Para buena parte de la industria hotelera internacional, Mallorca se ha convertido en un laboratorio donde se prueban conceptos, se toman decisiones de inversión y se anticipan las tendencias que después llegan a otros mercados. Es precisamente en ese ecosistema donde Simon –grupo especializado en soluciones de energía, iluminación, conectividad y control para entornos residenciales, urbanos y profesionales– ha decidido situar una de sus apuestas estratégicas para los próximos años.
La compañía acaba de abrir en Palma, en el número 3 de la calle Can Brondo, el primer espacio de Simon Signature en España. Son 100 metros cuadrados concebidos no como un showroom convencional, sino como un punto de encuentro para hoteleros, arquitectos, interioristas e ingenieros desde las primeras fases de un proyecto hasta su puesta en marcha. El movimiento responde a un cambio de mayor alcance. Simon, compañía con más de un siglo de trayectoria industrial, está ampliando su posición tradicional como fabricante de material eléctrico para convertirse también en un socio tecnológico capaz de integrar diseño, iluminación, conectividad, automatización y eficiencia dentro de un mismo proyecto.
«Con Simon Signature queremos estar más cerca de quienes imaginan y desarrollan estos espacios, y poder participar desde sus primeras fases, integrando diseño, tecnología, eficiencia y automatización», explica Esteban Bretcha, CEO de Simon. «Aprovechando toda la solidez y el conocimiento industrial construidos durante más de un siglo, estamos ampliando nuestras capacidades para abordar proyectos cada vez más exigentes y con mayor componente tecnológico».
Mallorca como punto de partida
La elección de Mallorca no es casual. La isla concentra una elevada presencia de grupos hoteleros internacionales, operadores, estudios de arquitectura, interiorismo e ingeniería vinculados a proyectos de alta gama. También funciona como escaparate para nuevas formas de entender la experiencia hotelera, en un momento en el que el sector afronta una presión creciente para combinar diseño, personalización y eficiencia operativa.
Para Simon, estar físicamente en este entorno significa acercarse a quienes toman decisiones sobre los edificios antes de que las especificaciones técnicas estén cerradas. Es un cambio relevante: la compañía busca intervenir no únicamente cuando llega el momento de elegir mecanismos o sistemas, sino cuando todavía se está definiendo cómo funcionará el espacio.
Ese enfoque está detrás de Simon Signature, la nueva marca corporativa con la que Simon quiere abordar grandes proyectos de arquitectura, interiorismo e ingeniería de manera integral. Su actividad convivirá con Simon Electric, centrada en el negocio tradicional de material eléctrico y en la relación con distribuidores e instaladores profesionales. La división responde, en definitiva, a dos formas distintas de relacionarse con el mercado. Mientras Simon Electric mantiene el foco en producto y especialización, Simon Signature busca sentarse en la mesa del proyecto desde el principio.

La transformación no se limita a una nueva arquitectura de marca. También implica un cambio en la forma de presentar la tecnología. El espacio de Palma se suma a La Casa de la Llum, en Barcelona, y La Casa de la Luz, en Madrid, pero introduce una lógica diferente a la de un showroom tradicional. Aquí el visitante no solo ve soluciones: puede comprobar cómo interactúan entre ellas y cómo afectan a la experiencia de un espacio hotelero.
Iluminación, control, conectividad y sonido conviven dentro de diferentes escenarios que reproducen situaciones reales. Uno de los ejemplos es la Room Experience, una habitación de hotel en la que es posible modificar iluminación, temperatura y otros parámetros según la hora del día o las necesidades del huésped. La apuesta refleja una tendencia que está ganando peso en el sector: la tecnología deja de ser una suma de instalaciones independientes para convertirse en una capa invisible que coordina el funcionamiento del edificio.
En este contexto aparece también Ziclick, colaboración entre Finsa y Simon orientada a la construcción industrializada. Su E-Panel, instalado en el espacio de Palma, integra de fábrica el equipamiento tecnológico y los mecanismos mediante un sistema modular y Plug & Play. La propuesta apunta a una cuestión cada vez más relevante para la industria: cómo introducir más tecnología en los edificios sin añadir complejidad a su construcción.
Uno de los retos del nuevo modelo es conseguir que eficiencia y experiencia de usuario no compitan entre sí. La tecnología tiene que funcionar en segundo plano mientras el huésped percibe, simplemente, que el espacio funciona mejor.
En el espacio de Simon, esa filosofía se articula alrededor de LOLA, la plataforma digital de la compañía que conecta y gestiona diferentes sistemas del edificio. Iluminación, sonido, temperatura y control pueden operar de manera coordinada, mientras herramientas como facility manager y space controller permiten simplificar la gestión cotidiana de los espacios.
La misma lógica se traslada a servicios que pueden gestionarse desde la propia habitación o integrarse en los sistemas de gestión del hotel. El espacio incorpora también soluciones vinculadas a servicios digitales y pasarelas de pago proporcionadas por Frekuent. La ambición es que la eficiencia energética y operativa deje de ser una cuestión exclusivamente técnica para formar parte de la experiencia global del edificio.


Tecnología con identidad mallorquina
La propuesta de Palma también busca evitar uno de los riesgos habituales de los espacios tecnológicos: que la tecnología termine imponiéndose a la arquitectura. El proyecto, desarrollado por la arquitecta Cristina Rebolo bajo la dirección creativa de YSLA Strategic Creative Firm, incorpora materiales asociados a la identidad de las Islas Baleares, como el marés mallorquín, la terracota, el roble, el cuero y la cerámica. El resultado combina técnicas y materiales de carácter artesanal con una infraestructura tecnológica diseñada para desaparecer visualmente cuando no es necesaria.
La iluminación desempeña un papel central. 380/750nm ha desarrollado la arquitectura de luz a partir del espectro visible, entre los 380 y los 750 nanómetros, creando diferentes escenas y transiciones a lo largo del recorrido. Ledscontrol ha colaborado con los lighting designers y FlopWork para trasladar esta propuesta a una experiencia lumínica y audiovisual integrada.
El planteamiento tiene una lectura empresarial clara: cuanto más sofisticada es la tecnología de un hotel, menos evidente debería resultar para el huésped. La innovación deja de medirse por cuánto se ve y empieza a medirse por cuánto mejora la experiencia sin interferir en ella.
Un mercado donde convergen diseño y tecnología
El proyecto de Simon en Mallorca cuenta además con la participación de diferentes compañías que aportan soluciones al espacio. Cosentino ha suministrado el travertino rojo utilizado en distintos elementos; Roca participa con soluciones tecnológicas para el área de baño; Bowers & Wilkins aporta el sistema de sonido integral y Salto, el control de accesos.
Más que un escaparate de marcas, el espacio pretende funcionar como una demostración de cómo distintas tecnologías pueden integrarse dentro de una misma arquitectura. Ese es, en última instancia, el terreno en el que Simon quiere competir con Signature. En un mercado hotelero cada vez más sofisticado, el valor ya no está únicamente en el componente que se instala en la pared, en el techo o en una habitación. Está en la capacidad de conseguir que todos esos componentes trabajen juntos.
La apertura de Palma es, por tanto, algo más que una nueva dirección comercial para Simon. Es una señal de hacia dónde quiere llevar su negocio: de fabricante de productos a integrador de soluciones, y de proveedor técnico a socio desde las primeras decisiones de un proyecto. Y Mallorca, con su particular mezcla de capital internacional, turismo de alta gama y arquitectura, parece un lugar especialmente apropiado para poner a prueba ese nuevo modelo.

