El mar de Cádiz ha sido durante los últimos tres años el escenario de uno de los programas navales españoles con mayor dimensión internacional. Este jueves, Navantia ha formalizado en San Fernando la entrega a la Marina Real de Marruecos del Moulay Hassan I, un patrullero de altura de 87 metros de eslora que devuelve a los astilleros españoles la construcción de buques militares para Rabat después de más de cuatro décadas.
La transferencia se ha producido mediante la firma del hito de entrega, sin una ceremonia institucional. La compañía pública española ha señalado que la forma de materializar cada entrega se establece con el cliente y que, en este caso, el contrato no contemplaba un acto de entrega. La operación coincide, además, con un momento de especial sensibilidad en las relaciones entre España y Marruecos, marcado por la situación en Ceuta.
87 metros de ingeniería naval española
El Moulay Hassan I es la construcción número 565 de Navantia San Fernando. El buque alcanza los 87 metros de eslora y 13 metros de manga, con un desplazamiento a plena carga de aproximadamente 2.020 toneladas y capacidad para una dotación de hasta 60 personas.
Su velocidad máxima ronda los 24 nudos y su arquitectura está pensada para mantener largos periodos de permanencia en el mar con una tripulación relativamente reducida. La plataforma incorpora cubierta para operaciones con helicópteros y capacidad para transportar embarcaciones rápidas tipo RHIB.
Más que una cuestión de tamaño, el proyecto pone el foco en la polivalencia. La familia de patrulleros de Navantia está concebida para combinar vigilancia marítima, protección de las zonas económicas exclusivas, control de actividades en el mar y operaciones de seguridad y rescate con una elevada disponibilidad operativa.
La configuración exacta de armamento del buque entregado a Marruecos no ha sido comunicada públicamente por Navantia. El diseño de la plataforma permite distintas configuraciones de sistemas, pero las capacidades potenciales del modelo no deben confundirse con el equipamiento concreto instalado en esta unidad.
Tres años de trabajo en la Bahía de Cádiz
Detrás del Moulay Hassan I hay también una importante operación industrial. Navantia cifra en más de un millón las horas de trabajo generadas por el programa y en alrededor de 1.100 los empleos directos, indirectos e inducidos movilizados durante los tres años de construcción.
El primer corte de chapa se produjo en julio de 2023. La quilla llegó en septiembre de 2024 y, el 27 de mayo de 2025, el patrullero fue botado en San Fernando en una ceremonia que sí contó con autoridades españolas y representantes de la Marina Real marroquí.
A partir de entonces comenzó una nueva etapa: pruebas de puerto, navegación y verificación de los distintos sistemas antes de alcanzar el hito definitivo de entrega.
El contrato no termina, además, con la construcción del casco. El acuerdo incorpora repuestos, herramientas, documentación técnica y formación en España para personal de la Marina Real de Marruecos, un paquete destinado a acompañar al buque durante su entrada en servicio y facilitar su mantenimiento.
Un contrato que recupera una relación de los años ochenta
La llegada del Moulay Hassan I a la flota marroquí tiene también una lectura histórica. El último buque de guerra construido en España para Marruecos fue la corbeta Teniente Coronel Errahmani, entregada en 1983 por la entonces Empresa Nacional Bazán, antecesora de la actual Navantia.
El siguiente capítulo de este buque ya no se escribirá en la grada de Navantia, sino en el mar. Con la firma del acta de entrega, el Moulay Hassan I pasa formalmente a la Marina Real de Marruecos y queda pendiente de que las autoridades marroquíes determinen su salida del astillero de San Fernando.
Su llegada a la flota marroquí pone punto final a un programa industrial desarrollado durante años y abre una nueva etapa para una plataforma diseñada para permanecer durante largos periodos lejos de puerto, con una combinación de autonomía, vigilancia y capacidad multimisión.

