro en Canyamel el que es hoy uno de los resorts de lujo más destacados del Mediterráneo, Cap Vermell Grand Hotel.
Mir, uno de los perfiles más conocidos del hospitality por su compromiso, visión y liderazgo -y uno de los 50 líderes del turismo de Lujo de Forbes Travel España– como CEO de Cap Vermell Grand Hotel, repasa la evolución del resort en su décimo aniversario y analiza las claves que han consolidado Mallorca como uno de los grandes destinos de lujo a nivel internacional y aborda el posicionamiento del establecimiento, la apuesta por la sostenibilidad y la gastronomía, así como los retos y tendencias del turismo de alto impacto.
Celebran diez años de Cap Vermell. ¿Cómo ha evolucionado el resort desde su apertura hasta hoy?
Cap Vermell nació con una visión muy clara: crear un resort de lujo internacional profundamente conectado con Mallorca. Diez años después, hemos consolidado un proyecto que combina hospitalidad, gastronomía, arquitectura y estilo de vida mediterráneo desde la autenticidad y no desde la artificialidad. La evolución ha sido natural, pero siempre guiada por una obsesión constante por la excelencia.
Mirando atrás, ¿qué decisiones estratégicas cree que han sido clave para consolidar el proyecto?
Creo que hubo tres decisiones fundamentales: apostar por la calidad antes que por el volumen, entender que el lujo debía ser discreto y experiencial, y construir un proyecto con identidad propia en lugar de replicar modelos internacionales descontextualizados. También fue clave rodearnos de grandes profesionales y tener paciencia para construir reputación.
El entorno natural en el que se encuentra Cap Vermell es una de sus principales señas de identidad. ¿Cómo han integrado el resort en el paisaje sin perder esa sensación de exclusividad?
Precisamente la exclusividad nace de esa integración. Cap Vermell no pretende imponerse al paisaje, sino dialogar con él. La arquitectura, los materiales, las alturas y los espacios abiertos fueron concebidos para respetar el entorno y generar una sensación de calma y privacidad muy difícil de encontrar hoy en día. De hecho, el reconocimiento internacional arquitectónico Prix Versailles de la UNESCO es una muestra de ello.

¿Qué importancia desempeña la sostenibilidad en la gestión diaria?
La sostenibilidad ya no puede entenderse como un departamento o una acción concreta. Debe formar parte de la toma de decisiones diaria. Desde la eficiencia energética hasta el consumo responsable, pasando por el producto local o la gestión del agua, intentamos que la operación sea coherente con el entorno privilegiado en el que trabajamos.
Precisamente, ¿cómo cree se debe equilibrar lujo y respeto medioambiental en un destino como Mallorca?
El lujo del futuro será sostenible o no será. El cliente de alto nivel valora cada vez más la autenticidad, el respeto por el territorio y la sensibilidad medioambiental. En destinos tan especiales como Mallorca, tenemos la responsabilidad de proteger aquello que precisamente nos hace únicos.
Han apostado muy fuerte por la gastronomía, habiéndose convertido en un auténtico destino gastronómico. ¿Por qué le convirtió en un pilar estratégico para Cap Vermell?
Porque la gastronomía es cultura, emoción e identidad. Entendimos desde el principio que la oferta culinaria debía estar a la altura del proyecto global. Restaurantes como Voro (con 2 estrellas Michelin y tres Roles Repsol), Bravo, Villa Sofia o Roka no sólo enriquecen la experiencia del huésped, sino que posicionan internacionalmente el destino.

¿Cómo se construye una oferta gastronómica que esté a la altura del cliente internacional?
Con talento, coherencia y personalidad. El cliente internacional ha viajado mucho y reconoce rápidamente cuándo existe autenticidad detrás de un concepto gastronómico. La excelencia técnica es importante, pero también lo es transmitir alma y territorio.
Volviendo al compromiso con Mallorca, ¿qué peso tiene el producto local dentro de la propuesta gastronómica?
Tiene un peso fundamental. Mallorca dispone de una despensa extraordinaria y creemos firmemente que el lujo gastronómico debe apoyarse en la proximidad, la temporalidad y el respeto por el productor local.
También desde el inicio, apostó por un turismo de alto impacto. ¿Cómo definiría hoy ese concepto?
Para nosotros, el turismo de alto impacto no significa turismo masivo ni ostentoso. Significa atraer visitantes que valoren la calidad, la cultura, la gastronomía, el bienestar y el entorno. Es un modelo basado en generar valor económico, social y reputacional para el destino.
Como pioneros en este posicionamiento, ¿qué resistencias o retos tuvieron que afrontar al principio?
Hace diez años todavía existía cierto escepticismo sobre la capacidad de Mallorca para competir en el segmento del lujo internacional más exigente. Hoy creo que la isla ha demostrado sobradamente que tiene todos los atributos para liderar ese posicionamiento a nivel global.
¿Qué diferencia a Cap Vermell dentro del segmento del lujo en Baleares?
Nuestra escala humana, la privacidad, la integración arquitectónica y una forma muy mediterránea de entender el lujo. No buscamos impresionar desde el exceso, sino desde la sensibilidad, el detalle y la autenticidad. Puedo decir orgulloso que fruto de este trabajo es la llave Michelin que tiene el hotel.
Para terminar, usted es uno de los perfiles más orientados al lujo dentro del sector. ¿Cómo ha cambiado su visión en estos años?
Con los años he entendido que el verdadero lujo no consiste en impresionar al cliente, sino en hacerle sentir profundamente bien. Hoy el lujo tiene mucho más que ver con el tiempo, la privacidad, el bienestar, la autenticidad y las emociones que con la ostentación.

