El destructor de misiles guiados USS Arleigh Burke (DDG-51) ha entrado en dique seco en las instalaciones de Navantia en Cádiz para someterse a trabajos programados de mantenimiento y modernización. Es la primera vez que un destructor de su clase realiza este tipo de operación en el área de responsabilidad de la Sexta Flota desde la llegada al continente de los buques desplegados de forma permanente en Europa.
El buque, líder de la clase que lleva su nombre, es uno de los cinco destructores estadounidenses con base en la Estación Naval de Rota. En las tareas participan personal militar y civil del Centro Regional de Mantenimiento Desplegado, la tripulación del destructor y los equipos industriales del astillero español.
El vicealmirante J. T. Anderson, comandante de la Sexta Flota, lo calificó de «hito clave en la ampliación de las capacidades de mantenimiento desplegadas de la Marina de EEUU en Europa». Hasta ahora, el mantenimiento y el soporte técnico de los buques del escudo antimisiles de la OTAN desplegados en Europa se realizaban casi en exclusiva en la propia Base Naval de Rota. La Marina estadounidense no ha detallado el alcance técnico de los trabajos, su duración ni su coste.
Un voto de confianza para Navantia
Según la información publicada, la intervención supone un voto de confianza de la Sexta Flota hacia la capacidad técnica, la infraestructura de diques y la profesionalidad del personal civil de Navantia. Para la compañía pública, el paso trasciende una colaboración puntual: es una demostración práctica de su potencial para absorber más carga de trabajo de los destructores estadounidenses asignados en Rota, que se ampliarán con unidades como el USS John Basilone. Con diques secos de gran envergadura y operarios que ya conocen las particularidades de estos complejos sistemas de combate, Navantia se posiciona de cara a futuras licitaciones y contratos a largo plazo con el Pentágono.
La operación se apoya en un contrato marco de hasta 822,4 millones de euros, vigente hasta enero de 2028, para el mantenimiento de las unidades desplegadas en Rota. Navantia calcula que el programa podría generar más de 1.000 empleos directos anuales. En julio, además, el Comando de Sistemas de Suministro Naval de Estados Unidos abrió una consulta de mercado para identificar empresas capaces de atender cascos, sistemas de combate y servicios de dique seco en Rota, sin adjudicar nada por el momento.
La industria auxiliar de la Bahía también observa la operación. Cuatro empresas de El Puerto de Santa María (Sea Master Consulting & Engineering, Elymtec Electromecánica, COINNDE y Reparaciones Navales del Estrecho) podrían participar en la cadena de suministros, aunque no consta que hayan sido contratadas para esta intervención. Una simulación orientativa, basada en una obra de entre tres y diez millones de euros, sitúa su facturación potencial en torno a 500.000 euros. Es una hipótesis, no una cifra confirmada.
Rota suma su sexto destructor
El USS Arleigh Burke forma parte de la Fuerza de Tarea 65, que contribuye a la arquitectura integrada de defensa aérea y antimisiles de la OTAN, con un área de actuación que abarca desde el círculo polar ártico hasta el cabo de Buena Esperanza. La Sexta Flota depende de las Fuerzas Navales de Estados Unidos en Europa y África, con sede en Nápoles.
Los cinco destructores de Rota pronto serán seis. El USS John Basilone (DDG 122), un Flight IIA botado en 2022 y dado de alta en noviembre de 2024, atracará previsiblemente en torno al 15 de octubre, según fuentes no oficiales, ya que ni la US Navy ni Defensa han confirmado la fecha. Su llegada cierra la ampliación de cuatro a seis destructores acordada en 2022 y formalizada en 2023. Desembarcarán unos 300 marinos, que se sumarán a los cerca de 8.000 estadounidenses de una base hoy en obras.

