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Tudor, a toda velocidad

La relojera suiza patrocina desde 2024 a Racing Bulls, el segundo equipo de Red Bull en la Fórmula 1, y cada año entrega un reloj con los colores de su monoplaza. El de 2026, el Black Bay Chrono ‘Carbon 26’, es su último lanzamiento.

Tudor, a toda velocidad.

“2026 supone uno de los mayores cambios técnicos que ha vivido la Fórmula 1”, decía Alan Permane, director del equipo Visa Cash App Racing Bulls, al presentar su coche para esta temporada el pasado enero en Detroit (Estados Unidos). La frase no es exagerada. El nuevo reglamento del Campeonato Mundial de esta especialidad trajo monoplazas más pequeños y ligeros, con aerodinámica activa, y motores que reparten su potencia casi a partes iguales entre combustión y electricidad. Es una vocación de innovación que este deporte cultiva junto a patrocinadores como Tudor, socio de la escudería de Permane desde 2024.

Racing Bulls es la segunda de las dos estructuras que Red Bull alinea en la parrilla, concebida como cantera de jóvenes talentos. Tudor se convirtió en su sponsor oficial en febrero de 2024, cuando el conjunto italiano sustituía la denominación de Scuderia AlphaTauri por la de Visa Cash App RB. Aquel año, renovó imagen, dirección y buena parte de su ingeniería, y Tudor pasó a figurar en la carrocería y en los monos de sus pilotos, Daniel Ricciardo y Yuki Tsunoda en el arranque de 2024, hoy Liam Lawson y el debutante Arvid Lindblad.

¿Por qué eligió Tudor este equipo y no uno de los grandes? Racing Bulls no aspira al título, aunque va a más. En 2025 acabó sexto de 10 en la clasificación de constructores, lo que iguala su mejor resultado. Ese perfil encaja con el relato de la marca.

“Tudor siempre ha estado alimentado por un espíritu atrevido, una voluntad constante de hacer las cosas de forma diferente”, explicaba en 2024 su director general, Eric Pirson. El comunicado del acuerdo precisaba que “poner el nombre en un coche ganador es fácil. Pero elegir el equipo correcto al que apoyar es otra historia […] uno que esté listo para asumir el reto de correr al frente del pelotón desde atrás”. Existe además una lectura más prosaica. En una escudería de este tamaño, el logotipo de Tudor gana un protagonismo que costaría lograr en una de las punteras.

3D render of the Visa Cash App Racing Bulls livery for the 2026 F1 season. // VCARB / Red Bull Content Pool // SI202601150017 // Usage for editorial use only //

Sin embargo, no fue este el primer contacto de Tudor con las carreras, aunque sí con la categoría reina del motor. A finales de los años sesenta, en Japón, el Tudor Watch Racing Team competía con un Porsche 906 rotulado con la enseña. En 1969, Jiro Yoneyama y Tomohiko Tsutsumi ganaron con él los 1.000 kilómetros de Suzuka, una prueba de resistencia para deportivos. Mucho después, en 2014 y 2015, Tudor dio nombre al principal campeonato estadounidense de resistencia, el IMSA Tudor United SportsCar Championship.

Un reloj por temporada

Desde su llegada al paddock, Tudor ha convertido el patrocinio en un calendario de lanzamientos. Desveló un Black Bay Ceramic con los colores del Visa Cash App RB en 2024, el Black Bay Chrono ‘Carbon 25’ (inspirado en el coche VCARB 02) en 2025 y ahora el ‘Carbon 26’, que vio la luz a comienzos del pasado mayo, como su predecesor, en torno al Gran Premio de Miami. La edición está limitada a 2.026 unidades numerados en el fondo, cifra que coincide con un aniversario redondo, pues se cumple un siglo del registro de la marca The Tudor por parte de Hans Wilsdorf, su fundador.

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El vínculo del ejemplar con la Fórmula 1 reside en el material y en el color. La caja de 42 mm, el bisel fijo taquimétrico de una sola pieza y las sujeciones de la correa son de fibra de carbono porque, como en un monoplaza, cada gramo cuenta. Los subcontadores y el marco de la fecha también lo son, pero por pura estética, gracias a una esfera construida por capas que alterna discos de latón y láminas de carbono. El dial abombado blanco incorpora el amarillo de la cubierta del motor del VCARB 03, y la correa de cuero y caucho reproduce el dibujo de un neumático.

El contador de 45 minutos, la ventanilla de la fecha a las 6 h y los pulsadores (de titanio con PVD, a juego con la tapa trasera) remiten al cronógrafo inaugural de Tudor, el Oysterdate de 1970, un modelo que, según los responsables de la firma, fue adoptado en el mundo de los deportes de motor de forma inmediata. Hermético hasta 200 metros, conserva las agujas de tipo snowflake que la compañía estrenó en sus relojes de buceo en 1969.

Al reloj lo mueve el calibre de manufactura MT5813, automático, con rueda de pilares, embrague vertical, espiral de silicio y 70 horas de reserva de marcha. Está certificado por el COSC, y Tudor le aplica, ya montado, una tolerancia aún más estricta de entre -2 y +4 segundos diarios, frente a los -4/+6 que el Control Oficial Suizo de Cronómetros admite para el movimiento suelto.

Arvid Lindblad poses for a portrait wearing the Visa Cash App Racing Bulls race suit for the 2026 season, on January 13, 2026. // SI202601130273 // Usage for editorial use only //

No obstante, no es un desarrollo íntegramente propio, ya que deriva del calibre B01 de Breitling, fruto de una colaboración entre ambas firmas, con un órgano regulador creado por Tudor. Se ensambla en las instalaciones de Le Locle (Suiza), contiguas a Kenissi, la fábrica de movimientos fundada en 2016. Ofrece una garantía de cinco años, transferible y sin registro, y el fabricante recomienda revisarlo aproximadamente cada 10 años.

Respecto al ‘Carbon 25’, las novedades son básicamente de diseño, pues comparten mecánica y medidas. El precio sí ha subido, y cuesta 7.980 euros (por los 7.400 euros del ‘Carbon 25’). Lawson y Lindblad ya lo lucen en la muñeca.

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