En 1993, llevar un reloj de 42 mm de diámetro era casi una declaración de guerra. El primer Royal Oak Offshore de Audemars Piguet, diseñado por Emmanuel Gueit e inspirado en las lanchas de competición, llegó con una caja enorme para los usos de la época, una junta de caucho visible y una presencia que irritó al sector. Acabaron llamándolo “la Bestia”. El proyecto había comenzado en 1989 y su desarrollo fue complejo, hasta el punto de retrasar el estreno. Treinta y tres años después, ese tamaño ya no provoca que nos llevemos las manos a la cabeza, pero el modelo conserva la falta de interés por la discreción.
Las tres novedades de 2026 del Royal Oak Offshore parten de esa arquitectura, con 42 mm de diámetro y 15,3 mm de grosor, y cambian su estado de ánimo mediante el color. La primera referencia combina acero, una esfera negra y acentos rosas; la segunda emplea titanio, un dial gris oscuro y detalles amarillos y turquesas; y la tercera vuelve al acero y anima una esfera plateada con toques naranjas. El trío también comparte el motivo Méga Tapisserie, la cuadrícula de grandes dimensiones característica de las esferas del Royal Oak Offshore.

El color no se ha repartido al azar. Aparece en el segundero central del cronógrafo, en las agujas de sus contadores a las 9 h y las 12 h, en el pulsador de puesta en marcha y parada colocado a las 2 h y en determinados sectores de la escala taquimétrica, capaz de calcular una velocidad media a partir del tiempo empleado en recorrer una distancia conocida (quizá no sea la función más utilizada durante las vacaciones, pero completa el aspecto de instrumento deportivo). De este modo, los acentos rosas, amarillos, turquesas o naranjas guían la vista hacia las funciones que interesa consultar. Los grandes números árabes y las agujas de oro blanco incorporan material luminiscente.

Las tres versiones son herméticas hasta 100 metros y montan una corona atornillada, un cristal de zafiro y un fondo con cristal de zafiro. Se acompañan de correas intercambiables de piel de becerro texturizada: negras con pespuntes rosas o naranjas en las piezas de acero y gris oscura con costuras turquesas en la de titanio. La hebilla es de acero o titanio, según el material de la caja.
Dentro trabaja el calibre automático 4404, un cronógrafo flyback integrado que permite poner la medición a cero y reiniciarla inmediatamente mediante una sola pulsación, sin detener antes el cronógrafo. El mecanismo funciona a 4 Hz y ofrece una reserva de marcha mínima de 70 horas. También incorpora una rueda de pilares y una masa oscilante de oro rosa de 22 quilates, dos elementos que recuerdan que bajo el vestuario veraniego sigue habiendo alta relojería.
Las tres referencias no son ediciones limitadas y comparten un precio de 38.700 euros. La Bestia no se ha domesticado; simplemente ha hecho la maleta.

