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Lebond seduce a Norman Foster para que diseñe por primera vez un reloj de muñeca

Se trata de la cuarta colaboración con arquitectos desarrollada por la firma española, creada por el arquitecto navarro Asier Navarro, que se dio a conocer en 2023 con un reloj diseñado por Álvaro Siza.

Norman Foster

Cuando el arquitecto navarro Asier Mateo (Pamplona, 1988) quiso crear su propia marca de relojes tuvo muy claro que no podía competir con la experiencia y el prestigio de las manufacturas centenarias ya existentes en el mercado. En su caso, tenía que ofrecer otra cosa, un extra de sofisticación y diseño que hiciera deseables sus objetos, que comenzó a producir en 2023, un año después de lanzar su marca Lebond.

Y, dada su formación como arquitecto, la idea de recurrir a grandes y afamados arquitectos internacionales para elaborar los diseños de Lebond le hizo comprender que esa podía ser la llave que le abriera la puerta de entrada a uno de los sectores más complejos de la industria mundial del lujo.

El primer arquitecto al que convenció para iniciar su proyecto fue el portugués Álvaro Siza. Desde entonces, Lebond ha lanzado una serie anual de relojes. En 2024 contó con diseños del también portugués Eduardo Souto de Moura; y a principios de 2026 un homenaje al centenario del nacimiento de Gaudí en el que fue el propio Asier Mateo quien desarrolló un diseño propio: la colección “Attraction”. Es ahora, en la recta final del año, cuando la marca ha recibido el espaldarazo definitivo, al contar para su cuarta serie de relojes con un diseño de Norman Foster, el más importante arquitecto mundial vivo.

La operación tiene un valor añadido absolutamente inesperado, ya que se trata de la primera ocasión en la que Foster ha diseñado un reloj. La presentación del reloj tuvo lugar el pasado miércoles, 28 de octubre, en la Fundación Norman Foster, en Madrid y, aunque no contó con la presencia del arquitecto inglés, este estuvo presente con un video explicativo en el que recalcó que “el proceso ha sido muy parecido al de diseñar un mueble o las partes de un edificio”.

Diego Tobalina, director de Innovación y Diseño de la Fundación Norman Foster, añadió que lo que decidió a Lord Foster a abordar la propuesta de Lebond fue la absoluta libertad para desarrollar un diseño desde cero. En otras ocasiones le habían propuesto poner su nombre a determinados modelos de relojes, pero las propuestas eran insatisfactorias creativamente, ya que se limitaban a poner su firma en una esfera o a decidir su color. En esta oportunidad, en cambio, Foster desubrió  “un mundo completamente nuevo: el de los milímetros, en lugar de los metros, donde un cambio minúsculo en las dimensiones puede tener efectos visuales muy notables. Así que, en muchos sentidos, es una nueva curva de aprendizaje”.

La experiencia de Foster como piloto de aviones le ha abierto un campo de estudio fascinante, aplicable al diseño de relojes. “Soy un aviador fascinado por el vuelo y por los instrumentos, porque se vuela con ellos, y ahí la legibilidad lo es todo”. En el diseño de los relojes se trataba de trasladar esa legibilidad instantánea, para poder verlo todo “de un vistazo”. Para ello, había que “eliminar lo superfluo, hasta llegar a la esencia misma del reloj, más como un instrumento que como un simple accesorio”. La forma de intervenir en el reloj planteada por Foster consistía en el máximo refinamiento, “replanteando quizá la relación entre la correa y el reloj, fusionándolos, integrando una en el otro, para que formaran un conjunto más unido”. De ese modo, la correa pasa a ser parte integral del diseño del reloj, eliminando las asas convencionales y crea una silueta continua, en el que “el reloj está pensado para abrazar literalmente [la caja]”.

Antes de encontrar el diseño definitivo se realizaron varios prototipos impresos en 3D en distintos tamaños y Lord Foster se decantó, finalmente, “por los 38,5 milímetros, que es un clásico en su género. No se puede reinventar, pero sí se puede trabajar la proporción del aro, el tamaño de los gráficos, y el modo de hacer que pueda girar, para tener dos husos horarios. Trabajamos también la proporción de la tipografía de la fecha, el tamaño del cierre y los gráficos. Es la interacción de todos estos pequeños detalles, unidos, lo que resume el ADN del reloj”.

La colección “Lebond Norman Foster” se comercializa en exclusiva en la Joyería Suárez (Serrano, 42) y se ofrece en negro y gris titanio a un precio de 3.500 euros más IVA. Se ofrece, como accesorios, la posibilidad de intercambiar las correas –a 180 euros + IVA– y crear, así, contrastes de color. Aunque el proceso es relativamente sencillo –y, como señaló Tobalina, “Lord Foster lo hace personalmente”–, el dueño de la marca recomienda acudir a un relojero especializado. “No todo el mundo tiene la paciencia y la habilidad manual para hacer esta pequeña operación y puede que, sin querer, se raye algún elemento de la caja. Y un profesional lo hace en un minuto”, advirtió Asier Mateo.

Como es ya habitual en Lebond, el reloj, como objeto de lujo que es, se entrega en un estuche tamaño libro con una lámina en la que se reproducen los bocetos que Norman Foster realizó para crear el modelo definitivo.

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