La marca suiza de relojes de lujo Audemars Piguet lleva más de un decenio en el circuito de la creación contemporánea. En 2015 presentó el primer encargo de su programa artístico, hoy llamado Audemars Piguet Contemporary, y desde entonces ha trabajado con una veintena de artistas. Sin embargo, nunca hasta ahora había apostado por una pintura. September es la primera. La ha firmado la artista suiza Renée Levi y actualmente reviste la fachada de la Hayward Gallery de Londres, también implicada en la iniciativa.
Desde el pasado 23 de septiembre, dos grandes paneles de colores fluorescentes y zigzags de spray plateado cubren el hormigón de la galería, ubicada en el South Bank londinense, y conectan las superficies superiores e inferiores. Sus tonos vivos rodean la amplia ventana rectangular que sobresale del edificio, conocida como su “ojo”. La obra, pensada para esta construcción y no para otra, es además la única pieza pública de esta escala que Levi ha realizado en Reino Unido. “El encargo conjunto se basa en la larga exploración de la pintura de Levi como un acto corporal directo, así como su compromiso fiel al espacio arquitectónico, arraigado en su bagaje en este ámbito”, señala el comunicado de ambas instituciones.
Nacida en Estambul en 1960, Levi vive en Basilea. Estudió arquitectura en la HTL Muttenz/Basel antes de formarse en la Escuela de Arte y Diseño de Zúrich, y suma más de tres décadas tratando su disciplina como un acto físico. Pinta en un solo gesto continuo, sin corregir ni superponer, y ningún trazo supera el alcance de su brazo. “El dibujo es acción. La acción produce la imagen. Lo visible es el tiempo”, dice. Para su proyecto británico, cambió el lienzo por una malla industrial, la de las grandes lonas publicitarias, y le dedicó casi dos años. Suele bautizar sus exposiciones con nombres femeninos (Désirée, Maude…) para que las mujeres no desaparezcan de la historia del arte. Ha intervenido en el Palais de Tokyo de París (2024), ganó el Prix Meret Oppenheim (2002) y concibió 246 azulejos para el Parlamento federal, en Berna.

Fue Isabel II quien inauguró este templo de la vanguardia en 1968. Debe su nombre a Isaac Hayward, el dirigente laborista que gobernó el condado de Londres entre 1947 y 1965 y convirtió la ribera sur del Támesis en distrito de museos y auditorios. Por esta sede emblemática del brutalismo inglés han pasado artistas como Bridget Riley, Anish Kapoor y Tracey Emin, y su exterior ya acogió los toboganes gigantes de Carsten Höller en 2015.
Por su parte, Audemars Piguet, que en 2013 se estrenó como socia de Art Basel, una de las ferias más importantes del mundo en su categoría, promueve cada propuesta y pone un par de comisarios propios que supervisan el proceso de la idea a la muestra, pero el resultado pertenece a su autor. El acompañamiento tampoco termina con la inauguración. Este año, Isle of Instability, de Cao Fei, encargada en 2020, ha llegado al Kunstmuseum Basel, y la escultura de Adrián Villar Rojas mostrada en 2025 en Le Brassus (Suiza), cuna de la manufactura, ha viajado al Aspen Art Museum. “Impulsar a los artistas a explorar nuevos territorios en su actividad artística constituye el núcleo de la misión de Audemars Piguet Contemporary”, afirma Audrey Teichmann, su comisaria.
El próximo 15 de noviembre, la pintura de Renée Levi se retirará y el hormigón recuperará su gris de siempre. Hasta entonces, a la Hayward conviene contemplarla por fuera.

