El momento álgido de la temporada en Baleares se tradujo en un sensible incremento del gasto con respecto al año pasado, pero también de las llegadas, en un contexto en que las Islas están intentando limitar el crecimiento al primer apartado. O al menos eso es lo que aparece en la hoja de ruta de las instituciones públicas baleares y de buena parte del sector: crecer en valor y no en volumen. Agosto, no obstante, se tradujo en tendencias al alza para ambos casos: del 2,3 % en llegadas y del doble en gasto, un 4,6 %. Con lo que respecta al acumulado anual, la balanza se decanta aún más por el lado de la facturación: un 1,89% más de llegadas y una 5,4 % más en gasto, casi el triple. Una relación de fuerzas que permite apuntalar el discurso del Govern, pero que evidencia que el crecimiento en volumen tampoco se detiene.
Así, un total de 14,3 millones de turistas llegaron a las Islas entre enero y agosto, tanto internacionales como del resto de España. El gasto acumulado durante ese mismo periodo se eleva a poco más de 18.290 millones de euros. Con respecto al mes de agosto concretamente, el Reino Unido tomó la delantera y se convirtió en el mercado con un mayor número de viajeros, desplazando al segundo lugar a Alemania, el primer mercado emisor para Baleares desde siempre. Los británicos fueron con diferencia los que experimentaron un crecimiento interanual más acusado: más de un 10%. En los ocho primeros meses el turismo británico crece de hecho un 6,7%, mientras que el alemán se contrae un -1% siguiendo la línea del año pasado.
Asimismo, los principales mercados europeos parecen haberse contenido en ese momento del verano. Una tendencia que contrasta con el crecimiento experimentado por mercados secundarios del continente y del resto del mundo, empezando por mercados americanos como EEUU, Canadá, México o Brasil y asiáticos como los de Oriente Próximo y Medio.
Las explicaciones que aventura el sector –tanto turoperadores del país teutón como agentes del propio destino o entidades como Turespaña– gravitan en torno a la disminución de la capacidad de gasto del turista alemán, que ha visto como la recesión económica en su país se conjuga con un sensible incremento de la oferta turística en Baleares, empezando por el transporte y el alojamiento. Ello hace que los alemanes, si bien no renuncian a pasar sus vacaciones lejos de casa, opten por reducir los días de estancia (una tendencia generalizadas entre todos los mercados) o se decanten por destinos más económicos, principalmente competidores clásicos del archipiélago balear en el Mediterráneo Oriental, como Grecia, Croacia, Turquía o Egipto.
Si hablamos de turismo internacional en general, ninguna otra comunidad autónoma registró en agosto más visitas que Baleares ese mes: 2,5 millones, por delante de Cataluña (2,3 millones), Andalucía (2 millones) y Comunidad Valenciana (1,7 millones). Más de seis de cada diez de esos turistas organizaron su viaje por su propia cuenta y sin recurrir a ningún paquete turístico. Por otro lado, casi una cuarta del gasto turístico internacional en España se concentró en las Islas.

